Enfrentándonos a la maternidad

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Anoche estuve hablando con una buena amiga que ha sido mami hace apenas dos meses. En su caso la maternidad hasta ahora no ha sido un camino de rosas. Si, se lo que estáis pensando, como en la mayoría de los casos, solo que en el suyo peor aún.

A su pequeña la han tenido que tener hospitalizada prácticamente todo el primer mes por un problema de salud importante. De hecho sigue con medicación y no saben hasta cuando tendrá que seguir así.

Pero sobre este problema os hablaré otro día, o si ella se anima, quizá os lo cuente de primera mano.

Después de hablar con ella anoche, volví a sentir eso que ahora veo tan lejano. Esas primeras sensaciones, esos primeros sentimientos… esa angustia por el cambio de vida.

Ella es una mujer muy positiva y muy animada, y creo que por eso le va a ir genial a su pequeña. Lo cierto es que cuando descolgó el teléfono y le pregunté como estaba, su respuesta me pareció de lo más sincera: Aquí, intentando entenderme con esta muchacha.

Y es que es real. Cuando nuestros bebes nacen, lo único que intentamos constantemente es entenderles.

Parece que ser madre es algo innato, que te va a salir solo, que vas a saber qué hacer en cada momento. Pero nada más lejos de la realidad.

Las que hayáis pasado por esto sabéis lo complicados que son esos primeros días o incluso meses. Yo siempre digo que empezamos a disfrutar de la maternidad y la paternidad a los 3 meses de vida.

Es más si me apuráis os diría que lo mejor empieza a los 6 meses, cuando los pequeños empiezan a hacer cosas y a relacionarse más activamente con nosotros.

Para todas aquellas que no hayáis pasado por esto, pero que estéis a punto, mucho ánimo. No os desesperéis cuando no sepáis lo que le pasa a vuestr@s pequeñ@s.

Nosotros íbamos probando: ¿tendrá frío? Le tapábamos. ¿Tendrá calor? Le destapábamos. ¿Le dolerá la tripa?¿Tendrá gases? Le dábamos masajitos en la barriga. Y para lo último siempre dejábamos lo de la comida.

Con el tiempo os iréis dando cuenta que comprendéis sus quejidos, y los consejos que al principio os venían genial, os irán ayudando cada vez menos.

Sobre todo procurad no agobiaros demasiado y dejaros ayudar. Parece una tontería, pero el simple hecho de tener a alguien cerca que pueda quedarse pendiente de vuestr@ pequeñ@ mientras os dais una ducha, es una bendición.

Se que asusta. Pero no os preocupéis que todo pasa. Esa incertidumbre del principio la vivimos todas. Pensad que si millones de madres lo han hecho, vosotras no vais a ser menos.

Mucho ánimo! Que lo vais a hacer genial!