¿ Depresión post-parto o tristeza puerperal ?

Hay muchas mujeres, entre las que me incluyo, que no viven el comienzo de la maternidad de una manera demasiado positiva.

A pesar de que todo el mundo nos diga lo rápido que pasa el tiempo y que disfrutemos del bebé que pronto empezará a hacer cosas y nunca volverá a ser el chiquitín que tenemos entre los brazos, no somos capaces de disfrutar de esos momentos y lo pasamos mal.

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Hay que distinguir diferentes conceptos para entender lo que nos pasa.

El primero de todos es la

Cuando nace tu bebé lo que el mundo espera de ti es que sientas una felicidad infinita y te creas la mujer más afortunada de la tierra. Pero esto no siempre es así.
Hay mujeres que sienten ansiedad y tristeza, ganas de llorar, les cuesta dormir y tienen pesadillas, necesidad de tener a alguien con ellas y con el bebé, pensamientos pesimistas… y sobre todo, se sienten culpables por no sentirse felices.  No se ven capaces de pedir ayuda ni creen tener derecho a ella. Están irritables y en definitiva, agotadas.

Con este tema quiero recalcar el mal que hace la sociedad a muchas madres. Se espera de nosotras tanta felicidad y tanta alegría que no se nos permite, o lo que es peor, no se nos explica lo normal que es no sentirla.
Creo que habría que normalizar la posibilidad de sentirse triste, o mejor permitirnos sentirnos así, porque es nuestro derecho. Porque, aunque socialmente no esté bien visto, el 80% de las mujeres sienten esta tristeza después del parto.

Esta sensación suele durar entre 10 y 15 días. Las causas son varias. La primera es la biológica, después del parto hay un aumento de los estrógenos y la progesterona, lo que influye, y de qué manera, en nuestro estado emocional. Y la segunda causa es la psicológica, la llegada del bebé genera un cambio radical en la vida de la mujer, lo cual genera un estrés considerable. El sueño se ve alterado, deja de preocuparse por ella para sólo pensar en el bebé. Además, el amamantamiento genera un gran desgaste físico y psíquico.

Puedo aseguraros que se pasa mal. Yo oía llorar al bebé cuando me quedaba dormida. Era un llanto tan real que me despertaba angustiada para ver que le pasaba. Y me ocurría en bucle. Hubo una noche que me tuve que levantar de la cama y pasearme por el salón de casa porque no era capaz de salir de ello. Cada vez que conciliaba el sueño me despertaba alterada.

Esto lo arreglamos mi marido y yo dejando que él durmiera del lado de la cuna. De esa manera yo conseguía relajarme un poco más.

Después de esto, las siguientes noches me despertaba buscando al bebé entre las sábanas. Bueno, me despertaba es mucho decir. Había días que yo no lo recordaba por la mañana. Estaba convencida de que le tenía al pecho y se me caía porque me quedaba dormida.

Por estos sueños nocturnos, durante el día estaba cansadísima, triste y  con muchas ganas de llorar. Con esto nos ayudó mi madre. Tres noches alternas se quedó ella al niño, y sólo me lo llevaba para que le diera de mamar. En aquel momento os puedo asegurar que me sentía la peor madre del mundo, sentía que aquella era mi responsabilidad y que estaba mal dejar que mi madre cargara con ello toda la noche. Pero os digo una cosa, viéndolo desde aquí, cuatro meses después os aseguro que volvería a hacerlo y posiblemente más noches. Ella estaba encantada de poder ayudarme y lo hacía y no sabéis como.

Los días después de que mi madre tuviera al pequeño con ella, yo era otra. Disfrutaba de él y lo cuidaba con mucho más cariño.

Todo esto pasa. No os agobiéis si estáis pasando por ello, es normal. Lo más importante es que habléis con vuestras parejas de como os sentís. Es aconsejable que os rodeéis de seres queridos en la medida de lo posible, pero sólo por aquellos que os resulten útiles, es decir, aquellos que os ayuden con el bebé o con lo que os haga falta. Todas aquellas personas que veáis que no ayudan sino todo lo contrario, ya sea por sus infinitos consejos o porque no hacen más que recalcar lo mal que hacemos algunas las cosas, sobran. Habladlo con vuestra pareja y que sea él quien se encargue de que no os atosiguen.

La depresión post-parto por otra parte se presenta más tarde. Puedes aparecer desde el mes y medio hasta un año después del parto.

Los síntomas son los mismos que he descrito arriba con la tristeza puerperal, sólo que más intensos y duraderos.

Tan solo un 15% de las mujeres lo experimentan y en este caso, la ayuda ha de ser profesional.

En cualquiera de los dos casos es importante buscar apoyos en nuestro entorno. Es importante que nuestra familia más cercana y nuestra pareja comprendan lo que nos ocurre y porqué nos pasa.

Además puede ser útil buscar apoyo en otras madres que esté pasando por lo mismo. Para ello hay grupos de apoyo en casi todos los centros de salud. Os animo a que les pidáis información sobre ellos a vuestras matronas.

Y no dudéis en contar con ellas si veis que esta tristeza permanece en el tiempo.

Para cualquier duda o ayuda, podéis contactar conmigo y os contestaré lo antes posible.