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Técnica para superar la depresión post-parto: Parte 3

parte 3

 

La semana pasada le pedí a YLL que cada mañana tirara una moneda al aire y si salía cara fingiera durante todo el día que su milagro había sucedido. Si por el contrario salía cruz, ella tenía el poder de decidir, si simulaba o no el milagro.

Aquí os dejo el enlace a la parte una y dos de la técnica que estoy siguiendo con YLL:

Depresión post-parto: Técnica para superarla. Parte 1

 

Técnica para superar la depresión post-parto: Parte 2

 

Y he aquí lo que me ha enviado YLL:

“Hola.

Esta semana la monedita tenía truco o algo así, únicamente 1 día me salió cara de resto fue siempre cruz. Aún así intente afrontar los días como si me hubiese salido cara. Y nada, unos días más complicados y otros muy buenos. Mi pareja me ve ya genial porque el día que no estoy tan bien o muy nerviosa se extraña, espero que eso sea buen síntoma, y yo me veo mejor, más positiva y con muchas ganas de jugar con mi niña. Siguen asustándome las mañanas, porque no sé cómo va a transcurrir el día, pero nada, me levanto, intento arreglarme lo más que puedo o que mi niña me deje, a ella la pongo monísima y nos vamos de paseo donde sea, y así pasó todo el día que casi no tengo tiempo de pensar en nada malo nada más que en estar bien con ella donde sea. Sigue atormentándome la idea de si la desición de volver a mi tierra fue la mejor, si hubiese estado mejor en Andalucía, pero ya bastante menos, lo pienso a ratos pero se me pasa, mi pareja me ayuda mucho a no seguir pensándolo.
Intentaré que mis días a partir de ahora sean siempre cara más que nada porque en un par de semanas empiezo a trabajar y quiero disfrutar de mi niña este tiempo lo más que pueda, intentare dejar mi montaña rusa fuera de servicio el más tiempo posible. Anoche casi no dormí y hoy estoy con ansiedad, pero no me afectara y ahora mismo estoy en una terracita tomando algo mientras mi niña duerme su siestita de 30 minutos y yo la miro que se me cae la baba de guapa que esCara sonriente con ojos en forma de corazónCara sonriente con ojos en forma de corazón

 

He de decirte YLL, que yo también veo una muy buena evolución en ti. Sinceramente, esta chica ya no tiene nada que ver con aquella que me escribió atormentada. Sigue así que lo estás haciendo genial. Se nota que te estás implicando mucho y que tienes muchísimas ganas de que todo esto pase a la historia.

Así que vamos a por la siguiente tarea.

Lo que quiero que hagas a continuación es imaginarte que han pasado 10 años. Estamos en 2026 y la depresión post-parto pasó a la historia hace muchísimo tiempo. Tu vida es maravillosa, tu hija está enorme y preciosa y todo te va estupendamente.

Quiero que le escribas una carta a las YLL de 2016, dándole consejos, explicándole las cosas que hicieron que todo fuera mejorando poco a poco, explicándole como es su vida en 2026…

Ánimo! que no es fácil. Pero échale imaginación.

 

Hormonas, ¿por qué no os estáis quietas por favor?

hormonas

Todas las mujeres después de dar a luz tenemos un revoltijo hormonal enorme.

Habitualmente se van regulando a medida que pasa el tiempo, y nuestro estado anímico vuelve a su estado normal.

Pero este no es el caso de un alto porcentaje de mujeres. Muchas veces las llamadas depresiones post-parto vienen causadas por las hormonas y por el descontrol que estas generan en nuestro cuerpo.

Os contaré mi caso, que seguro que sirve a otras mujeres para entender por lo que están pasando, y a mi me vendrá genial para desahogarme.

Tras el parto tuve una mala época. Durante al menos los dos o tres primeros meses de vida de mi pequeño mi estado de ánimo era horrible. Me daba miedo estar sola con el niño sobre todo cuando le tocaba dormirse sus siestas, porque suponían mucho tiempo de meneos y acunándole. Me producía mucho estrés la situación y al final se convertía en un círculo vicioso: cuanto más tensa estaba yo, peor se dormía Raúl, y cuanto más tardaba él en dormirse más tensa me ponía yo.

Fue por esto que decidí que mi niño se tenía que aprender a dormir solo si o si, y empecé con la técnica que os cuento en:

Aumentando las horas de sueño

y en:

Seguimos aumentando las horas de sueño

Una vez que todo empezó a parecerme bajo control me empecé a relajar y todo empezó a fluir. Supongo que también coincidió con que me empezó a bajar la regla, además de una manera muy regular (cosa que no era habitual en mi), por lo que entiendo que se me debieron de regular las hormonas.

Y todo iba bien hasta hace 3 meses. Para que os hagáis una idea, Raúl va a cumplir ahora 11 meses.

Como era normal hasta ese momento, me bajó la regla cuando me tocaba, pero no se me retiró.  Estuve sangrando 25 días seguidos, hasta que fui a la ginecóloga y me recetó unas pastillas para que dejara de sangrar.

Así que comencé el tratamiento y como ella predijo se me retiró el sangrado, pero sólo hasta el día en que dejé las pastillas, que volvió a empezar.

Por consejo de la ginecóloga volví a empezar el tratamiento de nuevo y esta vez si funcionó.
El problema es que funcionó tan bien, que no he vuelto a sangrar desde entonces.

Ahora acabo de terminar otro tratamiento hormonal para provocarme la regla de nuevo. Se supone que en un par de días debería empezarme el sangrado, así que expectante estoy.

Pero todo esto no tendría mucha importancia si yo me encontrara como una rosa, feliz como una perdiz. Pero no es así. Es algo que no entiendo, ¿por qué las hormonas sólo nos ponen de mala leche y nos hunden? ¿Por qué los cambios en nuestro estado de ánimo no son a mejor?

La situación es la siguiente, desde hace al menos mes y medio estoy enfadada todo el tiempo, con ganas de llorar, todo me sienta mal, no me soporto ni yo, no tengo ninguna gana de mantener relaciones sexuales con mi pareja…

Y sinceramente estoy harta de esta situación. Intento por todos los medios estar mejor, sonreir aunque muchas veces no me apetezca y ver el lado positivo a todo.

Hago grandes esfuerzos y aún así hay personas que me alteran más de la cuenta. Sin ir más lejos mi hermana. No es que hayamos tenido una relación perfecta nunca, somos muy diferentes y hemos chocado toda la vida en muchas cosas. Pero os aseguro que nunca me ha alterado tanto como me altera hoy en día. A penas nos vemos una vez al mes durante dos días, pero estos últimos meses verla se me hace muy cuesta arriba. Tanto que quiero hasta evitar los encuentros y como no puedo, lo que hago es evitar estar con ella o hablar demasiado con ella.

Se que son mis hormonas las que me sacan de quicio y me da mucha pena que sea precisamente con ella con la que lo pague.

Sólo espero que sea verdad eso que dicen de que a la tercera va la vencida y este tratamiento funcione y me regule, porque no me gusta nada estar así.

Así que si estáis pasando por algo parecido mucho ánimo. Os animo a que nos lo contéis, sienta muy bien desahogarse y además así sabemos que no somos las únicas que pasamos por esto.

 

Técnica para superar la depresión post-parto: Parte 2

tecnica
En la entrada anterior podéis leer el comienzo de la técnica para superar la depresión post-parto que estamos llevando a cabo YLL y yo.
En esa entrada podéis leer su primera tarea, en la que explica un poco su situación y como convive ella cada día con su “montaña rusa” sentimental.
Y esto que viene a continuación entrecomillado es su segunda tarea, es lo que ella ha contestado a la pregunta que le planteé ayer, que es la siguiente:
Supón que esta noche mientras estás durmiendo sucede una especie de milagro y todos estos malos pensamientos y sentimientos desaparecen, no como en la vida real, poco a poco y con esfuerzo, sino de repente, de forma milagrosa.
Como estás durmiendo no te das cuenta de que el milagro se produce. ¿Qué cosas vas a notar diferentes por la mañana que te haga darte cuenta de que este milagro se ha producido?
¿Quien sería la primera persona que lo notaría? ¿En qué?
“Me despierto temprano por la mañana mientras mi niña duerme. Tomamos café mi pareja y yo, juntos, y unas tostadas con tomate que nos encantan. Después de una ducha relajante y mientras él le da el bibe a mi niña me arreglo para salir que hace un día muy bueno. Me dejo el pelo suelto y me pinto los labios de rojo que nos gusta mucho a los 3 ( a mi niña le llama mucho la atención que le hable con los labios pintados ). Salimos a la calle y vamos a pasear por la playa que está a 2 minutos de mi casa y saludamos a los vecinos que me dicen lo bonita que es mi niña y que familia tengo. Almorzamos en un restaurante al que nos gusta mucho ir comemos berenjenas con miel y un pescadito muy bueno y una copita de vino afrutado que me encanta. Luego vamos a ver a mis padres que quieren con locura a mi niña y por la tarde vamos a una pastelería que hace unos dulces riquísimos y se vienen mis padres con nosotros. Después de este día de comilonas (que me encanta) nos vamos al gym mi novio y yo para hacer un poco de deporte, yo más bien de baile porque me encanta bailar y me hace estar más contenta aún. La niña se queda un ratillo con mi madre que la cuida de lujo y la niña se queda muy contenta. Para finalizar el día y después de la cena bañamos a la gordita y le damos su bibe y se duerme. Ahora es cuando mi novio y yo nos tumbamos abrazados en el sofá a ver una peli antes de irnos a dormir muy felices con nuestra bebe .”
YLL
A continuación va tu siguiente tarea YLL. Esta vez te va a costar más tiempo completarla.
Coge una moneda y ponla en la mesilla de noche, porque quiero que durante una semana, por la mañana al despertarte tires una moneda al aire.
Si sale cara, durante todo el día tendrás que fingir que el milagro ha ocurrido: que te levantes y desayunes con tu pareja, que te duches y te arregles, que te pintes los labios, que salgas de paseo… Todo. Lo único que te dejo es variar el lugar para comer. Jaja.
Si sale cruz, puedes elegir fingir el milagro o seguir con tu vida como hasta ahora.
Y quiero que vayas apuntando las impresiones de tus familiares y amigos, pero sobre todo las tuyas, las de tu pareja y las de tu pequeña.
Quiero que de aquí a una semana nos cuentes cómo te has sentido y en definitiva cómo te ha ido la semana.
Por supuesto, sabes donde encontrarme y estoy para resolver todas las dudas que te vayan surgiendo.

Depresión post-parto: Técnica para superarla. Parte 1

depresion
“Tengo una bebe de 4 meses y todo empezó hace como 2 años cuando mi pareja y yo decidimos (después de yo tener claro que nunca tendría hijos  ya que mi instinto maternal estaba bastante dormido) buscar un bebé, no sé bien si porque él sí que quería o porque casi todas mis amigas fueron teniendo bebes. Pues después de 1 año intentándolo al final me quedé embarazada. Mi pareja es de Andalucía y yo de Canarias con lo que me dieron un traslado en mi trabajo y me fui con él a vivir. Mi embarazo fue de pena, sola con él, ya que no tengo muchas amistades en Andalucía, mis hormonas revolucionadas echando de menos a mi familia, mis amigos ….náuseas desde el primer día hasta el mismo día que fui a dar a luz, reposo absoluto ya que mi bebe no subía de peso y yo en vez de subir bajaba, anemia, tensión bajísima, mareos constantes, en fin, un desastre que acabó en cesárea ya que mi niña no paraba de dar vueltas y no había manera de que se colocará. Pues doy a luz a mi hija (sin mi familia que no llegó a tiempo ) y una cesárea fatal ya que me dio infección de orina además nos dimos un buen susto al quinto día de estar ingresada porque mi niña que parecía agarrarse bien a mi pecho y comer se pasó 4 días sin comer nada porque no me subió leche y mi pobrecita se deshidrato y le bajo la glucosa y nos quedamos unos días más. Cuando salimos del hospital empezó una locura, mi pareja trabajando de 7 a 7, la bebe llorando 24 horas al día por el cólico del lactante, mi familia que después de 3 semanas se fue y yo con ansiedad, nervios y de todo yo sola todo el día con mi niña llorando, sin dormir día tras día y creo que ahí empezó mi declive. Aunque hoy me duela decirlo le gritaba a mi bebe ” calla ya ” luego lloraba por haberle gritado y así a cada rato. Una mañana que no podía más me saque un vuelo a mi tierra con mi familia, mi niña apenas tenía  25 días. Pero tenía que hacerlo ya que me estaba enfermando, no dormía , no comía, baje más de 15 kilos y allí me queede 2 semanas hasta que tuve que volver. Seguía fatal, llorando todo el día, en cualquier lugar, en la calle, en un restaurante comiendo, era algo que no podía controlar y así empezó mi ansiedad, mis nervios y empecé a pensar que yo no quería ser madre,que porque lo hice, que no quería esa vida y a darme miedo estar sola con la niña y a dejarla con su padre si lloraba ( mi pareja dejó su trabajo y ahora está parado porque yo era incapaz de estar sola con mi hija).
Fui al médico y me dijo que tenía depresión post-parto, me recetó antidepresivos y algo para dormir. Mi vida era un caos, sin poder estar sola con mi niña, tener pánico de su llanto, malestar porque mi pareja dejó su trabajo y yo de tener que incorporarme en el mío, en un lugar nuevo, con horarios de locura para cuidar de mi bebe, vamos que todo en contra, así que decidimos volver a mi tierra  al mismo trabajo de siempre. Esto es algo que me preocupa un poco, o más bien me da rabia ya que durante mucho tiempo solo quería irme fuera y cambiar un poco mi vida y tuve que tomar la decisión de volver sin estar bien o más bien estando fatal (no sé si habrá sido la mejor decisión pero ya no hay vuelta atrás)
A todo esto se une que mi niña no duerme prácticamente con suerte algún día 3 horas seguidas de resto  30 minutos en varias siestas durante el día. He visitado en 4 meses más de 8 pediatras y por fin este último me dice que mi chiquita tiene reflujo y por eso no duerme, a parte de ser una niña muyyyy activa.
Ahora mismo preparando una mudanza de locos a contrarreloj ya que empiezo en menos de 1 mes a trabajar, y levantándome cada mañana preguntándome si quiero esta vida, si hice bien, por qué me pasa esto a mí con lo que yo quiero a mi niña y sintiéndome culpable, todo el día llorando y pensando a cada instante que no quiero ser mamá , con ansiedad, mareos y dolor de cabeza constante ( una tortura ).Pensando en cómo es la vida, que es para estar feliz y estoy muerta de miedo y con mi cabeza loca dando vueltas ha todo.
He de decir que siempre he sido así en mi vida, la eterna infeliz, nunca me siento plena con nada y con mi cabeza dándole mil vueltas a todo, pero nunca pensé que me podría pasar esto con la maternidad. Quiero aclarar que quiero a mi hija más que a nada y que me la como a besos todo el día pero cuando me atacan los sentimientos negativos me da ansiedad y me pongo fatal. Necesito que esto termine ya y sentir lo buena madre que todos me dicen que soy, de ser feliz con mi familia y de sacar todo lo negativo de mi cabeza. Vivo en una montaña rusa, me levanto con ansiedad, sin ganas de despegar mi cabeza de la almohada, llorando y el estomago en un puño sin poder probar bocado, a medida que transcurre el día se me va aliviando y después vuelvo otra vez, llantos, tristeza, arrepentimientos y vuelta a empezar y así cada día. Con ganas de dormir y cuando me despierte ver que todo esto termino. Con la imperiosa necesidad de que las madres me digan que a ellas también les pasa, no se, un torbellino de emociones y sentimientos que no me dejan disfrutar de mi nueva vida ni de mi nueva familia. “
YLL
Lo primero de todo, explicaros a las lectoras que después de estudiar el caso de esta chica y de haberlo hablado con ella, voy a intentar ayudarla desde lejos.
El modo en que voy a hacerlo es a base de mandarle algunas tareas que ella irá haciendo lo mejor que pueda, con mi ayuda.
Por eso esta entrada se llama parte 1, porque vamos a ir publicando cada tarea y cada avance.
Ella se ha ofrecido a que lo hagamos públicamente, porque cree que puede servir de ayuda para otras madres que estén pasando por esto mismo o algo parecido.
Así que antes de nada, agradecerle a YLL lo que está haciendo. Se que no resulta sencillo contar todo esto, pero también se que es bueno para ti sacarlo.
Quiero que sepas que lo que te pasa es mucho más común de lo que imaginas. Hay muchas mujeres que pasan por esto los primeros meses, por no decir que hay pocas que no pasen por algo parecido.
Esta era su primer tarea, contarnos lo que le pasa y cómo se siente.
La segunda tarea que quiero que lleves a cabo YLL es la siguiente:
Quiero que escribas lo más detalladamente la respuesta a la siguiente cuestión que te voy a plantear.
Supón que esta noche mientras estás durmiendo sucede una especie de milagro y todos estos malos pensamientos y sentimientos desaparecen, no como en la vida real, poco a poco y con esfuerzo, sino de repente, de forma milagrosa.
Como estás durmiendo no te das cuenta de que el milagro se produce. ¿Qué cosas vas a notar diferentes por la mañana que te haga darte cuenta de que este milagro se ha producido?
¿Quien sería la primera persona que lo notaría? ¿En qué?
Espero tu respuesta.
Si alguna otra mami de las que me leéis estáis pasando por lo mismo o conocéis a alguien que lo esté pasando, no dudéis en poneros en contacto conmigo. Sería estupendo poder crear un grupo de apoyo para todas vosotras.

Enfrentándonos a la maternidad

maternidad

Anoche estuve hablando con una buena amiga que ha sido mami hace apenas dos meses. En su caso la maternidad hasta ahora no ha sido un camino de rosas. Si, se lo que estáis pensando, como en la mayoría de los casos, solo que en el suyo peor aún.

A su pequeña la han tenido que tener hospitalizada prácticamente todo el primer mes por un problema de salud importante. De hecho sigue con medicación y no saben hasta cuando tendrá que seguir así.

Pero sobre este problema os hablaré otro día, o si ella se anima, quizá os lo cuente de primera mano.

Después de hablar con ella anoche, volví a sentir eso que ahora veo tan lejano. Esas primeras sensaciones, esos primeros sentimientos… esa angustia por el cambio de vida.

Ella es una mujer muy positiva y muy animada, y creo que por eso le va a ir genial a su pequeña. Lo cierto es que cuando descolgó el teléfono y le pregunté como estaba, su respuesta me pareció de lo más sincera: Aquí, intentando entenderme con esta muchacha.

Y es que es real. Cuando nuestros bebes nacen, lo único que intentamos constantemente es entenderles.

Parece que ser madre es algo innato, que te va a salir solo, que vas a saber qué hacer en cada momento. Pero nada más lejos de la realidad.

Las que hayáis pasado por esto sabéis lo complicados que son esos primeros días o incluso meses. Yo siempre digo que empezamos a disfrutar de la maternidad y la paternidad a los 3 meses de vida.

Es más si me apuráis os diría que lo mejor empieza a los 6 meses, cuando los pequeños empiezan a hacer cosas y a relacionarse más activamente con nosotros.

Para todas aquellas que no hayáis pasado por esto, pero que estéis a punto, mucho ánimo. No os desesperéis cuando no sepáis lo que le pasa a vuestr@s pequeñ@s.

Nosotros íbamos probando: ¿tendrá frío? Le tapábamos. ¿Tendrá calor? Le destapábamos. ¿Le dolerá la tripa?¿Tendrá gases? Le dábamos masajitos en la barriga. Y para lo último siempre dejábamos lo de la comida.

Con el tiempo os iréis dando cuenta que comprendéis sus quejidos, y los consejos que al principio os venían genial, os irán ayudando cada vez menos.

Sobre todo procurad no agobiaros demasiado y dejaros ayudar. Parece una tontería, pero el simple hecho de tener a alguien cerca que pueda quedarse pendiente de vuestr@ pequeñ@ mientras os dais una ducha, es una bendición.

Se que asusta. Pero no os preocupéis que todo pasa. Esa incertidumbre del principio la vivimos todas. Pensad que si millones de madres lo han hecho, vosotras no vais a ser menos.

Mucho ánimo! Que lo vais a hacer genial!

 

El pediatra: ¿Puedo elegir?

 

pediatra

Ya os he contado que yo dí a luz en la ciudad en la que residen mis suegros y mis padres, y que cuando Raúl tenía mes y medio nos vinimos de nuevo a nuestra casa.

En ese momento buscamos un pediatra lo más cerca posible y comenzamos a ir a las revisiones con él. Quiero que sepáis que no era un pediatra cualquiera, íbamos por recomendación de unos buenos amigos que había llevado allí a sus hijas durante años.

Pues sólo fuimos dos veces. Fue suficiente para darnos cuenta de que aquel no era nuestro pediatra. A mi no me inspiraba ninguna confianza y cuando le comenté el problema de estreñimiento que tenía Raúl le quitó importancia y no me dio ninguna solución.

Así que decidimos buscar otro que, aunque no nos quedara tan cerca de casa (la diferencia es mínima en realidad) nos inspirara la confianza suficiente.

Es posible que muchas madres no se hayan ni planteado esta posibilidad, pero existe en muchos casos.

En España tenemos dos opciones de medicina: pública y privada.

Si vuestros pequeños van  por la Seguridad Social y vivís en un pueblo pequeño en el que tan sólo hay un pediatra, pues la respuesta a esta pregunta de primeras es no. Digo de primeras porque siempre os cabe la posibilidad de llevarle a otro pueblo o de buscar alternativas.

Para el resto de madres que no se encuentren en esta situación os digo que existe la posibilidad de elegir el pediatra y es algo que deberíais de hacer.

Si tenéis un seguro privado es evidente que podéis elegir. Ya sea en vuestra comunidad autónoma o en otra, tenéis un gran abanico de posibilidades.

Y aquellas que viváis en una ciudad o pueblo grande y vayais por la seguridad social, tenéis la posibilidad de pedir que os cambien de pediatra si por lo que sea no os gusta el que se os ha asignado. Es un derecho, así que haced uso de él si lo creéis necesario.

Es básico que la persona que va a acompañaros y guiaros en el desarrollo de vuestros pequeños os transmita seguridad y confianza.

Además de cosas tan evidentes como que los horarios de consulta se adapten a tu ritmo de vida, es importante que su modo de ver la maternidad sea acorde al tuyo.

Hay pediatras que tienen una idea muy clara de cómo tienes que llevar la maternidad y que a lo mejor no encaja para nada con tu modo de verlo, o simplemente no te gusta que te guíen en ciertos temas.

El que es un buen pediatra para unos puede no serlo para otros.

Os animo a que probéis varios antes de decidir con cual os quedáis.

Algo que a nosotros nos conquistó del que hoy es el pediatra de Raúl, fue su modo de explicarnos las cosas. No tiene ninguna prisa, quiere que tengamos claro todo lo que nos dice y se toma el tiempo para ello.

Nos gustó mucho también que le pesa y le mide en todas las consultas, cosa que por lo que hemos visto no todos hacen.

Además tiene ese tono de voz pausado y tranquilizador.

Al final lo que necesitamos los padres y sobre todo los primerizos es alguien en quien depositar todas nuestras dudas y que nos transmita serenidad.

 

Sentimientos en la recta final del embarazo

 

embarazo

 

Son muchos los sentimientos que experimentamos a lo largo del embarazo, pero hoy quiero hablaros de aquellos que se nos presentan cuando se acerca la hora del parto.

Aprovecho para hablar de este tema por que sois varias las lectoras habituales que estáis en esta situación. Creo que os vendrá bien saber que es normal todo lo que estáis sintiendo.

Hablo evidentemente de aquellos sentimientos que tenemos las madres primerizas, que sé que no son los mismos en el caso de aquellas mujeres que ya han pasado por otro parto.

La primera sensación que tenemos es la de estar esperando que llegue el gran momento, y parece que el tiempo de repente se ha parado y pasa muy despacio. Los últimos días, o semanas en según qué caso, se hacen eternos. Sabemos que puede ser en cualquier momento, pero ese momento parece no llegar nunca.

A esta espera tenemos que sumarle que ya estamos enormes e incómodas. Nos encontramos pesadas y cansadas. Si además os pasa como me pasó a mi, que me tocó una ola de calor espantosa… ya ni os lo cuento.

Y esto genera a su vez la sensación de: “Quiero que llegue el parto pero estoy muerta de miedo”.

Es una sensación difícil de manejar, por un lado queremos que salga de una vez, estamos ilusionadísimas por verle la cara, achucharle… además de que tenemos ganas de quitarnos esta pesadez de encima. Por otro lado tenemos mucho miedo al dolor del parto, a no saber hacerlo. Más que al dolor, creo que el miedo más profundo es a lo desconocido. A no saber reconocer que estamos de parto. A no saber que vamos a sentir ni si podremos con ello. A si el bebé estará bien, si sufrirá en el parto. A si seremos buenos padres… Muchos miedos nos asustan en estos últimos momentos.

Pero, ¿sabéis qué?

Sabréis que os habéis puesto de parto, con tiempo suficiente como para aburriros de esperar a que nazca. Podréis con el dolor (y sino para eso está la epidural), todas las mujeres del mundo han podido y vosotras no vais a ser menos. Sabréis parir, por que es algo innato, nos sale solo sin que nadie nos explique qué hacer ni cuándo.

El bebé estará bien y nacerá bien, de una manera u otra, ahí dentro no se va a quedar, eso seguro.

Y os aseguro que vais a ser las mejor madres del mundo, por que vais a poner todo vuestro empeño y vuestro corazón en ello.

Estate tranquila, lo vas a hacer bien. Estoy segura de que ahora mismo es probable que esto que lees te sirva de poco, los nervios se apoderarán de ti en según qué momentos. Pero créeme, lo vas a hacer bien.

Mucho ánimo para esta recta final y ya sabéis donde me podéis encontrar. Estoy encantada de leer vuestros emails.

 

Los cólicos

 

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Somos muchas las madres que nos encontramos en los primeros meses de vida con que los niños tienen episodios de llanto desesperado.

Como es normal en las madres primerizas, estamos perdidísimas y no entendemos que les pasa a nuestros bebés. Y a eso se le suma la angustia que sentimos por no poder o no saber ayudarles.

Yo os aconsejo que lo probéis todo. El bebé puede tener frió, calor, hambre, sueño, fiebre… Probad todo lo que se os ocurra y tened en cuenta que también puede tener cólicos. Tenedlo muy presente por que suele ser común en los bebés recién nacidos.

¿Qué podemos hacer? Lo primero de todo no perder la calma, el bebé llora desesperadamente por que es su modo de decirnos que le pasa algo, no por que se muera de dolor. No podemos perder los nervios por que eso sólo empeoraría la situación. No perdáis de vista que el bebé siente todo lo que sentimos nosotros. Así que mucha calma y relajación.

Para empezar es bueno coger al bebé en brazos. Parece obvio, pero hay madres que piensan, en parte por que es lo que nos inculcan y nos dicen sin cesar, que los bebés se van a acostumbrar a los brazos si les cogen mucho y luego no van a querer estar en la cuna o solos. Debéis saber que los bebés hasta los 3 o 4 meses no se acostumbran a nada, es más, el tenerles en brazos y pegados a nuestro cuerpo les calma mucho más de lo que os imagináis. Pensad que han estado dentro de nosotras 9 meses, calentitos, sin pasar hambre, sin aire, sin apenas ruidos… en una burbuja perfecta. Y de repente salen y sienten un montón de cosas nuevas. El cogerles en brazos hace que vuelvan a sentirse tan protegidos como cuando estaban dentro.

Si tiene cólicos, el cogerle en brazos no le calmará demasiado. Podéis probar a darle un masaje en la tripa. El modo que mejor resultado nos dio en su momento a nosotros fue hacer el recorrido de la foto con dos dedos, como si camináramos sobre la barriguita del bebé con los dedos.

masaje colico

Ponerle tumbado boca abajo sobre nuestro brazo y masajearle la tripa también suele funcionar.

colicos-del-bebe

Levantarle las piernas hacia la nariz y bajarlas, doblar y estirar las piernecitas… Notaréis que el bebé está mejor cuando le doblamos las piernas y se las mantenemos encogidas.

culito-bebe

Además de estas cosas, suele ayudarles mucho el calorcito en la tripa. Yo os aconsejo, que si estais tranquilas, le tumbéis sobre vosotras, tripa contra tripa.

Si con todo esto se soluciona, genial.

Como ya he comentado en alguna otra entrada, Raúl tardaba en comer cerca de una hora y después, sobre todo por las noches, no había manera de que se durmiera, por que no era capaz de sacar los gases. El pobre niño lo pasaba fatal, y nosotros también.

Así que decidimos ir un paso más allá. Nos habían hablado de un osteopata que por lo visto trataba con éxito el tema de los cólicos del lactante. Sabíamos de gente que había ido y había sido un fracaso absoluto, y también de otros para los que había sido todo un éxito. Y a pesar del riesgo de perder 100 €, nos decidimos a llevarle.

Fueron dos sesiones, separadas por una semana. He de decir que hasta pasados unos días de la primera sesión, teníamos la sensación de haber tirado el dinero. Pero la verdad es que a día de hoy no puedo estar más contenta de haber corrido el riesgo. En pocos días Raúl empezó a eructar mejor y los gases empezaron a desaparecer.

Después de la segunda sesión, Raúl era un niño nuevo. No volvimos a oirle llorar después de las comidas, ni tuvimos ni una sola tarde más de desesperación.

Si alguna mami necesita saber el nombre del osteopata al que fuimos, que me pregunte, que no quiero que parezca que hago publicidad. Sólo quiero transmitir que hay soluciones a situaciones desesperadas y que no hay necesidad de pasarlo mal.

Yo os aseguro que cuando tenga a mi siguiente hijo/a, iré al osteopata según salga del hospital.

 

 

¿ Depresión post-parto o tristeza puerperal ?

Hay muchas mujeres, entre las que me incluyo, que no viven el comienzo de la maternidad de una manera demasiado positiva.

A pesar de que todo el mundo nos diga lo rápido que pasa el tiempo y que disfrutemos del bebé que pronto empezará a hacer cosas y nunca volverá a ser el chiquitín que tenemos entre los brazos, no somos capaces de disfrutar de esos momentos y lo pasamos mal.

depresion-posparto

Hay que distinguir diferentes conceptos para entender lo que nos pasa.

El primero de todos es la

Cuando nace tu bebé lo que el mundo espera de ti es que sientas una felicidad infinita y te creas la mujer más afortunada de la tierra. Pero esto no siempre es así.
Hay mujeres que sienten ansiedad y tristeza, ganas de llorar, les cuesta dormir y tienen pesadillas, necesidad de tener a alguien con ellas y con el bebé, pensamientos pesimistas… y sobre todo, se sienten culpables por no sentirse felices.  No se ven capaces de pedir ayuda ni creen tener derecho a ella. Están irritables y en definitiva, agotadas.

Con este tema quiero recalcar el mal que hace la sociedad a muchas madres. Se espera de nosotras tanta felicidad y tanta alegría que no se nos permite, o lo que es peor, no se nos explica lo normal que es no sentirla.
Creo que habría que normalizar la posibilidad de sentirse triste, o mejor permitirnos sentirnos así, porque es nuestro derecho. Porque, aunque socialmente no esté bien visto, el 80% de las mujeres sienten esta tristeza después del parto.

Esta sensación suele durar entre 10 y 15 días. Las causas son varias. La primera es la biológica, después del parto hay un aumento de los estrógenos y la progesterona, lo que influye, y de qué manera, en nuestro estado emocional. Y la segunda causa es la psicológica, la llegada del bebé genera un cambio radical en la vida de la mujer, lo cual genera un estrés considerable. El sueño se ve alterado, deja de preocuparse por ella para sólo pensar en el bebé. Además, el amamantamiento genera un gran desgaste físico y psíquico.

Puedo aseguraros que se pasa mal. Yo oía llorar al bebé cuando me quedaba dormida. Era un llanto tan real que me despertaba angustiada para ver que le pasaba. Y me ocurría en bucle. Hubo una noche que me tuve que levantar de la cama y pasearme por el salón de casa porque no era capaz de salir de ello. Cada vez que conciliaba el sueño me despertaba alterada.

Esto lo arreglamos mi marido y yo dejando que él durmiera del lado de la cuna. De esa manera yo conseguía relajarme un poco más.

Después de esto, las siguientes noches me despertaba buscando al bebé entre las sábanas. Bueno, me despertaba es mucho decir. Había días que yo no lo recordaba por la mañana. Estaba convencida de que le tenía al pecho y se me caía porque me quedaba dormida.

Por estos sueños nocturnos, durante el día estaba cansadísima, triste y  con muchas ganas de llorar. Con esto nos ayudó mi madre. Tres noches alternas se quedó ella al niño, y sólo me lo llevaba para que le diera de mamar. En aquel momento os puedo asegurar que me sentía la peor madre del mundo, sentía que aquella era mi responsabilidad y que estaba mal dejar que mi madre cargara con ello toda la noche. Pero os digo una cosa, viéndolo desde aquí, cuatro meses después os aseguro que volvería a hacerlo y posiblemente más noches. Ella estaba encantada de poder ayudarme y lo hacía y no sabéis como.

Los días después de que mi madre tuviera al pequeño con ella, yo era otra. Disfrutaba de él y lo cuidaba con mucho más cariño.

Todo esto pasa. No os agobiéis si estáis pasando por ello, es normal. Lo más importante es que habléis con vuestras parejas de como os sentís. Es aconsejable que os rodeéis de seres queridos en la medida de lo posible, pero sólo por aquellos que os resulten útiles, es decir, aquellos que os ayuden con el bebé o con lo que os haga falta. Todas aquellas personas que veáis que no ayudan sino todo lo contrario, ya sea por sus infinitos consejos o porque no hacen más que recalcar lo mal que hacemos algunas las cosas, sobran. Habladlo con vuestra pareja y que sea él quien se encargue de que no os atosiguen.

La depresión post-parto por otra parte se presenta más tarde. Puedes aparecer desde el mes y medio hasta un año después del parto.

Los síntomas son los mismos que he descrito arriba con la tristeza puerperal, sólo que más intensos y duraderos.

Tan solo un 15% de las mujeres lo experimentan y en este caso, la ayuda ha de ser profesional.

En cualquiera de los dos casos es importante buscar apoyos en nuestro entorno. Es importante que nuestra familia más cercana y nuestra pareja comprendan lo que nos ocurre y porqué nos pasa.

Además puede ser útil buscar apoyo en otras madres que esté pasando por lo mismo. Para ello hay grupos de apoyo en casi todos los centros de salud. Os animo a que les pidáis información sobre ellos a vuestras matronas.

Y no dudéis en contar con ellas si veis que esta tristeza permanece en el tiempo.

Para cualquier duda o ayuda, podéis contactar conmigo y os contestaré lo antes posible.

Lactancia materna

La OMS recomienda la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses y a partir de ahí que se mantenga hasta que se pueda, como mínimo hasta los 2 años.

Esto sería perfecto siempre y cuando todas nosotras pudiéramos asegurar la alimentación total de nuestro bebé durante 6 meses dándole exclusivamente el pecho.

Lo primero que quiero decir a este respecto es que la lactancia materna, al igual que casi todo lo que rodea a la maternidad, es una decisión muy personal. Hay mujeres que deciden no dar el pecho y es tan respetable como aquella que decide darlo hasta los 3 años.

Hay otros casos, como el mío, en los que la madre decide dar el pecho, se esfuerza muchísimo por hacerlo, pero no puede ser.

Dar el pecho para mí era un objetivo a alcanzar, quizá el siguiente objetivo más importante después del parto. Era otra de esas cosas que tenía clarísimas antes de dar a luz. Yo quería dar el pecho exclusivo hasta los 6 meses.

Pero las cosas no son tan fáciles como nos las planteamos.
Nada más nacer Raúl y siguiendo las instrucciones de las matronas, me lo puse al pecho, pero debía estar demasiado emocionado con su llegada al nuevo mundo, porque no hizo ni ademán de probarlo.
A partir de ese momento, le fui poniendo insistentemente cada tres horas, fracasando en cada intento.

Menos mal que tuvimos en el hospital una matrona majísima en la planta que se encargó de ver que es lo que fallaba, y ayudarnos a solucionarlo.
En mi caso no fue posible darle el pecho sin pezoneras, ya que el pequeño tenía una boquita muy pequeña y mis pezones eran grandes.

La matrona del hospital al igual que la del centro de salud que me llevaba, me explicaron que había que poner al bebé al pecho cada tres horas y que cuando este se durmiera, es porque ya estaba saciado.
Así que así lo hacíamos.

Raúl estuvo tomando pecho exclusivo los 12 primeros días de su vida. Os puedo asegurar que fueron unos días horribles, porque el niño lloraba muchísimo, tenía cólicos y tardaba una eternidad en comer. Como ya os dije, tardaba cerca de hora y media en comer y a la hora y media volvíamos a empezar.
Además, al contrario que para otras madres, para mi dar el pecho no era nada agradable ni bonito, todo lo contrario.

A los 12 días le llevamos a la primera revisión con la pediatra y después de pesarle y ver que el canijo apenas había cogido 60 gr en esos días, nos mandó al hospital.
Si, habéis leído bien, 60 gramos en 10 días. Normalmente los bebés recién nacidos deben coger unos 20 gramos al día.

Así que en el hospital le hicieron alguna prueba, porque la pediatra le veía muy amarillo, y ante nuestro asombro nos quedamos ingresados, no por la bilirrubina que era lo que se sospechaba, sino por una infección de orina.

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Las infecciones de orina en bebés son bastante comunes, pero claro, esto no lo sabes cuando llegas al hospital y te encuentras con todo de sopetón. Muchas veces están provocadas, al igual que en los adultos, por deshidratación.

Nadie en el hospital te dice directamente que el problema que ha tenido el niño es una falta de alimento, evidentemente. Pero tú vas atando cabos y lo acabas entendiendo.
Os podéis imaginar el disgusto y la desesperación cuando te explican que el bebé está mal alimentado, que la leche materna no es suficiente y que hay que darle biberones para complementar su alimentación.

En ese momento, os aseguro que me sentí la peor madre del mundo, sentí que no valía para esto. ¿Cómo es posible que no hubiera sido capaz de ver que mi hijo pasaba hambre? ¿no se supone que las madres tenemos un vínculo especial con nuestro bebés desde que nacen y les entendemos?

Es una situación muy difícil, os lo prometo. Con alguna mami que lo he hablado, que pasó por la misma situación coincide conmigo. Es muy duro enfrentarse a esa situación y a ese sentimiento.

Así que nos tuvieron allí ingresados 10 días, en los cuales pesaban a Raúl antes y después de cada toma de pecho, para ver cuánto había mamado y nos traían un biberón para complementar cada comida. Bromeábamos con las enfermeras lo fácil que sería todo si tuviéramos un medidor en la teta, para saber cuánta leche bebía en cada toma. Si lo necesario en cada toma eran en aquel momento cerca de 90 ml, de mi pecho apenas salía, en la toma que más, 40.

Imaginaos la necesidad que tenía nuestro pobre hijo, que en los primeros días en el hospital cogió una media de 100 gramos al día.

Y así siguió siendo la alimentación de Raúl hasta que con un mes de vida, le ponía al pecho y me decía que trabajara yo, que a él le diera biberón que era más fácil.

Yo me seguí sacando la leche, no quería dejar de dársela por eso de que tiene defensas necesarias para su desarrollo y esas cosas.

Pero cuando apenas tenía un mes y medio se me retiró.

La conclusión a la que yo llego con todo esto, es que no hay que cerrarse a una opción ni obsesionarse con ello.

Hay veces que las cosas funcionan a la perfección, como es el caso de una amiga mía, que su bebé tiene ya nueves meses y no ha probado la leche de fórmula. Pero otras veces las cosas se tuercen.

Todas las posibilidades y opciones son buenas. A estas alturas de la vida las leches de fórmula está muy logradas y los niños crecen igual de sanos que con el pecho.

Lo más importante de todo, es no agobiarse. Las cosas salen como salen, y no pasa nada por no poder darle el pecho.

Sea por decisión propia o porque nuestro cuerpo no produce suficiente, o de buena calidad, al bebé no le va a pasar nada por no estar alimentado a base de leche materna. Que es mejor, sí, pero no es imprescindible.

Tanto en el parto como en la lactancia las cosas pueden no salir como planeamos, de hecho en la mayoría de los casos no sale como pensábamos que iba a salir. No pasa nada.

No sabéis lo que yo hubiera dado por queme hubieran explicado esto antes del parto. Posiblemente lo habría normalizado y no se me hubiera hecho un mundo con cada bache.

Espero que a vosotras os sirva.

Animaos y contadnos vuestra experiencia.