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¿ Cuántos hijos tener ?

 

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Hoy ha llegado a mi un absurdo test de  esos que circulan por el Facebook que se titulaba: ¿Cuántos hijos deberías tener?

Evidentemente las preguntas más tontas que podáis imaginar: ¿cuántos brazos tienes? ¿cuánto necesitas dormir?

Pero después de hacerlo y que me dijera que yo debería tener 11 hijos (creo que mi madre no me dio en los genes tantas toneladas de paciencia), me ha parecido un buen tema para tratar aquí.

Es algo que mucha gente te pregunta cuando te quedas embarazada o tienes tu primer bebé. Hay personas que lo tienen muy claro y otras que no tanto.

¿Pero que es lo mejor? ¿Existe un número perfecto de hijos? ¿Cuántos hijos debemos tener?

A todo esto la respuesta es muy sencilla: cada uno debe tener lo hijos que le de la real gana.

No hay un número perfecto de hijos. En mi casa hemos sido 3 hermanas y os aseguro que igual de felices que en casa de mi marido que han sido dos hermanos.

Desde mi humilde opinión, creo que es algo muy bonito tener hermanos, por lo que yo no tendría un único hijo. Los que hemos tenido hermanos en los que apoyarnos y con los que discutir sabemos lo que es, y creo que ningún niño debería ser privado de esta experiencia. Pero recalco que esto es una opinión, nada más.

A día de hoy sabemos que el hecho de ser hij@ únic@ no marca para nada la personalidad de nuestr@ hijo@, ni sus relaciones futuras. Realmente lo que lo marca es la educación que l@s niñ@s reciban de sus padres, sean uno o tres hermanos.

Lo único negativo de ser hij@ únic@ es que todas las expectativas recaen sobre él/ ella, y esto a la larga y si no se trabaja bien por parte de los padres, puede suponer un gran peso.

Creo que lo único que nos debemos plantear los padres a la hora de decidir cuántos hijos debemos o queremos tener, es si económicamente podremos darles las oportunidades que queremos.

A partir de ahí, tener uno, dos, tres o cinco hijos es una decisión personal y de pareja. Y os animo a que no permitáis que nadie más que vosotros se meta en esta decisión.

El sexo y la relación de pareja tras el nacimiento del bebé

 

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Sois muchas mamis las que me habéis escrito pidiéndome por favor que tratara este tema, que es algo que preocupa, y mucho, no sólo a las mujeres, sino también a un alto porcentaje de hombres.

Es un tema complejo y, como en todo lo que rodea a la maternidad, no hay reglas, pero os daré algunos consejos.

Hay mujeres que me comentan que tras el parto y durante algunos meses casi, y sin casi,  les molestaba la presencia de sus parejas. Hay alguna que me ha llegado a confesar que le provocaba hasta asco verle, sentía la necesidad de apartarlo. Otras explican cómo tras el parto perdieron el apetito sexual y hasta pensaron que se había acabado todo con sus parejas.

Todo esto y miles de cosas más, son normales.

El cansancio, las hormonas, el miedo al dolor, a quedarse de nuevo embarazadas… son algunas de las razones por las que a las mujeres nos suele costar volver a sentir ese deseo. Otra razón de mucho peso es nuestro aspecto físico. De nuestro cuerpo hablaremos en profundidad otro día, pero es cierto que muchas veces el no vernos como éramos antes, el no reconocernos al mirarnos al espejo nos hace vulnerables e inseguras.

Y a todo esto se suma un problema gordo. Normalmente no hablamos las cosas con nuestra pareja.

Y nos encontramos en la situación de que él quiere, intenta, pide… y nosotras simplemente negamos.

Y aquí está el mayor error.

Es muy importante que hablemos las cosas con sinceridad. Que le digamos a nuestras parejas que no nos apetece está bien, pero es mucho mejor explicar el porqué.

Cuando hablamos las cosas dejamos que la persona que tenemos delante entienda por lo que estamos pasando. Y si lo entiende, tendrá paciencia y nos ayudará a superar nuestras inseguridades.

Muchas veces el primer paso para que vuelva el apetito sexual es tener tiempo para nosotros como pareja. Si apenas tenemos 10 minutos al día para mirarnos tranquilamente a la cara y hablar de nuestras cosas, raro ha de ser que esos 10 minutos los dediquemos a mantener relaciones. Ellos están mucho más dispuestos a que esa sea toda la relación que tengamos al día, pero tienen que entender que nosotras necesitemos otras cosas de ellos en estos momentos. Y para eso hay que hablar.

Además tenemos que tener en cuenta que las palabras, los besos y las caricias son el comienzo de toda relación sexual. Muchas veces la mujer no se encuentra a gusto con la penetración completa, ya sea por miedo o por dolor; pero si pueden ser satisfactorias las relaciones sexuales por vía oral o táctil.

Si lo hablamos con nuestras parejas, ellos lo van a comprender y van a adaptarse a nuestras necesidades.

Y ahora es cuando alguna me dice: pero es que no me apetece ni eso. Y yo os digo que os deis tiempo. Pero que ese tiempo tiene que ser consensuado con vuestras parejas.

El deseo sexual no aparece de hoy para mañana, sino que es un proceso progresivo que requiere tiempo y mucho cariño.

Para los hombres: conquistad de nuevo a vuestras parejas, dedicadles tiempo, tened detalles. Imaginaos que volvéis a ser novios de nuevo. Sed cariñosos y cuidadosos. Intentad comprender, aunque sé que es difícil, el proceso de cambio tan grande por el que ha pasado el cuerpo de vuestras mujeres, y lo difícil que tiene que ser para ellas volver a ser las que eran antes de todo esto.

Con cariño mutuo, respeto y paciencia todo vuelve a la normalidad.

Una de las cosas que tenéis que tener en cuenta a la hora de comenzar a practicar sexo es que la zona está muy magullada. Está mucho más sensible de lo normal y para ayudar a evitar dolores o molestias es una buena táctica el uso de lubricantes. Usadlos hasta que los necesitéis. Pensad que tras el embarazo y el parto la vagina está mucho más reseca y menos lubricada en todas las situaciones.

Además puede ser una muy buena opción para empezar no tener relaciones completas, sino empezar como digo con caricias e ir aumentando progresivamente, para volver a acostumbrarnos a esas sensaciones e ir tanteando un poco nuestro cuerpo.

También os recomiendo que no dejemos las relaciones para la noche, que llegamos todas a la cama muertas de cansancio. Quizá mientras el pequeño se echa una de sus múltiples siestas nosotras nos encontremos con más energía.

Sobre todo, mi consejo es que vayáis probando poco a poco, sin prisa, y que habléis las cosas con vuestras parejas. Que no os de vergüenza decir cómo os sentís en cada momento, porque será el mejor modo de avanzar hacia la vida sexual que teníais antes del parto.

Bueno, y armaros de paciencia, porque a no ser que tengáis una marmota por bebé, seguro que os interrumpe en el peor momento. Pero esto debe ser una razón para reírnos y para volver a intentarlo más tarde, no para desilusionarnos y evitarlo.

Paciencia y mucho cariño.