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Aborto diferido: ilusiones perdidas en un quirófano

Hoy quisiera hablaros de lo que me sucedió hace poco más de un mes, sufrí un aborto diferido. Os cuento:

Como sabéis yo ya tengo un niño que actualmente tiene 22 meses. Estaba felizmente embarazada por segunda vez, ya de 17 semanas. La vedad es que estábamos muy ilusionados, no sólo mi marido y yo, si no también nuestro pequeño, Raúl, que en cuanto me veía sentada en el sofá no tardaba en levantarme la camiseta para hacerle pedorretas a mi barriga o para hacerle caricias.

Aquí tenéis mi barriga cuando estaba de 15 semanas.

Pedimos cita en un ginecólogo privado, porque en España en la seguridad social hasta la semana 20 no te dicen el sexo del bebé y además no dejan entrar en la consulta a otros niños y queríamos compartir ese momento con Raúl.

Así que para allá que fuimos con todas nuestras ganas de empezar a pensar nombres y que el embarazo, que hasta ese momento había estado en un segundo plano se volviera un poquito más real.

Pero poco tiempo duró la alegría. Nada más empezar la ecografía el ginecólogo me preguntó si había tenido sangrados y nos comunicó que el embarazo estaba interrumpido. El feto había muerto en la semana 15.

He de reconocer que me costó bastante entender lo que me estaba diciendo. Creo que gracias a la cara de mi marido lo comprendí, porque en aquel momento os prometo que me sentía como si el doctor me estuviera hablando en otro idioma.

En ese momento tuvieron que salir mi marido y mi hijo de la consulta y allí me quedé yo, sola, asimilando todo lo que el médico me iba diciendo, e intentando entender lo que había pasado: cuándo, cómo, por qué?

Después de que el doctor midiera por todos lados el feto y me diera un informe, salí de allí, hecha un mar de lágrimas y sin saber muy bien qué hacer en ese momento.

El siguiente paso que tenía que dar era ir al hospital, a urgencias para que me programaran el parto.

Así es, el parto. Dado el tamaño del feto, lo siguiente que tendría que hacer sería todo el trabajo de parto, la dilatación y la expulsión y después pasaría por quirófano para que me hicieran un legrado.

Y esto es lo que me explicaron en el hospital que me harían al día siguiente. Así que me fui a mi casa, con mi marido y mi hijo y mi falsa barriga.

El día en el hospital fue bastante más sencillo de lo que imaginaba. Me indujeron el parto poniéndome una medicación por vía vaginal y otra por vía oral. En cuanto empecé a sentir dolor de contracciones me medicaron para que no sintiera dolor. Y la verdad es que funcionó bastante bien porque en el proceso de dilatación me dormí unas cuantas siestas.

Una vez dilatada yo me negué a expulsarlo, así que lo sacaron en el quirófano.

He de decir que cuando desperté de la anestesia, que en mi caso fue general, me sentía totalmente liberada. Lo único que quería era que me dieran el alta y me dejaran irme a dormir a mi casa. Al fin y al cabo, salir de ese hospital significaría que todo aquello habría acabado.

Es cierto, que hasta al menos una semana después no me empecé a ver y a mirar. Pensad que yo hacía menos de año y medio que había dado a luz cuando me quedé embarazada, así que me salió mucha barriga y muy pronto. Y el mirarme y verme la barriga sabiendo que de ahí ya no saldría nada… era bastante duro.

Siempre he sido una persona fuerte y echada para delante, así que al cabo de unos días empecé a ver las cosas de otro modo. Obviamente quiero saber lo que ha pasado para evitar que vuelva a suceder, pero creo que la naturaleza es sabia y que si esta vez el feto no salió adelante sería por algo.

Todavía no me han dado los resultados de la necropsia, así que de momento no sabemos qué es lo que pasó exactamente. No se explicaban porqué mi cuerpo seguía alimentado y cuidando un feto muerto. Lo normal es que una vez muera nuestros cuerpos se pongan de parto para expulsarlo. En mi caso todo el resto estaba bien, tanto la placenta, como el líquido amniótico, el útero… Dentro de quince días se supone que nos lo explicarán y os lo contaré.

A todas las mujeres que estéis pasando por esto, ánimo. Es una experiencia dura y que por mucho que queramos nos deja tocadas. Pero de todo se sale y lo que no te mata te hace más fuerte.

Si necesitáis hablar de ello y queréis compartir vuestra experiencia, no dudéis en poneros en contacto conmigo.

 

Técnica para superar la depresión post-parto: Parte 3

parte 3

 

La semana pasada le pedí a YLL que cada mañana tirara una moneda al aire y si salía cara fingiera durante todo el día que su milagro había sucedido. Si por el contrario salía cruz, ella tenía el poder de decidir, si simulaba o no el milagro.

Aquí os dejo el enlace a la parte una y dos de la técnica que estoy siguiendo con YLL:

Depresión post-parto: Técnica para superarla. Parte 1

 

Técnica para superar la depresión post-parto: Parte 2

 

Y he aquí lo que me ha enviado YLL:

“Hola.

Esta semana la monedita tenía truco o algo así, únicamente 1 día me salió cara de resto fue siempre cruz. Aún así intente afrontar los días como si me hubiese salido cara. Y nada, unos días más complicados y otros muy buenos. Mi pareja me ve ya genial porque el día que no estoy tan bien o muy nerviosa se extraña, espero que eso sea buen síntoma, y yo me veo mejor, más positiva y con muchas ganas de jugar con mi niña. Siguen asustándome las mañanas, porque no sé cómo va a transcurrir el día, pero nada, me levanto, intento arreglarme lo más que puedo o que mi niña me deje, a ella la pongo monísima y nos vamos de paseo donde sea, y así pasó todo el día que casi no tengo tiempo de pensar en nada malo nada más que en estar bien con ella donde sea. Sigue atormentándome la idea de si la desición de volver a mi tierra fue la mejor, si hubiese estado mejor en Andalucía, pero ya bastante menos, lo pienso a ratos pero se me pasa, mi pareja me ayuda mucho a no seguir pensándolo.
Intentaré que mis días a partir de ahora sean siempre cara más que nada porque en un par de semanas empiezo a trabajar y quiero disfrutar de mi niña este tiempo lo más que pueda, intentare dejar mi montaña rusa fuera de servicio el más tiempo posible. Anoche casi no dormí y hoy estoy con ansiedad, pero no me afectara y ahora mismo estoy en una terracita tomando algo mientras mi niña duerme su siestita de 30 minutos y yo la miro que se me cae la baba de guapa que esCara sonriente con ojos en forma de corazónCara sonriente con ojos en forma de corazón

 

He de decirte YLL, que yo también veo una muy buena evolución en ti. Sinceramente, esta chica ya no tiene nada que ver con aquella que me escribió atormentada. Sigue así que lo estás haciendo genial. Se nota que te estás implicando mucho y que tienes muchísimas ganas de que todo esto pase a la historia.

Así que vamos a por la siguiente tarea.

Lo que quiero que hagas a continuación es imaginarte que han pasado 10 años. Estamos en 2026 y la depresión post-parto pasó a la historia hace muchísimo tiempo. Tu vida es maravillosa, tu hija está enorme y preciosa y todo te va estupendamente.

Quiero que le escribas una carta a las YLL de 2016, dándole consejos, explicándole las cosas que hicieron que todo fuera mejorando poco a poco, explicándole como es su vida en 2026…

Ánimo! que no es fácil. Pero échale imaginación.

 

Hormonas, ¿por qué no os estáis quietas por favor?

hormonas

Todas las mujeres después de dar a luz tenemos un revoltijo hormonal enorme.

Habitualmente se van regulando a medida que pasa el tiempo, y nuestro estado anímico vuelve a su estado normal.

Pero este no es el caso de un alto porcentaje de mujeres. Muchas veces las llamadas depresiones post-parto vienen causadas por las hormonas y por el descontrol que estas generan en nuestro cuerpo.

Os contaré mi caso, que seguro que sirve a otras mujeres para entender por lo que están pasando, y a mi me vendrá genial para desahogarme.

Tras el parto tuve una mala época. Durante al menos los dos o tres primeros meses de vida de mi pequeño mi estado de ánimo era horrible. Me daba miedo estar sola con el niño sobre todo cuando le tocaba dormirse sus siestas, porque suponían mucho tiempo de meneos y acunándole. Me producía mucho estrés la situación y al final se convertía en un círculo vicioso: cuanto más tensa estaba yo, peor se dormía Raúl, y cuanto más tardaba él en dormirse más tensa me ponía yo.

Fue por esto que decidí que mi niño se tenía que aprender a dormir solo si o si, y empecé con la técnica que os cuento en:

Aumentando las horas de sueño

y en:

Seguimos aumentando las horas de sueño

Una vez que todo empezó a parecerme bajo control me empecé a relajar y todo empezó a fluir. Supongo que también coincidió con que me empezó a bajar la regla, además de una manera muy regular (cosa que no era habitual en mi), por lo que entiendo que se me debieron de regular las hormonas.

Y todo iba bien hasta hace 3 meses. Para que os hagáis una idea, Raúl va a cumplir ahora 11 meses.

Como era normal hasta ese momento, me bajó la regla cuando me tocaba, pero no se me retiró.  Estuve sangrando 25 días seguidos, hasta que fui a la ginecóloga y me recetó unas pastillas para que dejara de sangrar.

Así que comencé el tratamiento y como ella predijo se me retiró el sangrado, pero sólo hasta el día en que dejé las pastillas, que volvió a empezar.

Por consejo de la ginecóloga volví a empezar el tratamiento de nuevo y esta vez si funcionó.
El problema es que funcionó tan bien, que no he vuelto a sangrar desde entonces.

Ahora acabo de terminar otro tratamiento hormonal para provocarme la regla de nuevo. Se supone que en un par de días debería empezarme el sangrado, así que expectante estoy.

Pero todo esto no tendría mucha importancia si yo me encontrara como una rosa, feliz como una perdiz. Pero no es así. Es algo que no entiendo, ¿por qué las hormonas sólo nos ponen de mala leche y nos hunden? ¿Por qué los cambios en nuestro estado de ánimo no son a mejor?

La situación es la siguiente, desde hace al menos mes y medio estoy enfadada todo el tiempo, con ganas de llorar, todo me sienta mal, no me soporto ni yo, no tengo ninguna gana de mantener relaciones sexuales con mi pareja…

Y sinceramente estoy harta de esta situación. Intento por todos los medios estar mejor, sonreir aunque muchas veces no me apetezca y ver el lado positivo a todo.

Hago grandes esfuerzos y aún así hay personas que me alteran más de la cuenta. Sin ir más lejos mi hermana. No es que hayamos tenido una relación perfecta nunca, somos muy diferentes y hemos chocado toda la vida en muchas cosas. Pero os aseguro que nunca me ha alterado tanto como me altera hoy en día. A penas nos vemos una vez al mes durante dos días, pero estos últimos meses verla se me hace muy cuesta arriba. Tanto que quiero hasta evitar los encuentros y como no puedo, lo que hago es evitar estar con ella o hablar demasiado con ella.

Se que son mis hormonas las que me sacan de quicio y me da mucha pena que sea precisamente con ella con la que lo pague.

Sólo espero que sea verdad eso que dicen de que a la tercera va la vencida y este tratamiento funcione y me regule, porque no me gusta nada estar así.

Así que si estáis pasando por algo parecido mucho ánimo. Os animo a que nos lo contéis, sienta muy bien desahogarse y además así sabemos que no somos las únicas que pasamos por esto.

 

Técnica para superar la depresión post-parto: Parte 2

tecnica
En la entrada anterior podéis leer el comienzo de la técnica para superar la depresión post-parto que estamos llevando a cabo YLL y yo.
En esa entrada podéis leer su primera tarea, en la que explica un poco su situación y como convive ella cada día con su “montaña rusa” sentimental.
Y esto que viene a continuación entrecomillado es su segunda tarea, es lo que ella ha contestado a la pregunta que le planteé ayer, que es la siguiente:
Supón que esta noche mientras estás durmiendo sucede una especie de milagro y todos estos malos pensamientos y sentimientos desaparecen, no como en la vida real, poco a poco y con esfuerzo, sino de repente, de forma milagrosa.
Como estás durmiendo no te das cuenta de que el milagro se produce. ¿Qué cosas vas a notar diferentes por la mañana que te haga darte cuenta de que este milagro se ha producido?
¿Quien sería la primera persona que lo notaría? ¿En qué?
“Me despierto temprano por la mañana mientras mi niña duerme. Tomamos café mi pareja y yo, juntos, y unas tostadas con tomate que nos encantan. Después de una ducha relajante y mientras él le da el bibe a mi niña me arreglo para salir que hace un día muy bueno. Me dejo el pelo suelto y me pinto los labios de rojo que nos gusta mucho a los 3 ( a mi niña le llama mucho la atención que le hable con los labios pintados ). Salimos a la calle y vamos a pasear por la playa que está a 2 minutos de mi casa y saludamos a los vecinos que me dicen lo bonita que es mi niña y que familia tengo. Almorzamos en un restaurante al que nos gusta mucho ir comemos berenjenas con miel y un pescadito muy bueno y una copita de vino afrutado que me encanta. Luego vamos a ver a mis padres que quieren con locura a mi niña y por la tarde vamos a una pastelería que hace unos dulces riquísimos y se vienen mis padres con nosotros. Después de este día de comilonas (que me encanta) nos vamos al gym mi novio y yo para hacer un poco de deporte, yo más bien de baile porque me encanta bailar y me hace estar más contenta aún. La niña se queda un ratillo con mi madre que la cuida de lujo y la niña se queda muy contenta. Para finalizar el día y después de la cena bañamos a la gordita y le damos su bibe y se duerme. Ahora es cuando mi novio y yo nos tumbamos abrazados en el sofá a ver una peli antes de irnos a dormir muy felices con nuestra bebe .”
YLL
A continuación va tu siguiente tarea YLL. Esta vez te va a costar más tiempo completarla.
Coge una moneda y ponla en la mesilla de noche, porque quiero que durante una semana, por la mañana al despertarte tires una moneda al aire.
Si sale cara, durante todo el día tendrás que fingir que el milagro ha ocurrido: que te levantes y desayunes con tu pareja, que te duches y te arregles, que te pintes los labios, que salgas de paseo… Todo. Lo único que te dejo es variar el lugar para comer. Jaja.
Si sale cruz, puedes elegir fingir el milagro o seguir con tu vida como hasta ahora.
Y quiero que vayas apuntando las impresiones de tus familiares y amigos, pero sobre todo las tuyas, las de tu pareja y las de tu pequeña.
Quiero que de aquí a una semana nos cuentes cómo te has sentido y en definitiva cómo te ha ido la semana.
Por supuesto, sabes donde encontrarme y estoy para resolver todas las dudas que te vayan surgiendo.

Depresión post-parto: Técnica para superarla. Parte 1

depresion
“Tengo una bebe de 4 meses y todo empezó hace como 2 años cuando mi pareja y yo decidimos (después de yo tener claro que nunca tendría hijos  ya que mi instinto maternal estaba bastante dormido) buscar un bebé, no sé bien si porque él sí que quería o porque casi todas mis amigas fueron teniendo bebes. Pues después de 1 año intentándolo al final me quedé embarazada. Mi pareja es de Andalucía y yo de Canarias con lo que me dieron un traslado en mi trabajo y me fui con él a vivir. Mi embarazo fue de pena, sola con él, ya que no tengo muchas amistades en Andalucía, mis hormonas revolucionadas echando de menos a mi familia, mis amigos ….náuseas desde el primer día hasta el mismo día que fui a dar a luz, reposo absoluto ya que mi bebe no subía de peso y yo en vez de subir bajaba, anemia, tensión bajísima, mareos constantes, en fin, un desastre que acabó en cesárea ya que mi niña no paraba de dar vueltas y no había manera de que se colocará. Pues doy a luz a mi hija (sin mi familia que no llegó a tiempo ) y una cesárea fatal ya que me dio infección de orina además nos dimos un buen susto al quinto día de estar ingresada porque mi niña que parecía agarrarse bien a mi pecho y comer se pasó 4 días sin comer nada porque no me subió leche y mi pobrecita se deshidrato y le bajo la glucosa y nos quedamos unos días más. Cuando salimos del hospital empezó una locura, mi pareja trabajando de 7 a 7, la bebe llorando 24 horas al día por el cólico del lactante, mi familia que después de 3 semanas se fue y yo con ansiedad, nervios y de todo yo sola todo el día con mi niña llorando, sin dormir día tras día y creo que ahí empezó mi declive. Aunque hoy me duela decirlo le gritaba a mi bebe ” calla ya ” luego lloraba por haberle gritado y así a cada rato. Una mañana que no podía más me saque un vuelo a mi tierra con mi familia, mi niña apenas tenía  25 días. Pero tenía que hacerlo ya que me estaba enfermando, no dormía , no comía, baje más de 15 kilos y allí me queede 2 semanas hasta que tuve que volver. Seguía fatal, llorando todo el día, en cualquier lugar, en la calle, en un restaurante comiendo, era algo que no podía controlar y así empezó mi ansiedad, mis nervios y empecé a pensar que yo no quería ser madre,que porque lo hice, que no quería esa vida y a darme miedo estar sola con la niña y a dejarla con su padre si lloraba ( mi pareja dejó su trabajo y ahora está parado porque yo era incapaz de estar sola con mi hija).
Fui al médico y me dijo que tenía depresión post-parto, me recetó antidepresivos y algo para dormir. Mi vida era un caos, sin poder estar sola con mi niña, tener pánico de su llanto, malestar porque mi pareja dejó su trabajo y yo de tener que incorporarme en el mío, en un lugar nuevo, con horarios de locura para cuidar de mi bebe, vamos que todo en contra, así que decidimos volver a mi tierra  al mismo trabajo de siempre. Esto es algo que me preocupa un poco, o más bien me da rabia ya que durante mucho tiempo solo quería irme fuera y cambiar un poco mi vida y tuve que tomar la decisión de volver sin estar bien o más bien estando fatal (no sé si habrá sido la mejor decisión pero ya no hay vuelta atrás)
A todo esto se une que mi niña no duerme prácticamente con suerte algún día 3 horas seguidas de resto  30 minutos en varias siestas durante el día. He visitado en 4 meses más de 8 pediatras y por fin este último me dice que mi chiquita tiene reflujo y por eso no duerme, a parte de ser una niña muyyyy activa.
Ahora mismo preparando una mudanza de locos a contrarreloj ya que empiezo en menos de 1 mes a trabajar, y levantándome cada mañana preguntándome si quiero esta vida, si hice bien, por qué me pasa esto a mí con lo que yo quiero a mi niña y sintiéndome culpable, todo el día llorando y pensando a cada instante que no quiero ser mamá , con ansiedad, mareos y dolor de cabeza constante ( una tortura ).Pensando en cómo es la vida, que es para estar feliz y estoy muerta de miedo y con mi cabeza loca dando vueltas ha todo.
He de decir que siempre he sido así en mi vida, la eterna infeliz, nunca me siento plena con nada y con mi cabeza dándole mil vueltas a todo, pero nunca pensé que me podría pasar esto con la maternidad. Quiero aclarar que quiero a mi hija más que a nada y que me la como a besos todo el día pero cuando me atacan los sentimientos negativos me da ansiedad y me pongo fatal. Necesito que esto termine ya y sentir lo buena madre que todos me dicen que soy, de ser feliz con mi familia y de sacar todo lo negativo de mi cabeza. Vivo en una montaña rusa, me levanto con ansiedad, sin ganas de despegar mi cabeza de la almohada, llorando y el estomago en un puño sin poder probar bocado, a medida que transcurre el día se me va aliviando y después vuelvo otra vez, llantos, tristeza, arrepentimientos y vuelta a empezar y así cada día. Con ganas de dormir y cuando me despierte ver que todo esto termino. Con la imperiosa necesidad de que las madres me digan que a ellas también les pasa, no se, un torbellino de emociones y sentimientos que no me dejan disfrutar de mi nueva vida ni de mi nueva familia. “
YLL
Lo primero de todo, explicaros a las lectoras que después de estudiar el caso de esta chica y de haberlo hablado con ella, voy a intentar ayudarla desde lejos.
El modo en que voy a hacerlo es a base de mandarle algunas tareas que ella irá haciendo lo mejor que pueda, con mi ayuda.
Por eso esta entrada se llama parte 1, porque vamos a ir publicando cada tarea y cada avance.
Ella se ha ofrecido a que lo hagamos públicamente, porque cree que puede servir de ayuda para otras madres que estén pasando por esto mismo o algo parecido.
Así que antes de nada, agradecerle a YLL lo que está haciendo. Se que no resulta sencillo contar todo esto, pero también se que es bueno para ti sacarlo.
Quiero que sepas que lo que te pasa es mucho más común de lo que imaginas. Hay muchas mujeres que pasan por esto los primeros meses, por no decir que hay pocas que no pasen por algo parecido.
Esta era su primer tarea, contarnos lo que le pasa y cómo se siente.
La segunda tarea que quiero que lleves a cabo YLL es la siguiente:
Quiero que escribas lo más detalladamente la respuesta a la siguiente cuestión que te voy a plantear.
Supón que esta noche mientras estás durmiendo sucede una especie de milagro y todos estos malos pensamientos y sentimientos desaparecen, no como en la vida real, poco a poco y con esfuerzo, sino de repente, de forma milagrosa.
Como estás durmiendo no te das cuenta de que el milagro se produce. ¿Qué cosas vas a notar diferentes por la mañana que te haga darte cuenta de que este milagro se ha producido?
¿Quien sería la primera persona que lo notaría? ¿En qué?
Espero tu respuesta.
Si alguna otra mami de las que me leéis estáis pasando por lo mismo o conocéis a alguien que lo esté pasando, no dudéis en poneros en contacto conmigo. Sería estupendo poder crear un grupo de apoyo para todas vosotras.

¿ Cuántos hijos tener ?

 

bebes

 

Hoy ha llegado a mi un absurdo test de  esos que circulan por el Facebook que se titulaba: ¿Cuántos hijos deberías tener?

Evidentemente las preguntas más tontas que podáis imaginar: ¿cuántos brazos tienes? ¿cuánto necesitas dormir?

Pero después de hacerlo y que me dijera que yo debería tener 11 hijos (creo que mi madre no me dio en los genes tantas toneladas de paciencia), me ha parecido un buen tema para tratar aquí.

Es algo que mucha gente te pregunta cuando te quedas embarazada o tienes tu primer bebé. Hay personas que lo tienen muy claro y otras que no tanto.

¿Pero que es lo mejor? ¿Existe un número perfecto de hijos? ¿Cuántos hijos debemos tener?

A todo esto la respuesta es muy sencilla: cada uno debe tener lo hijos que le de la real gana.

No hay un número perfecto de hijos. En mi casa hemos sido 3 hermanas y os aseguro que igual de felices que en casa de mi marido que han sido dos hermanos.

Desde mi humilde opinión, creo que es algo muy bonito tener hermanos, por lo que yo no tendría un único hijo. Los que hemos tenido hermanos en los que apoyarnos y con los que discutir sabemos lo que es, y creo que ningún niño debería ser privado de esta experiencia. Pero recalco que esto es una opinión, nada más.

A día de hoy sabemos que el hecho de ser hij@ únic@ no marca para nada la personalidad de nuestr@ hijo@, ni sus relaciones futuras. Realmente lo que lo marca es la educación que l@s niñ@s reciban de sus padres, sean uno o tres hermanos.

Lo único negativo de ser hij@ únic@ es que todas las expectativas recaen sobre él/ ella, y esto a la larga y si no se trabaja bien por parte de los padres, puede suponer un gran peso.

Creo que lo único que nos debemos plantear los padres a la hora de decidir cuántos hijos debemos o queremos tener, es si económicamente podremos darles las oportunidades que queremos.

A partir de ahí, tener uno, dos, tres o cinco hijos es una decisión personal y de pareja. Y os animo a que no permitáis que nadie más que vosotros se meta en esta decisión.

Enfrentándonos a la maternidad

maternidad

Anoche estuve hablando con una buena amiga que ha sido mami hace apenas dos meses. En su caso la maternidad hasta ahora no ha sido un camino de rosas. Si, se lo que estáis pensando, como en la mayoría de los casos, solo que en el suyo peor aún.

A su pequeña la han tenido que tener hospitalizada prácticamente todo el primer mes por un problema de salud importante. De hecho sigue con medicación y no saben hasta cuando tendrá que seguir así.

Pero sobre este problema os hablaré otro día, o si ella se anima, quizá os lo cuente de primera mano.

Después de hablar con ella anoche, volví a sentir eso que ahora veo tan lejano. Esas primeras sensaciones, esos primeros sentimientos… esa angustia por el cambio de vida.

Ella es una mujer muy positiva y muy animada, y creo que por eso le va a ir genial a su pequeña. Lo cierto es que cuando descolgó el teléfono y le pregunté como estaba, su respuesta me pareció de lo más sincera: Aquí, intentando entenderme con esta muchacha.

Y es que es real. Cuando nuestros bebes nacen, lo único que intentamos constantemente es entenderles.

Parece que ser madre es algo innato, que te va a salir solo, que vas a saber qué hacer en cada momento. Pero nada más lejos de la realidad.

Las que hayáis pasado por esto sabéis lo complicados que son esos primeros días o incluso meses. Yo siempre digo que empezamos a disfrutar de la maternidad y la paternidad a los 3 meses de vida.

Es más si me apuráis os diría que lo mejor empieza a los 6 meses, cuando los pequeños empiezan a hacer cosas y a relacionarse más activamente con nosotros.

Para todas aquellas que no hayáis pasado por esto, pero que estéis a punto, mucho ánimo. No os desesperéis cuando no sepáis lo que le pasa a vuestr@s pequeñ@s.

Nosotros íbamos probando: ¿tendrá frío? Le tapábamos. ¿Tendrá calor? Le destapábamos. ¿Le dolerá la tripa?¿Tendrá gases? Le dábamos masajitos en la barriga. Y para lo último siempre dejábamos lo de la comida.

Con el tiempo os iréis dando cuenta que comprendéis sus quejidos, y los consejos que al principio os venían genial, os irán ayudando cada vez menos.

Sobre todo procurad no agobiaros demasiado y dejaros ayudar. Parece una tontería, pero el simple hecho de tener a alguien cerca que pueda quedarse pendiente de vuestr@ pequeñ@ mientras os dais una ducha, es una bendición.

Se que asusta. Pero no os preocupéis que todo pasa. Esa incertidumbre del principio la vivimos todas. Pensad que si millones de madres lo han hecho, vosotras no vais a ser menos.

Mucho ánimo! Que lo vais a hacer genial!

 

Abuelos: un nuevo rol

 

Grandad with grandson in a hammock

 

Cada día miles de padres se convierten en abuelos y miles de hijos se convierten en padres.
En ese momento, cuando un nuevo ser se une a las familias, la vida cambia para todos ellos.

Pero lo cierto es que el cambio de roles tarda en producirse, años en algunos casos y en otros no se produce jamás.

Parece que cuando, los hasta ahora padres, se convierten en abuelos, los nuevos padres esperan empezar a controlar su vida por completo. Me incluyo. Ya somos adultos, en algunos casos nos hemos casado, y todos tenemos ya un ser diminuto a nuestro cargo. Un bebé del que somos totalmente responsables, y que será nuestro hijo el resto de nuestras vidas.

Pero de lo que no nos damos cuenta “los nuevos”, es que los nuestros además de abuelos, seguirán siendo nuestros padres el resto de nuestras vidas de igual manera.

Lo cierto es que los abuelos son una importante figura en la vida de los niños. Quien tiene o ha tenido la suerte de convivir con un abuelo, tiene un tesoro. Y sino pensad en los vuestros. Todos tenemos cierta devoción por alguno de ellos en concreto.

En mi caso os aseguro que con mi abuela materna he tenido una relación de lo más especial. Es un amor que no se siente por ningún otro miembro de la familia. Siempre ha estado ahí cuando la he necesitado, para escucharme y animarme, para aconsejarme y quererme.

¡Benditos sean nuestros abuelos! Y cuidadlos si aún los tenéis cerca, por que son una fuente de sabiduría y vivencias.

Creo que es importante tener en cuenta lo especiales que son o han sido estas relaciones, para permitir y fomentar la relación de nuestros hijos con los suyos.

Nuestros padres y suegros, a los que desde ahora voy a referirme como “los abuelos”, son un pilar básico en el desarrollo de nuestros hijos, además de una ayuda para nosotros en muchos casos.

Es verdad que muchas veces nos enfadamos o nos disgustamos por que intentan ayudarnos aún sin habérselo pedido, ya que lo percibimos como una intromisión en nuestras vidas, en nuestro modo de educar a nuestros hijos… En esta situación creo que nos hemos encontrado todos los padres en alguna o muchas ocasiones.

Algunas de vosotras me habéis consultado sobre qué hacer cuando los abuelos hacen lo que les da la gana con sus nietos, los malcrían o incluso en algunos casos nos desautorizan delante de ellos.

Mi consejo es muy sencillo: Hablad.

Es importante en la educación de los niños que todos rememos hacia el mismo lado. Es totalmente contraproducente que nosotros les digamos que no a ciertas cosas y después lleguen los abuelos por detrás y hagan lo contrario. Por eso os animo a que habléis con ellos y les expliquéis las cosas que no queréis que hagan con vuestros hijos.

Pensad que son vuestros padres, por muy cabezotas que creáis que son han estado en vuestra situación no hace tanto tiempo. Seguro que dialogando con ellos podéis llegar a un acuerdo.

No os obsesionéis tampoco con pequeñas cosas sin importancia, es preferible que marquéis unas bases sencillas, pero de las cosas que consideréis primordiales.

Por ejemplo, no importa mucho si la abuela le da una chocolatina a media tarde o una bolsa de gusanitos, es más importante que mantenga la rutina previa al sueño que vosotros tenéis establecida.

Al final se trata de pedir cosas razonables y no de querer controlarlo todo. Pensad que los abuelos están para dar caprichos a sus nietos, ya que con nosotros no pudieron.

A pesar de todo esto os digo que no debéis permitir que sean los abuelos los que os digan cómo tenéis que educar a vuestros hijos o cómo tenéis que hacer las cosas. Ahora es vuestro turno. Por supuesto que nos equivocaremos en muchas cosas, igual que seguramente lo hicieron ellos en muchas otras. Pero lo intentaremos hacer lo mejor que podamos y sepamos y en la mayoría de los casos, de una manera no tan distinta a la que vivimos en nuestras casas años atrás.

Defended vuestro modo de hacer las cosas, no sin antes escuchar sugerencias, que de todo se puede aprender. Pero tomad vuestras propias decisiones, a pesar de que estas puedan no gustar.

Ánimo, y si no sabéis como enfrentar la situación y necesitáis un consejo más personalizado ya sabéis donde encontrarme.

Sentimientos en la recta final del embarazo

 

embarazo

 

Son muchos los sentimientos que experimentamos a lo largo del embarazo, pero hoy quiero hablaros de aquellos que se nos presentan cuando se acerca la hora del parto.

Aprovecho para hablar de este tema por que sois varias las lectoras habituales que estáis en esta situación. Creo que os vendrá bien saber que es normal todo lo que estáis sintiendo.

Hablo evidentemente de aquellos sentimientos que tenemos las madres primerizas, que sé que no son los mismos en el caso de aquellas mujeres que ya han pasado por otro parto.

La primera sensación que tenemos es la de estar esperando que llegue el gran momento, y parece que el tiempo de repente se ha parado y pasa muy despacio. Los últimos días, o semanas en según qué caso, se hacen eternos. Sabemos que puede ser en cualquier momento, pero ese momento parece no llegar nunca.

A esta espera tenemos que sumarle que ya estamos enormes e incómodas. Nos encontramos pesadas y cansadas. Si además os pasa como me pasó a mi, que me tocó una ola de calor espantosa… ya ni os lo cuento.

Y esto genera a su vez la sensación de: “Quiero que llegue el parto pero estoy muerta de miedo”.

Es una sensación difícil de manejar, por un lado queremos que salga de una vez, estamos ilusionadísimas por verle la cara, achucharle… además de que tenemos ganas de quitarnos esta pesadez de encima. Por otro lado tenemos mucho miedo al dolor del parto, a no saber hacerlo. Más que al dolor, creo que el miedo más profundo es a lo desconocido. A no saber reconocer que estamos de parto. A no saber que vamos a sentir ni si podremos con ello. A si el bebé estará bien, si sufrirá en el parto. A si seremos buenos padres… Muchos miedos nos asustan en estos últimos momentos.

Pero, ¿sabéis qué?

Sabréis que os habéis puesto de parto, con tiempo suficiente como para aburriros de esperar a que nazca. Podréis con el dolor (y sino para eso está la epidural), todas las mujeres del mundo han podido y vosotras no vais a ser menos. Sabréis parir, por que es algo innato, nos sale solo sin que nadie nos explique qué hacer ni cuándo.

El bebé estará bien y nacerá bien, de una manera u otra, ahí dentro no se va a quedar, eso seguro.

Y os aseguro que vais a ser las mejor madres del mundo, por que vais a poner todo vuestro empeño y vuestro corazón en ello.

Estate tranquila, lo vas a hacer bien. Estoy segura de que ahora mismo es probable que esto que lees te sirva de poco, los nervios se apoderarán de ti en según qué momentos. Pero créeme, lo vas a hacer bien.

Mucho ánimo para esta recta final y ya sabéis donde me podéis encontrar. Estoy encantada de leer vuestros emails.

 

Navidad fuera de casa

 

navidad

Ya estamos de vuelta después de la primera Navidad de Raúl. Este año, por circunstancias de la vida nos ha tocado pasar estas fechas en Vitoria, en casa de mi abuela. No es lo normal, ya que habitualmente las veníamos celebrando en casa de mis padres.

Y pensaréis: ¿Qué más da en una casa que en la otra? Pues no es lo mismo, y os cuento por qué.

La casa de mis padres es un chalet de dos plantas, grande, en el que tenemos nuestra propia habitación, con una cuna para Raúl y todas las cosas necesarias para el día a día. Mi madre se encargó de equiparla antes de que el pequeño naciera.

En cambio el piso de mi abuela en Vitoria, a pesar de ser grande, no es lo suficientemente amplio como para que nos alojemos en él la familia completa y carece de cualquiera de las cosas que podáis imaginar necesarias para un bebé. De echo estos días hemos hecho vida en el piso de mi abuela, pero dormíamos en un hotel a 100 metros del mismo.

El tema del hotel fue una decisión de mi marido y mía, por supuesto que en casa había más voluntarios para irse a dormir fuera, pero pensamos que era la mejor opción.
Mi familia no se caracteriza precisamente por se silenciosa y comedida. Así que pensamos que la mejor opción para conseguir descansar y no tener que estar peleándonos con todo el mundo para que no vocearan durante la noche era esta. Tened en cuenta que estábamos 10 personas en un piso de 100 metros cuadrados. Además no queríamos ser la causa de que la juerga que cada año se organiza en estas fechas decayera. Ni ser molestia para nadie. Que haya un bebé en la familia no tiene por qué cambiar las costumbres y hábitos.

Así que cada noche le dábamos su bañito y su cena y lo acostábamos en una de las camas de casa de mi abuela. Cenábamos con la familia y después de un ratito de sobremesa, cogíamos a Raúl dormidito, le tapábamos con una manta para que no notara demasiado el cambio de temperatura, y nos lo llevábamos al hotel.

La primera noche el pobre cuando le posamos en la cuna del hotel y abrió un poquito los ojos se despertó como un búho. Normal, no sabía donde estábamos ni qué hacíamos allí. Pero en cuanto visualizó todo lo que tenía cerca, cerró los ojos y siguió durmiendo.

El resto de noches no se molestaba ni en abrir los ojos. El peque entendió que era aquello lo que tocaba y hacía el cambio de cama sin ningún problema y dejándose llevar.

Por la mañana cuando nos despertábamos calentábamos el agua del bibe en el mismo hotel y le dábamos el desayuno allí. Incluso muchos días, después de haber desayunado nosotros también le acostábamos para su siesta matinal antes de volver al piso a reunirnos con el resto de familia, que evidentemente había trasnochado.

Es cierto que salir fuera de casa siempre es una complicación con un bebé tan pequeño como Raúl, pero organizándose todo fluye. En nuestro caso llevábamos las papillas para la comida congeladas de casa y para la merienda le compramos potitos de frutas. Así que allá donde nos pillara la hora de llenar la tripa, íbamos preparados.

Para el baño diario nosotros no vamos a ningún lado sin nuestra bañera, seguro que muchas de vosotras la tenéis siempre a mano. Lo bueno que tiene es que no ocupa nada y es comodísima.  Os pongo una foto para que la veáis.

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¿Cómo habéis pasado vosotras la Navidad? ¿Cómo os habéis organizado?