Bullying: cómo detectarlo

 

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Hace unos años, estuve trabajando con Cruz Roja, impartiendo talleres en los institutos de la zona en la que vivo, a chavales de entre 12 y 16 años.

Los talleres que impartía eran sexualidad y de prevención de conductas violentas. Dentro de este último grupo tratábamos tanto la prevención de la violencia de género en la adolescencia, como el bullying y el ciberbullying.

En el caso de la violencia de género, no tuve problema en dar las charlas, ya que es mi especialidad, pero con los dos tipos de acoso me costó un poco más.Eran cosas que apenas había estudiado en la carrera, sabía lo que puede saber cualquiera.

Tras mucho leer sobre el tema e informarme bien, me sorprendió mucho la crueldad del tema y lo duro que puede llegar a ser para los chicos y chicas. Creo que todos los padres de hoy en día deberíamos leer sobre el tema e informarnos de cómo detectar que nuestros hijos tiene problemas.

Es difícil concienciarnos por que, al menos  en mi colegio esto no existía cuando era pequeña. A ver, siempre ha habido algún niño tonto que se metía con los demás, el chulito de la clase… pero es que esto ha degenerado muchísimo.

Aún que son los profesores los que deberían darse cuenta de este problema, quiero recalcar cómo los padres podemos detectar que nuestro hijo sufre acoso escolar. Es muy importante que estemos atentos a los siguientes síntomas.

  1. Pesadillas recurrentes: suele ser uno de los síntomas más claros de que a nuestro hijo le ocurre algo. En muchos casos se niegan a contarnos de qué se trataba el sueño, por que están demasiado vinculados a su realidad.
  2. Cambios de humor y de comportamiento.
  3. No querer ir al colegio, buscando escusas para poder quedarse en casa.
  4. Irritabilidad, llanto y tristeza.
  5. No querer ir a excursiones o actividades del colegio.
  6. No tener relación con sus compañeros, no querer salir de casa.
  7. Aparecer con golpes, moretones… que justifica con caidas.

Al final, cualquier cambio extraño en nuestros pequeños debe ser un motivo de preocupación para nosotros, debemos buscar el origen.

Depende de l@s niñ@s,  del caracter de cada unos de ell@s y de lo a tiempo que intervengamos, hablar directamente sobre sus preocupaciones puede servir. Ell@s se desahogarán y contarán con nosotros para solucionarlo.

En cambio si lleva tiempo sucediendo y no hemos intervenido a tiempo, es probable que se cierre en banda y no nos lo cuente. En parte por vergüenza.

Lo mejor que podemos hacer en estos casos, ya sea que habla con nosotros o que no, es ponerlo en conocimiento del colegio y llevar al niño o niña a un psicólogo ajeno a su ámbito escolar.

¿Por qué no vale el psicólogo del centro? Pues es muy sencillo, para el niño el colegio no es un lugar seguro, por lo que será inútil o incluso contraproducente intentar que hable con él o con ella.

Además en muchos casos  por no decir en la mayoría, el centro está al corriente de lo que sucede, aunque lo pasen por alto, pensando que no es para tanto. Y el niño o la niña es consciente de que en el cole todo el mundo lo sabe y nadie le ayuda.

El gran problema de el acoso escolar o bullying, es que todo el colegio es partícipe de una u otra forma. Muchos de manera directa, insultando, humillando, pegando… al niño o la niña, y todo el resto de alumnos y muchas veces profesores, de manera indirecta simplemente dejando que esto pase y no haciendo nada.

Es muy importante que los padres seamos capaces de detectar el problema para poder buscar una solución lo antes posible.  Yo no os aconsejo que dejéis este trabajo al centro, por que os puede fallar.

Y sobre todo, es importante que eduquemos a nuestros hijos en la no-violencia y en el respeto al prójimo.

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