Autismo: detección de los primero síntomas

 

autismo

Actualmente el autismo afecta a un 1% de la población mundial. Se calcula que en más del 80 % de los casos los síntomas son visibles antes de que el niño cumpla un año. Tan sólo uno de cada 20 es detectado por los pediatras. Así que creo que es de vital importancia que sepamos como detectarlo quienes estamos con los bebés a diario: padres, tíos, abuelos… Detectar los primeros síntomas de autismo pronto es vital para el correcto desarrollo de nuestro bebé.

Tan sólo un 30% de los padres son capaces de reconocer estos síntomas, por eso he creído que es importante haceros llegar esta información.

Evidentemente no me invento nada. La siguiente lista de señales de alerta está sacada literalmente de la página www.autismonavarra.com .

“Las señales de alerta son:

–          Comunicación social: ausencia de comunicación o carácter atípico en su desarrollo:

  • Su hijo puede fallar en cuanto al contacto visual o volverse a ver lo mismo que usted cuando usted se lo indica con el dedo o siguiendo su mirada (atención conjunta).
  • Puede ser que su hijo llore todo el tiempo sin aparente razón y le cueste mucho calmarse, o no llore nada (problemas de regulación).
  • A los 3 meses de edad los bebés ya sonríen como respuesta a la sonrisa del adulto (sonrisa social), puede ser que su bebé falle en este aspecto.
  • Su bebé puede no estar tan interesados como otros bebés en interactuar socialmente, puede ser que no exija que le atiendan, o muestre falta de interés en juegos como cosquillas o rehúya el contacto físico (que se ponga rígido cuando usted le coge en brazos en vez de adaptarse a la forma de su cuerpo).
  • Su hijo también puede no volverse cuando usted le llama por su nombre.
  • Puede ser que su hijo no señale, a los 11 meses ya debería señalar.
  • Puede ser también que su hijo falle en la coordinación de mirada, vocalización y gesto, a la hora de comunicar.

–          Juego:

  • Los niños con autismo suelen encontrar dificultad en la imitación de acciones con objetos.
  • También puede ser que su hijo explore o manipule los juguetes y otros objetos de manera repetitiva.  Puede quedarse viendo un objeto períodos de tiempo notablemente largos.
  • Es posible que su hijo también juegue de manera inusual con los objetos y juguetes: alinearlos, darles vueltas constantemente, apilarlos siempre de la misma manera, utilizarlos sin imaginación de una manera demasiado sencilla y siempre igual.

–          Lenguaje y cognición: ausencia, retraso o desarrollo atípico:

  • Puede observar cierto retraso en el desarrollo cognitivo de su hijo, por ejemplo, que no busque un objeto que se ha caído o que usted ha escondido bajo una manta (esto debería observarse ya a los 6 meses).
  • Ausencia de balbuceo, especialmente balbuceo social recíproco.
  • Puede ser que su hijo emita sonidos extraños y no diga más de tres palabras a la edad de 14 meses. Puede ser que las palabras que diga sean repetitivas o extrañas para su edad.  Puede ser que no comprenda lo que usted le dice (debe comprender instrucciones como “ven aquí” a los 12 meses, por lo menos).
  • Puede ser que tenga un tono de voz inusual, cantado o que parezca que está repitiendo la entonación de los dibujos animados.

–          Puede ser que a los 18 meses de edad o un poco después usted note cierta regresión en habilidades de lenguaje y sociales que su hijo ya había adquirido.

–          Utilización de las funciones sensoriales o motoras:

  • Fijación visual atípica (por ejemplo, ver a la luz o a cosas que se mueven de manera repetida como la lavadora de ropa), inspección inusual de objetos.
  • Hiporreactividad o hiperreactividad a los sonidos u otras formas de estimulación sensorial. Puede ser que a su hijo le molesten ciertos sonidos o se pegue un juguete de música a los oídos de manera atípica, que le moleste que le cojan o que se meta en sitios dónde se ejerza presión sobre su cuerpo, que le molesten ciertos sabores o texturas, que llore cuando le bañan o le cortan las uñas o el pelo, etc.
  • Un nivel de actividad  muy bajo o muy alto y retraso en la motricidad fina y gruesa.
  • Puede ser que su hijo presente conductas motoras repetitivas (como el aleteo, pasearse sin rumbo, balancearse), posturas atípicas o manierismos motores.

–          Alteración en la regulación de funciones relacionadas con el sueño, la comida y la atención.”

Es una larga lista de cosas que observar, pero si os parece os resumo las más importantes a tener en cuenta antes del año:

  1. Tono muscular anormal
  2. Ausencia de balbuceo social, como intentando comunicarse
  3. Dificultad para mirar a un objeto que se le señala
  4. Incapacidad para alternar su atención de un objeto a un adulto
  5. Inexistencia de sonrisa social (esto es, sonreir cuando alguien le sonrie)
  6. Ausencia de interés a juegos de interacción, como puede ser las cosquillas
  7. No señala para pedir cosas, no dice adiós con la mano…
  8. No responde cuando se le llama por su nombre

Y ahora la duda es: ¿Qué hacemos si nuestro bebé tiene estos síntomas o algunos de ellos?

Lo primero, respirar profundo y no alarmarnos. Puede ser simplemente que nuestro bebé lleve algo de retraso en el desarrollo. No hay que agobiarse.

Una vez tranquilos, el primer paso que debemos dar es pedir cita con un psicólogo, para que valoren a nuestro pequeño o pequeña y nos den un diagnóstico profesional.

Lo siguiente que va a pasar, si efectivamente nuestro pequeño es autista, es que le van a poner un tratamiento para paliar los síntomas y que su vida y su desarrollo puedan ser lo más normal posible.

Existen grupos de apoyo para los familiares, especialmente para los padres, a los que os animo a acudir si os veis en esta situación. Es muy importante sentirse arropados y saber que se puede vivir con ello.

Y por supuesto, sabéis donde encontrarme en caso de que necesitéis ayuda.