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Tipi indio: Diy

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Aquí os traigo mi primera creación. Un tipi indio para nuestro pequeño Raúl.

Hace tiempo lo vi por internet, mirando decoración para habitaciones infantiles y os prometo que me enamoré. ¿Qué niño no ha soñado alguna vez con tener una casita en su habitación donde meterse a jugar?

De hecho de pequeñas recuerdo que mi hermana y yo jugábamos con un colchón de espuma y nos hacíamos una cabañita.

Para mi suponía un gran reto, teniendo en cuenta que mi vena artística es nula y jamás había hecho nada parecido. Pero como dicen, por un hijo se hace hasta lo inimaginable.

Os voy a contar paso a paso cómo lo hemos hecho.

Lo primero que hicimos fue comprar 8 palos de bambú y la tela. En nuestro caso la tela la compramos en Ikea, que todas las telas son de 1.5 metros de ancho. Así que como nuestro tipi tiene 1.85 metros de alto, tuvimos que hacer un empalme para que nos diese la altura.

En total compramos 5 metros de tela marrón, y los banderines los hicimos con los recortes de otra tela que nos pareció adecuada.

Empezamos atando 6 de los palos de bambú en la parte alta, como veis en la foto.

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Hay que atarlos lo mejor que se pueda, lo más fuerte posible para que no se muevan. El tipi no va a ir únicamente sujeto por esta cuerda, pero nos va a servir para hacer el resto.

Con los otros dos palos de bambú hicimos la estructura de la base.

Cortamos en función de la distancia que queríamos que tuvieran los palos en la base y los colocamos de manera que no permitieran a estos cerrarse. Tenemos que contar con que lo van a usar los niños, y se pueden apoyar en uno de ellos y que se le cerrase encima, así que es mejor evitar el riesgo.

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Una vez tuvimos los palos cortados, antes de colocarlos hicimos unos agujeritos en los bordes para poder fijarlos lo más posible y evitar que se movieran.

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Y los colocamos de la siguiente manera, creo que con imagenes se enternderá mejor que si lo explico.

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Lo siguiente que hicimos fue poner la tela por encima e hilvanarla, para poder después coserla con la máquina.

Como tenemos que empalmar las telas, lo primero es hilvanar ambas telas para poder trabajar con una única pieza, que es más sencillo.

Os dejo una imagen de como ha de quedar la tela una vez cosida para que os hagáis una idea de como hilvanarla.

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Hay que dejar sobrante tanto hacia arriba como hacia abajo.

La parte de arriba nos servirá para tapar la cuerda con la que hemos atado previamente los palos, y para sujetar la tela para que no se caiga, ahora os explico cómo. Y la de abajo para tensar la tela.

Una vez hilvanado, la cosemos.

En mi caso, no tenía maquina de coser en ese momento, así que si es vuestro caso no os preocupéis. Yo se la llevé a una modista, que me cobró 5 Euros por coserla. Así que tenéis esa opción también.

Ahora nos toca fijar la tela.

En la parte de arriba vamos a sujetarla con una cuerda menos “bruta”, primero con el sobrante hacia arriba, le damos unas vueltas, y después lo doblamos hacia abajo y volvemos a atar, de manera que quede bien sujeto y la tela no se caiga.

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Después lo cubrimos con un trozo de tela a modo decorativo, para evitar que se vean las cuerdas.

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Simplemente con un triángulo de tela, haciendo un nudo sencillo.

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Para teminar fijamos la tela en la parte de abajo, intentando dejarla lo más tensa posible. Lo hacemos cosiendo el sobrante inferior por dentro.

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Y a partir de aquí, el resto son decorativos. En nuestro caso le pusimos una guirnalda de bolas dentro, que funciona con pilas para dar luz ambiental. Lo cual fue una gran idea porque a Raúl le encantan y se queda abobado mirándolas.

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Además le hicimos unos banderines con otra tela y los cosimos unos a otros para decorar en la parte de fuera.

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Para el suelo que, como podéis ver en las fotos, es de baldosa, compramos una espuma de 5 centímetros, que forramos con una manta de borreguito.

Y por último le pusimos un atrapasueños encima de la entrada.

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Y este ha sido el resultado final.

Espero que os haya gustado y que os animéis a hacerlo. Sé que no tenemos mucho tiempo con los pequeños correteando todo el día, pero a ratitos lo hicimos nosotros y ahora nos sentimos muy orgullosos y satisfechos viendo lo mucho que lo disfruta nuestro pequeño.

Cualquier duda, ya sabéis.

 

Rutina horaria: ayudando a Y.L.L.

 

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“Hola  necesito k m ayudes con una bebe de 4 meses k no duerme sola toma bibe cada 4 hrs y a partir de hoy cereales k rutina horaria sería la más indicada y cómo lograr k duerme sola gracias”

Y.L.L.

Lo primero es darte las gracias por confiar en mi. Voy a intentar explicarte como lo hicimos nosotros.

Lo primero que me preguntas es por la rutina horaria. En este caso te diré que la mejor rutina horaria es la que mejor te encaje a ti. Es decir, si le tienes que dar cada 4 horas, procura que la primera toma nocturna te cuadre con la hora a la que te acuestas. De esa manera tan solo tendrás que levantarte una vez desde que te duermas.

En nuestro caso marcamos el horario empezando a las 8 de la mañana. Así el desayuno se lo dábamos a las 8, la comida a las 12, merienda a las 4, cena a las 8 y nos encajaba perfecto para darle la toma de las 12 de la noche cuando nos acostábamos y tan sólo teníamos que levantarnos a las 4 de la mañana para volver a alimentar a nuestro bebé.

Pero como te digo, lo que tienes que hacer es cuadrarlo con tus horarios, para que te permita dormir lo más posible.

Si todavía duerme con vosotros en vuestra habitación, es un buen momento para que os planteéis hacer el cambio a la suya propia.

Se que parece muy chiquitina y que os dará penita, pero si dejáis pasar demasiado tiempo será mucho más difícil para ella.  Pensad que de momento la pequeña no se entera de mucho. No sabe si estáis a su lado o no. Con lo cual si para ella lo normal cuando se empieza a enterar es dormir en su cuarto ella sola, no habrá dramas después.

Ahora vamos al tema más complicado. ¿Cómo conseguir que se duerma sola?

No sé qué técnica usarás tú para que se duerma, pero me imagino que como todo el mundo… acunarla hasta que se queda frita.

En mi caso lo que hice para enseñarle a dormir solo fue lo siguiente.

Primero crear una rutina, es decir, una secuencia de cosas que suceden todos los días de igual manera antes de irse a la cuna a dormir.

Empezamos con un bañito, le damos las cremitas, le ponemos el pijama y le damos el biberón de las 8. Después le acunamos y le cantamos para que se duerma.

Pero aquí viene la gran diferencia, no le dormimos del todo. Le acunamos para que se duerma y cuando vemos que está a punto de dormirse, pero sin haber llegado todavía a ello, la posamos en la cuna.

Muy probablemente se va a despertar y a quejar. Así que volvemos a repetir la misma historia.

La acunamos de nuevo hasta que esté a punto y la posamos de nuevo.

Esto puede repetirse 4 o 5 veces como mucho, normalmente acaban rindiéndose antes. La primera noche es la más difícil, porque la niña está acostumbrada a dormirse en tus brazos, pero a medida que pasen los días verás que cada vez te cuesta menos que se quede dormida sola. Una vez que veas que la niña lo entiende y que cuando la posas a punto de dormirse no se queja, sino que se duerme y ya está, empieza a posarla un poquito antes. Y así poquito a poquito, verás como en menos de 20 días está tu pequeña durmiéndose sola.

De todas las maneras, te recomiendo que leas las publicaciones que tengo sobre aumentar horas de sueño. Puedes ponerlo en el buscador del blog. O si prefieres, entra en la categoría de dormir, que ahí encontrarás muchas cosas relacionadas con esto. Estoy segura de que te ayudarán también.

Ante cualquier duda, ya sabes donde encontrarme.

 

 

10 meses: derrochando energía

 

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Lo primero quiero pediros disculpas por no escribir más a menudo. Os aseguro que me encantaría, pero Raúl me absorbe cada minuto del día. Y cuando por fin se queda dormido no me queda energía ni ganas.

Os cuento que esta semana que viene cumple los 10 meses y está hecho un terremoto.

Últimamente, como ya os comenté en alguna entrada anterior, está bastante fastidiadillo con los dientes. Pero nada que no vayamos solucionando con un poco de apiretal para dormir y con algún que otro día gruñón.

Por fin parece que quiere empezar a asomarle uno de los paletos de arriba. Abajo ya tiene los dos paletos y el del lado derecho de uno de ellos y asoma el del otro lado.

Así que podéis imaginaros cómo está cuando le empujan a la vez el de arriba y el de abajo.

Pero bueno, con mucho cariño y muchos mimos vamos superándolo.

Las noches desde hace un mes aproximadamente son una verdadera bendición. Se duerme a eso de las 21.30 y no volvemos a saber nada de él hasta las 8.30 o 9.00 de la mañana. Salvo un dos noches que hemos tenido un poco más revueltas, por culpa de los dientes como os digo, el resto descansamos divinamente.

Siestas tan sólo está durmiendo dos, una a media mañana y la de después de comer. Y la verdad es que es increíble la energía que tiene el tío toda la tarde.

Por otro lado en menos de un mes empiezo a trabajar, así que nos estamos enfrentando a la dura tarea de encontrar una niñera de nuestra confianza.

Os recuerdo que vivimos a casi 4 horas de nuestra familia, con lo cual en nuestro lugar de residencia no tenemos ni abuelos, ni tíos, ni nada que se le pueda parecer.

Así que ahí vamos, haciendo entrevistas y descartando candidatas.

Cualquier madre o padre que haya pasado por esto sabrá de lo que hablo. Creo que es una de las cosas más difíciles que nos va a tocar decidir desde que nació Raúl.

Es algo muy complicado, ¿a quien le confías el bienestar de tu hijo? Y ya no sólo es tu hijo, que evidentemente es lo más importante, sino también ¿a quién metes en tu casa?

En nuestro caso estamos bastante tranquilos porque tenemos un perro grande, ya os lo he enseñado en alguna foto, que cuida de Raúl como si fuera su propio cachorro. Está claro que daño no le van a hacer, por la cuenta que les trae, pero aún así…

Con respecto al desarrollo de Raúl, va a toda velocidad el tío. Gatea a un ritmo imposible de alcanzar caminando a un ritmo normal. Y sobre todo cuando tiene pensada alguna maldad que hacer. Como dice mi marido parece un dragón de komodo corriendo. Tendríais que ver como va hacia las escaleras en cuanto ve que no hay barrera que le impida empezar a subirlas a toda velocidad.

Cada vez es más estable de pie y se sujeta menos a las cosas. Pero como no tenemos ninguna intención de ayudarle a caminar, aún tardará.

Mañana nos vamos de viaje unos días, así que a la vuelta os cuento qué tal se nos han dado las vacaciones y como nos hemos ido apañando a los distintos sitios a los que vamos.

 

 

 

 

¿ Cuántos hijos tener ?

 

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Hoy ha llegado a mi un absurdo test de  esos que circulan por el Facebook que se titulaba: ¿Cuántos hijos deberías tener?

Evidentemente las preguntas más tontas que podáis imaginar: ¿cuántos brazos tienes? ¿cuánto necesitas dormir?

Pero después de hacerlo y que me dijera que yo debería tener 11 hijos (creo que mi madre no me dio en los genes tantas toneladas de paciencia), me ha parecido un buen tema para tratar aquí.

Es algo que mucha gente te pregunta cuando te quedas embarazada o tienes tu primer bebé. Hay personas que lo tienen muy claro y otras que no tanto.

¿Pero que es lo mejor? ¿Existe un número perfecto de hijos? ¿Cuántos hijos debemos tener?

A todo esto la respuesta es muy sencilla: cada uno debe tener lo hijos que le de la real gana.

No hay un número perfecto de hijos. En mi casa hemos sido 3 hermanas y os aseguro que igual de felices que en casa de mi marido que han sido dos hermanos.

Desde mi humilde opinión, creo que es algo muy bonito tener hermanos, por lo que yo no tendría un único hijo. Los que hemos tenido hermanos en los que apoyarnos y con los que discutir sabemos lo que es, y creo que ningún niño debería ser privado de esta experiencia. Pero recalco que esto es una opinión, nada más.

A día de hoy sabemos que el hecho de ser hij@ únic@ no marca para nada la personalidad de nuestr@ hijo@, ni sus relaciones futuras. Realmente lo que lo marca es la educación que l@s niñ@s reciban de sus padres, sean uno o tres hermanos.

Lo único negativo de ser hij@ únic@ es que todas las expectativas recaen sobre él/ ella, y esto a la larga y si no se trabaja bien por parte de los padres, puede suponer un gran peso.

Creo que lo único que nos debemos plantear los padres a la hora de decidir cuántos hijos debemos o queremos tener, es si económicamente podremos darles las oportunidades que queremos.

A partir de ahí, tener uno, dos, tres o cinco hijos es una decisión personal y de pareja. Y os animo a que no permitáis que nadie más que vosotros se meta en esta decisión.

Convulsión febril

 

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Hoy me gustaría hablaros de algo que hasta hace unos días ni siquiera sabía que existiera.

Supongo que muchas de vosotras estaréis igual que yo, y creo que es necesario que sepamos lo que es y qué debemos hacer si nos ocurre.

Yo me he enterado porque le ha pasado a la niña de mi vecina, y la verdad es que cuando me lo contaba tenía que esforzarme por contener las lágrimas.

Primero os explicaré de qué se trata.

La convulsión febril es algo que aparece entre los 6 meses y 8 años de edad. Es algo hereditario y que una vez nuestros pequeños lo han tenido una vez, se puede repetir hasta los 8 años.

A diferencia de la creencia popular, no es necesario que aparezca una fiebre muy alta, a partir de 38º puede darse.

Una convulsión febril puede provocar reacciones tan suaves como trabar los ojos o agarrotamiento de las extremidades, o tan alarmante como una convulsión generalizada con tirones y movimientos espasmódicos repentinos que involucran todo el cuerpo. Las convulsiones febriles usualmente duran menos de dos o tres minutos, y comúnmente el comportamiento del niño regresa rápidamente a la normalidad.” 

Aparece entre el 2 y el 4 % de los niños y niñas.

¿Y cómo lo afrontamos como padres?

Lo primero que tenemos que hacer es no perder los nervios. Respirar profundo y pensar fríamente. Ya tendremos tiempo de desmoronarnos cuando todo haya pasado.

Si tenemos posibilidad, llevar a nuestr@ hij@ a urgencias y que sean los médicos los que se encarguen de ell@s.

Aún que haya sido un par de minutos nada más, yo  os recomiendo que los llevéis al médico de igual manera, porque como os digo, se puede volver a repetir y es bueno que os den las instrucciones médicas por si esto ocurre.

Puede ser algo muy traumático para aquellos que lo vean desde fuera. No os preocupéis por el menor al que le está pasando a este nivel, ya que lo normal es que no recuerden nada de lo que les ha pasado. Pero si hay que tener en cuenta a hermanos o primos o amigos de l@s niñ@s que puedan estar presentes.

Procurad en la medida de lo posible evitar que menores estén presentes tanto durante la convulsión como durante la reanimación.

La sensación, si la convulsión dura más de dos minutos, es de que nuestr@ pequeñ@ se va a morir. Tranquilas que eso no va a pasar. Pero quiero que entendáis que si esa es la sensación de un adulto, para un niño puede ser algo que le marque de por vida.

¿Alguna ha pasado por ello y quiere compartir su experiencia con nosotras?

 

 

Enfrentándonos a la maternidad

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Anoche estuve hablando con una buena amiga que ha sido mami hace apenas dos meses. En su caso la maternidad hasta ahora no ha sido un camino de rosas. Si, se lo que estáis pensando, como en la mayoría de los casos, solo que en el suyo peor aún.

A su pequeña la han tenido que tener hospitalizada prácticamente todo el primer mes por un problema de salud importante. De hecho sigue con medicación y no saben hasta cuando tendrá que seguir así.

Pero sobre este problema os hablaré otro día, o si ella se anima, quizá os lo cuente de primera mano.

Después de hablar con ella anoche, volví a sentir eso que ahora veo tan lejano. Esas primeras sensaciones, esos primeros sentimientos… esa angustia por el cambio de vida.

Ella es una mujer muy positiva y muy animada, y creo que por eso le va a ir genial a su pequeña. Lo cierto es que cuando descolgó el teléfono y le pregunté como estaba, su respuesta me pareció de lo más sincera: Aquí, intentando entenderme con esta muchacha.

Y es que es real. Cuando nuestros bebes nacen, lo único que intentamos constantemente es entenderles.

Parece que ser madre es algo innato, que te va a salir solo, que vas a saber qué hacer en cada momento. Pero nada más lejos de la realidad.

Las que hayáis pasado por esto sabéis lo complicados que son esos primeros días o incluso meses. Yo siempre digo que empezamos a disfrutar de la maternidad y la paternidad a los 3 meses de vida.

Es más si me apuráis os diría que lo mejor empieza a los 6 meses, cuando los pequeños empiezan a hacer cosas y a relacionarse más activamente con nosotros.

Para todas aquellas que no hayáis pasado por esto, pero que estéis a punto, mucho ánimo. No os desesperéis cuando no sepáis lo que le pasa a vuestr@s pequeñ@s.

Nosotros íbamos probando: ¿tendrá frío? Le tapábamos. ¿Tendrá calor? Le destapábamos. ¿Le dolerá la tripa?¿Tendrá gases? Le dábamos masajitos en la barriga. Y para lo último siempre dejábamos lo de la comida.

Con el tiempo os iréis dando cuenta que comprendéis sus quejidos, y los consejos que al principio os venían genial, os irán ayudando cada vez menos.

Sobre todo procurad no agobiaros demasiado y dejaros ayudar. Parece una tontería, pero el simple hecho de tener a alguien cerca que pueda quedarse pendiente de vuestr@ pequeñ@ mientras os dais una ducha, es una bendición.

Se que asusta. Pero no os preocupéis que todo pasa. Esa incertidumbre del principio la vivimos todas. Pensad que si millones de madres lo han hecho, vosotras no vais a ser menos.

Mucho ánimo! Que lo vais a hacer genial!

 

9 meses: empezando a trastear

Perro y bebe

Pues el tiempo pasa y seguimos creciendo a un ritmo vertiginoso.

En unos días Raúl hará los 9 meses, cómo pasa el tiempo de rápido.

Los cambios a esta edad ya sabéis que son rapidísimos. De un día al siguiente ha aprendido algo nuevo.

Pero los cambios evolutivos son para todos los niños iguales y se escapan a nuestro control, así que no me voy a centrar en ellos.

Lo que nos interesa a nosotras es saber cómo duerme y come, que a fin de cuentas son las cosas que más locas nos suele volver.

En nuestro caso hemos retrocedido unos pasitos en el tema sueño. Desde hace unos 15 días Raúl se despierta bastantes noches en varias ocasiones.
No tengo muy claro si se despierta o simplemente se queja dormido, pero lo cierto es que me toca levantarme, recolocarle y ponerle su chupete.

A penas me lleva unos segundos y él sigue durmiendo, con lo que a mí no me da mucho tiempo a despertarme. De hecho hay mañanas que no recuerdo si me he levantado ni cuantas veces.  Esto no es así todas las noches, aunque sí la mayoría.

Por lo que hemos observado, cuando le damos por la noche un poquito de Apiretal antes de acostarle duerme mejor. Y es que le están saliendo los dientes.

¿A alguna os ha pasado que le salgan los dientes de abajo antes que los de arriba? Me explico: hace tiempo que le salieron los dos paletos de abajo, y cuando estuvimos en el pediatra hará un par de semanas nos dijo que tenía la encía superior muy roja e inflamada y que era cuestión de días que le salieran los paletos de arriba. Pero ante nuestra sorpresa están empezando a asomarle los dos dientes inferiores siguientes.

Teníamos entendido que debían salir los paletos antes, pero se ve que a Raúl se le ha alterado el orden.

El asunto es que al pobre le están empujando todos a la vez, así que por eso supongo que duerme algo peor cuando no le damos Apiretal.

Con el tema de la alimentación, le añadimos la carne de cerdo y cordero como nos indicó el pediatra a los 8 meses. Aunque esta carne no debemos dársela más que cada 10 días.

Y hemos vuelto a introducir el pescado, en mucha menos cantidad y muy poco a poco para intentar que no le de reacción alérgica de nuevo. De momento le va bien. Crucemos los dedos para que siga siendo así.
Ahora cuando haga los 9 meses nos ha pedido el pediatra que le empecemos a introducir los yogures naturales. Cuando lo hayamos probado os cuento cómo le van.

Os dejo una foto de mi pequeño con nuestro maravilloso perro, para que veáis lo genial que es que crezcan juntos.  Espero que os guste.

 

Viajar: bebé a bordo

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Pasa el tiempo volando.

Ayer por la tarde, tuve una sensación increible. Por un momento me transporté a un viaje que hice con Raúl cuando tenía 3 meses. Fue el viaje más largo de mi vida… y tan sólo recorrimos 200 km. Un viaje que normalmente hubiera hecho en dos horas como mucho, lo hicimos en casi seis.

¿Por qué? Porque Raúl no dejaba de llorar. Os aseguro que fui parando cada salida de la autovía, porque el pequeño en cuanto dejaba de verme se ponía a llorar. Pero un llanto desesperado que no podéis haceros una idea. Las primeras veces pensé, si le dejo llorar se cansará y se dormirá. Pero no fue así. Cuando paré parecía que se iba a ahogar de lo que lloraba.

Y ayer, mientras recordaba aquel caótico y estresante viaje, me parecía que hubieran pasado siglos desde aquello.

Y es que en esos momento mi marido iba en la parte de atrás con Raúl, más que nada porque no queríamos que se durmiera, no porque nos necesite para nada.

Al principio el pequeño si necesitaba que estuviéramos con él atrás simplemente por saber que estábamos ahí. Pero en cuanto entendió que nosotros íbamos en el coche, sólo que en la parte de delante, dejó de necesitarnos.

Así que nosotros viajamos cada uno en nuestro sitio. Y cada día se nos da mejor viajar.

Lo cierto es que los viajes largos, como cuando vamos a ver a los abuelos que nos lleva cerca de 4 horas, los hacemos de noche, después de que Raúl se haya bañado y cenado. De este modo el pequeño se queda dormido y no se entera.  Nos parece el modo más práctico y cómodo para todos de viajar.

Y el resto de viajes los hacemos con él despierto. A día de hoy ya aguanta los viajes de hasta una hora perfectamente.

Nosotros hemos optado por no ponerle dvd ni esas cosas. Creemos que es bueno que aprenda a entretenerse solo. Así que lo único que llevamos siempre en el coche es un juguete de colgar que si tira de una de sus partes canta distintas canciones. Algo así:

 

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De momento Raúl viaja en el grupo cero, pero en unos días le pasaremos a la silla del grupo 1, ya os contaré qué tal el cambio.

¿Qué tal llevan vuestros pequeños los viajes?

 

 

El pediatra: ¿Puedo elegir?

 

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Ya os he contado que yo dí a luz en la ciudad en la que residen mis suegros y mis padres, y que cuando Raúl tenía mes y medio nos vinimos de nuevo a nuestra casa.

En ese momento buscamos un pediatra lo más cerca posible y comenzamos a ir a las revisiones con él. Quiero que sepáis que no era un pediatra cualquiera, íbamos por recomendación de unos buenos amigos que había llevado allí a sus hijas durante años.

Pues sólo fuimos dos veces. Fue suficiente para darnos cuenta de que aquel no era nuestro pediatra. A mi no me inspiraba ninguna confianza y cuando le comenté el problema de estreñimiento que tenía Raúl le quitó importancia y no me dio ninguna solución.

Así que decidimos buscar otro que, aunque no nos quedara tan cerca de casa (la diferencia es mínima en realidad) nos inspirara la confianza suficiente.

Es posible que muchas madres no se hayan ni planteado esta posibilidad, pero existe en muchos casos.

En España tenemos dos opciones de medicina: pública y privada.

Si vuestros pequeños van  por la Seguridad Social y vivís en un pueblo pequeño en el que tan sólo hay un pediatra, pues la respuesta a esta pregunta de primeras es no. Digo de primeras porque siempre os cabe la posibilidad de llevarle a otro pueblo o de buscar alternativas.

Para el resto de madres que no se encuentren en esta situación os digo que existe la posibilidad de elegir el pediatra y es algo que deberíais de hacer.

Si tenéis un seguro privado es evidente que podéis elegir. Ya sea en vuestra comunidad autónoma o en otra, tenéis un gran abanico de posibilidades.

Y aquellas que viváis en una ciudad o pueblo grande y vayais por la seguridad social, tenéis la posibilidad de pedir que os cambien de pediatra si por lo que sea no os gusta el que se os ha asignado. Es un derecho, así que haced uso de él si lo creéis necesario.

Es básico que la persona que va a acompañaros y guiaros en el desarrollo de vuestros pequeños os transmita seguridad y confianza.

Además de cosas tan evidentes como que los horarios de consulta se adapten a tu ritmo de vida, es importante que su modo de ver la maternidad sea acorde al tuyo.

Hay pediatras que tienen una idea muy clara de cómo tienes que llevar la maternidad y que a lo mejor no encaja para nada con tu modo de verlo, o simplemente no te gusta que te guíen en ciertos temas.

El que es un buen pediatra para unos puede no serlo para otros.

Os animo a que probéis varios antes de decidir con cual os quedáis.

Algo que a nosotros nos conquistó del que hoy es el pediatra de Raúl, fue su modo de explicarnos las cosas. No tiene ninguna prisa, quiere que tengamos claro todo lo que nos dice y se toma el tiempo para ello.

Nos gustó mucho también que le pesa y le mide en todas las consultas, cosa que por lo que hemos visto no todos hacen.

Además tiene ese tono de voz pausado y tranquilizador.

Al final lo que necesitamos los padres y sobre todo los primerizos es alguien en quien depositar todas nuestras dudas y que nos transmita serenidad.

 

Abuelos: un nuevo rol

 

Grandad with grandson in a hammock

 

Cada día miles de padres se convierten en abuelos y miles de hijos se convierten en padres.
En ese momento, cuando un nuevo ser se une a las familias, la vida cambia para todos ellos.

Pero lo cierto es que el cambio de roles tarda en producirse, años en algunos casos y en otros no se produce jamás.

Parece que cuando, los hasta ahora padres, se convierten en abuelos, los nuevos padres esperan empezar a controlar su vida por completo. Me incluyo. Ya somos adultos, en algunos casos nos hemos casado, y todos tenemos ya un ser diminuto a nuestro cargo. Un bebé del que somos totalmente responsables, y que será nuestro hijo el resto de nuestras vidas.

Pero de lo que no nos damos cuenta “los nuevos”, es que los nuestros además de abuelos, seguirán siendo nuestros padres el resto de nuestras vidas de igual manera.

Lo cierto es que los abuelos son una importante figura en la vida de los niños. Quien tiene o ha tenido la suerte de convivir con un abuelo, tiene un tesoro. Y sino pensad en los vuestros. Todos tenemos cierta devoción por alguno de ellos en concreto.

En mi caso os aseguro que con mi abuela materna he tenido una relación de lo más especial. Es un amor que no se siente por ningún otro miembro de la familia. Siempre ha estado ahí cuando la he necesitado, para escucharme y animarme, para aconsejarme y quererme.

¡Benditos sean nuestros abuelos! Y cuidadlos si aún los tenéis cerca, por que son una fuente de sabiduría y vivencias.

Creo que es importante tener en cuenta lo especiales que son o han sido estas relaciones, para permitir y fomentar la relación de nuestros hijos con los suyos.

Nuestros padres y suegros, a los que desde ahora voy a referirme como “los abuelos”, son un pilar básico en el desarrollo de nuestros hijos, además de una ayuda para nosotros en muchos casos.

Es verdad que muchas veces nos enfadamos o nos disgustamos por que intentan ayudarnos aún sin habérselo pedido, ya que lo percibimos como una intromisión en nuestras vidas, en nuestro modo de educar a nuestros hijos… En esta situación creo que nos hemos encontrado todos los padres en alguna o muchas ocasiones.

Algunas de vosotras me habéis consultado sobre qué hacer cuando los abuelos hacen lo que les da la gana con sus nietos, los malcrían o incluso en algunos casos nos desautorizan delante de ellos.

Mi consejo es muy sencillo: Hablad.

Es importante en la educación de los niños que todos rememos hacia el mismo lado. Es totalmente contraproducente que nosotros les digamos que no a ciertas cosas y después lleguen los abuelos por detrás y hagan lo contrario. Por eso os animo a que habléis con ellos y les expliquéis las cosas que no queréis que hagan con vuestros hijos.

Pensad que son vuestros padres, por muy cabezotas que creáis que son han estado en vuestra situación no hace tanto tiempo. Seguro que dialogando con ellos podéis llegar a un acuerdo.

No os obsesionéis tampoco con pequeñas cosas sin importancia, es preferible que marquéis unas bases sencillas, pero de las cosas que consideréis primordiales.

Por ejemplo, no importa mucho si la abuela le da una chocolatina a media tarde o una bolsa de gusanitos, es más importante que mantenga la rutina previa al sueño que vosotros tenéis establecida.

Al final se trata de pedir cosas razonables y no de querer controlarlo todo. Pensad que los abuelos están para dar caprichos a sus nietos, ya que con nosotros no pudieron.

A pesar de todo esto os digo que no debéis permitir que sean los abuelos los que os digan cómo tenéis que educar a vuestros hijos o cómo tenéis que hacer las cosas. Ahora es vuestro turno. Por supuesto que nos equivocaremos en muchas cosas, igual que seguramente lo hicieron ellos en muchas otras. Pero lo intentaremos hacer lo mejor que podamos y sepamos y en la mayoría de los casos, de una manera no tan distinta a la que vivimos en nuestras casas años atrás.

Defended vuestro modo de hacer las cosas, no sin antes escuchar sugerencias, que de todo se puede aprender. Pero tomad vuestras propias decisiones, a pesar de que estas puedan no gustar.

Ánimo, y si no sabéis como enfrentar la situación y necesitáis un consejo más personalizado ya sabéis donde encontrarme.