Convulsión febril

 

convulsión febril

 

Hoy me gustaría hablaros de algo que hasta hace unos días ni siquiera sabía que existiera.

Supongo que muchas de vosotras estaréis igual que yo, y creo que es necesario que sepamos lo que es y qué debemos hacer si nos ocurre.

Yo me he enterado porque le ha pasado a la niña de mi vecina, y la verdad es que cuando me lo contaba tenía que esforzarme por contener las lágrimas.

Primero os explicaré de qué se trata.

La convulsión febril es algo que aparece entre los 6 meses y 8 años de edad. Es algo hereditario y que una vez nuestros pequeños lo han tenido una vez, se puede repetir hasta los 8 años.

A diferencia de la creencia popular, no es necesario que aparezca una fiebre muy alta, a partir de 38º puede darse.

Una convulsión febril puede provocar reacciones tan suaves como trabar los ojos o agarrotamiento de las extremidades, o tan alarmante como una convulsión generalizada con tirones y movimientos espasmódicos repentinos que involucran todo el cuerpo. Las convulsiones febriles usualmente duran menos de dos o tres minutos, y comúnmente el comportamiento del niño regresa rápidamente a la normalidad.” 

Aparece entre el 2 y el 4 % de los niños y niñas.

¿Y cómo lo afrontamos como padres?

Lo primero que tenemos que hacer es no perder los nervios. Respirar profundo y pensar fríamente. Ya tendremos tiempo de desmoronarnos cuando todo haya pasado.

Si tenemos posibilidad, llevar a nuestr@ hij@ a urgencias y que sean los médicos los que se encarguen de ell@s.

Aún que haya sido un par de minutos nada más, yo  os recomiendo que los llevéis al médico de igual manera, porque como os digo, se puede volver a repetir y es bueno que os den las instrucciones médicas por si esto ocurre.

Puede ser algo muy traumático para aquellos que lo vean desde fuera. No os preocupéis por el menor al que le está pasando a este nivel, ya que lo normal es que no recuerden nada de lo que les ha pasado. Pero si hay que tener en cuenta a hermanos o primos o amigos de l@s niñ@s que puedan estar presentes.

Procurad en la medida de lo posible evitar que menores estén presentes tanto durante la convulsión como durante la reanimación.

La sensación, si la convulsión dura más de dos minutos, es de que nuestr@ pequeñ@ se va a morir. Tranquilas que eso no va a pasar. Pero quiero que entendáis que si esa es la sensación de un adulto, para un niño puede ser algo que le marque de por vida.

¿Alguna ha pasado por ello y quiere compartir su experiencia con nosotras?