Abuelos: un nuevo rol

 

Grandad with grandson in a hammock

 

Cada día miles de padres se convierten en abuelos y miles de hijos se convierten en padres.
En ese momento, cuando un nuevo ser se une a las familias, la vida cambia para todos ellos.

Pero lo cierto es que el cambio de roles tarda en producirse, años en algunos casos y en otros no se produce jamás.

Parece que cuando, los hasta ahora padres, se convierten en abuelos, los nuevos padres esperan empezar a controlar su vida por completo. Me incluyo. Ya somos adultos, en algunos casos nos hemos casado, y todos tenemos ya un ser diminuto a nuestro cargo. Un bebé del que somos totalmente responsables, y que será nuestro hijo el resto de nuestras vidas.

Pero de lo que no nos damos cuenta “los nuevos”, es que los nuestros además de abuelos, seguirán siendo nuestros padres el resto de nuestras vidas de igual manera.

Lo cierto es que los abuelos son una importante figura en la vida de los niños. Quien tiene o ha tenido la suerte de convivir con un abuelo, tiene un tesoro. Y sino pensad en los vuestros. Todos tenemos cierta devoción por alguno de ellos en concreto.

En mi caso os aseguro que con mi abuela materna he tenido una relación de lo más especial. Es un amor que no se siente por ningún otro miembro de la familia. Siempre ha estado ahí cuando la he necesitado, para escucharme y animarme, para aconsejarme y quererme.

¡Benditos sean nuestros abuelos! Y cuidadlos si aún los tenéis cerca, por que son una fuente de sabiduría y vivencias.

Creo que es importante tener en cuenta lo especiales que son o han sido estas relaciones, para permitir y fomentar la relación de nuestros hijos con los suyos.

Nuestros padres y suegros, a los que desde ahora voy a referirme como “los abuelos”, son un pilar básico en el desarrollo de nuestros hijos, además de una ayuda para nosotros en muchos casos.

Es verdad que muchas veces nos enfadamos o nos disgustamos por que intentan ayudarnos aún sin habérselo pedido, ya que lo percibimos como una intromisión en nuestras vidas, en nuestro modo de educar a nuestros hijos… En esta situación creo que nos hemos encontrado todos los padres en alguna o muchas ocasiones.

Algunas de vosotras me habéis consultado sobre qué hacer cuando los abuelos hacen lo que les da la gana con sus nietos, los malcrían o incluso en algunos casos nos desautorizan delante de ellos.

Mi consejo es muy sencillo: Hablad.

Es importante en la educación de los niños que todos rememos hacia el mismo lado. Es totalmente contraproducente que nosotros les digamos que no a ciertas cosas y después lleguen los abuelos por detrás y hagan lo contrario. Por eso os animo a que habléis con ellos y les expliquéis las cosas que no queréis que hagan con vuestros hijos.

Pensad que son vuestros padres, por muy cabezotas que creáis que son han estado en vuestra situación no hace tanto tiempo. Seguro que dialogando con ellos podéis llegar a un acuerdo.

No os obsesionéis tampoco con pequeñas cosas sin importancia, es preferible que marquéis unas bases sencillas, pero de las cosas que consideréis primordiales.

Por ejemplo, no importa mucho si la abuela le da una chocolatina a media tarde o una bolsa de gusanitos, es más importante que mantenga la rutina previa al sueño que vosotros tenéis establecida.

Al final se trata de pedir cosas razonables y no de querer controlarlo todo. Pensad que los abuelos están para dar caprichos a sus nietos, ya que con nosotros no pudieron.

A pesar de todo esto os digo que no debéis permitir que sean los abuelos los que os digan cómo tenéis que educar a vuestros hijos o cómo tenéis que hacer las cosas. Ahora es vuestro turno. Por supuesto que nos equivocaremos en muchas cosas, igual que seguramente lo hicieron ellos en muchas otras. Pero lo intentaremos hacer lo mejor que podamos y sepamos y en la mayoría de los casos, de una manera no tan distinta a la que vivimos en nuestras casas años atrás.

Defended vuestro modo de hacer las cosas, no sin antes escuchar sugerencias, que de todo se puede aprender. Pero tomad vuestras propias decisiones, a pesar de que estas puedan no gustar.

Ánimo, y si no sabéis como enfrentar la situación y necesitáis un consejo más personalizado ya sabéis donde encontrarme.