Archivos mensuales: octubre 2017

Embarazo tras un legrado

Lograr el embarazo tras un legrado siempre se ha dicho que era sencillo: “mujer legrada, mujer embarazada” versa un dicho popular.

 

 

Y en mi caso así ha sido. Después de pasar por quirófano nos recomendaron esperar dos meses para volver a intentarlo y nada más ponernos a ello me quedé embarazada.

Pero a mi parecer el embarazo después de haber pasado por un aborto no es nada sencillo. Ya sabéis que tuve un aborto diferido. Para quien no leyera aquella entrada, os dejo aquí el enlace:

Aborto diferido: ilusiones perdidas en un quirófano

El día del legrado, salí del hospital deseando que pasaran esos dos meses de rigor  para poder volver a intentarlo. Quizá con la idea equivocada de que al quedarme embarazada de nuevo todo aquello se quedaría en una experiencia más en mi vida, que pasaría a un segundo plano. Pero nada más lejos de la realidad.

Las primeras semanas de embarazo fueron más o menos normales. Creo, en parte, que porque no me había hecho a la idea de que aquello era real.  En la semana 7 de embarazo tuve un pequeño sangrado que me hizo darme de bruces con la realidad. El miedo me invadió. Me fui a urgencias y después de explorarme me dijeron que muy probablemente había sido el sangrado de implantación. El feto tenía latido y todo parecía normal.

Desde ahí en adelante mi vida se convirtió en un calvario.  Cada día me preguntaba varias veces si el feto seguiría vivo, o si habría muerto dentro de mi. La angustia me tenía totalmente absorbido el cerebro. Hasta el punto de ir por el seguro privado hasta una vez a la semana a revisiones para que me dijeran que seguía vivo.

En una de esas revisiones, la ginecóloga más que mirar al feto me vio a mi y comprendió lo que estaba pasando. Me explicó que mi estado podía provocar la perdida del feto y que no era bueno para mi salud, que tenía que tomármelo con más calma.

Después de esa revisión, decidí hablar con una amiga que había pasado por varios abortos antes de conseguir el embarazo. Ella me recomendó (y no sabes cuantísimo te lo agradezco M.)  que me comprara un aparato que sirve para oír en casa el latido del corazón: Doppler fetal. Os dejo el enlace por si os interesa mirarlo.


Cuando se lo comenté a mi marido no lo dudó ni un minuto. Después de haberme visto llorar muchas noches las últimas semanas, decidió que cualquier cosa que me ayudara sería bien recibida.

Es cierto que hasta que el feto no es un poquito grande, alrededor de las  11 o 12 semanas, no es sencillo escuchar. Pero con un poco de maña y mucha paciencia se acaba encontrando.

A mi este aparato me salvó la vida. Desde que lo recibimos, cada noche mi marido y yo nos tumbábamos en la cama y dedicábamos un ratito antes de dormir a buscar su latido.

Muchas mujeres pensaréis: pues vaya tontería. Pero os aseguro que para mi no lo fue. El hecho de escuchar cada noche su latido me permitía dormirme sabiendo que seguía ahí. Me quedaba tranquila y respiraba.

Supongo que es un arma de doble filo, que se puede convertir en una obsesión, pero en nuestro caso no fue así.

Esto nos vino genial hasta la semana 19 o así, que ya empecé a sentirlo cada noche. A pesar de todo, seguimos usándolo de vez en cuando, es agradable escucharle.

Por el resto todo va bien. Sabemos que será otro niño y que si todo va bien nacerá en Enero.

Con todo esto quiero dejar un mensaje claro. Tener miedo es natural. No pasa nada si el nuevo embarazo nos asusta, nos angustia y nos llena de temores. Es normal y aunque la gente de nuestro alrededor no lo comprenda, que es lo que pasa habitualmente, las que lo hemos pasado sabemos lo que es. Por eso os recomiendo que os apoyéis en aquellas amigas o conocidas que os puedan entender y apoyar. Es importante poder hablar de lo que nos asusta, no tener que ocultar lo que sentimos.

No siempre los maridos son comprensivos con estos temas, más que nada porque no lo logran entender. Pero es muy importante sentirnos queridas y escuchadas.  . Tenemos que explicarles lo que nos pasa, lo que nos asusta… hablar del tema os ayudará mucho.

Si os encontráis en esta situación y lo necesitáis no dudéis en poneros en contacto conmigo, tanto mandándome un mensaje desde la pestaña de contacto del blog, como desde la página de facebook.