Archivos mensuales: febrero 2016

El pediatra: ¿Puedo elegir?

 

pediatra

Ya os he contado que yo dí a luz en la ciudad en la que residen mis suegros y mis padres, y que cuando Raúl tenía mes y medio nos vinimos de nuevo a nuestra casa.

En ese momento buscamos un pediatra lo más cerca posible y comenzamos a ir a las revisiones con él. Quiero que sepáis que no era un pediatra cualquiera, íbamos por recomendación de unos buenos amigos que había llevado allí a sus hijas durante años.

Pues sólo fuimos dos veces. Fue suficiente para darnos cuenta de que aquel no era nuestro pediatra. A mi no me inspiraba ninguna confianza y cuando le comenté el problema de estreñimiento que tenía Raúl le quitó importancia y no me dio ninguna solución.

Así que decidimos buscar otro que, aunque no nos quedara tan cerca de casa (la diferencia es mínima en realidad) nos inspirara la confianza suficiente.

Es posible que muchas madres no se hayan ni planteado esta posibilidad, pero existe en muchos casos.

En España tenemos dos opciones de medicina: pública y privada.

Si vuestros pequeños van  por la Seguridad Social y vivís en un pueblo pequeño en el que tan sólo hay un pediatra, pues la respuesta a esta pregunta de primeras es no. Digo de primeras porque siempre os cabe la posibilidad de llevarle a otro pueblo o de buscar alternativas.

Para el resto de madres que no se encuentren en esta situación os digo que existe la posibilidad de elegir el pediatra y es algo que deberíais de hacer.

Si tenéis un seguro privado es evidente que podéis elegir. Ya sea en vuestra comunidad autónoma o en otra, tenéis un gran abanico de posibilidades.

Y aquellas que viváis en una ciudad o pueblo grande y vayais por la seguridad social, tenéis la posibilidad de pedir que os cambien de pediatra si por lo que sea no os gusta el que se os ha asignado. Es un derecho, así que haced uso de él si lo creéis necesario.

Es básico que la persona que va a acompañaros y guiaros en el desarrollo de vuestros pequeños os transmita seguridad y confianza.

Además de cosas tan evidentes como que los horarios de consulta se adapten a tu ritmo de vida, es importante que su modo de ver la maternidad sea acorde al tuyo.

Hay pediatras que tienen una idea muy clara de cómo tienes que llevar la maternidad y que a lo mejor no encaja para nada con tu modo de verlo, o simplemente no te gusta que te guíen en ciertos temas.

El que es un buen pediatra para unos puede no serlo para otros.

Os animo a que probéis varios antes de decidir con cual os quedáis.

Algo que a nosotros nos conquistó del que hoy es el pediatra de Raúl, fue su modo de explicarnos las cosas. No tiene ninguna prisa, quiere que tengamos claro todo lo que nos dice y se toma el tiempo para ello.

Nos gustó mucho también que le pesa y le mide en todas las consultas, cosa que por lo que hemos visto no todos hacen.

Además tiene ese tono de voz pausado y tranquilizador.

Al final lo que necesitamos los padres y sobre todo los primerizos es alguien en quien depositar todas nuestras dudas y que nos transmita serenidad.

 

Abuelos: un nuevo rol

 

Grandad with grandson in a hammock

 

Cada día miles de padres se convierten en abuelos y miles de hijos se convierten en padres.
En ese momento, cuando un nuevo ser se une a las familias, la vida cambia para todos ellos.

Pero lo cierto es que el cambio de roles tarda en producirse, años en algunos casos y en otros no se produce jamás.

Parece que cuando, los hasta ahora padres, se convierten en abuelos, los nuevos padres esperan empezar a controlar su vida por completo. Me incluyo. Ya somos adultos, en algunos casos nos hemos casado, y todos tenemos ya un ser diminuto a nuestro cargo. Un bebé del que somos totalmente responsables, y que será nuestro hijo el resto de nuestras vidas.

Pero de lo que no nos damos cuenta “los nuevos”, es que los nuestros además de abuelos, seguirán siendo nuestros padres el resto de nuestras vidas de igual manera.

Lo cierto es que los abuelos son una importante figura en la vida de los niños. Quien tiene o ha tenido la suerte de convivir con un abuelo, tiene un tesoro. Y sino pensad en los vuestros. Todos tenemos cierta devoción por alguno de ellos en concreto.

En mi caso os aseguro que con mi abuela materna he tenido una relación de lo más especial. Es un amor que no se siente por ningún otro miembro de la familia. Siempre ha estado ahí cuando la he necesitado, para escucharme y animarme, para aconsejarme y quererme.

¡Benditos sean nuestros abuelos! Y cuidadlos si aún los tenéis cerca, por que son una fuente de sabiduría y vivencias.

Creo que es importante tener en cuenta lo especiales que son o han sido estas relaciones, para permitir y fomentar la relación de nuestros hijos con los suyos.

Nuestros padres y suegros, a los que desde ahora voy a referirme como “los abuelos”, son un pilar básico en el desarrollo de nuestros hijos, además de una ayuda para nosotros en muchos casos.

Es verdad que muchas veces nos enfadamos o nos disgustamos por que intentan ayudarnos aún sin habérselo pedido, ya que lo percibimos como una intromisión en nuestras vidas, en nuestro modo de educar a nuestros hijos… En esta situación creo que nos hemos encontrado todos los padres en alguna o muchas ocasiones.

Algunas de vosotras me habéis consultado sobre qué hacer cuando los abuelos hacen lo que les da la gana con sus nietos, los malcrían o incluso en algunos casos nos desautorizan delante de ellos.

Mi consejo es muy sencillo: Hablad.

Es importante en la educación de los niños que todos rememos hacia el mismo lado. Es totalmente contraproducente que nosotros les digamos que no a ciertas cosas y después lleguen los abuelos por detrás y hagan lo contrario. Por eso os animo a que habléis con ellos y les expliquéis las cosas que no queréis que hagan con vuestros hijos.

Pensad que son vuestros padres, por muy cabezotas que creáis que son han estado en vuestra situación no hace tanto tiempo. Seguro que dialogando con ellos podéis llegar a un acuerdo.

No os obsesionéis tampoco con pequeñas cosas sin importancia, es preferible que marquéis unas bases sencillas, pero de las cosas que consideréis primordiales.

Por ejemplo, no importa mucho si la abuela le da una chocolatina a media tarde o una bolsa de gusanitos, es más importante que mantenga la rutina previa al sueño que vosotros tenéis establecida.

Al final se trata de pedir cosas razonables y no de querer controlarlo todo. Pensad que los abuelos están para dar caprichos a sus nietos, ya que con nosotros no pudieron.

A pesar de todo esto os digo que no debéis permitir que sean los abuelos los que os digan cómo tenéis que educar a vuestros hijos o cómo tenéis que hacer las cosas. Ahora es vuestro turno. Por supuesto que nos equivocaremos en muchas cosas, igual que seguramente lo hicieron ellos en muchas otras. Pero lo intentaremos hacer lo mejor que podamos y sepamos y en la mayoría de los casos, de una manera no tan distinta a la que vivimos en nuestras casas años atrás.

Defended vuestro modo de hacer las cosas, no sin antes escuchar sugerencias, que de todo se puede aprender. Pero tomad vuestras propias decisiones, a pesar de que estas puedan no gustar.

Ánimo, y si no sabéis como enfrentar la situación y necesitáis un consejo más personalizado ya sabéis donde encontrarme.

Ayudando a Inma: dormir solito

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“Hola Cristina! Mi hijo tiene 8 meses y ahora estamos igual que tú. Nunca ha dormido muy bien, pero por lo menos antes lo echaba en la cuna dormido y se quedaba, ahora no, ahora al echarlo se despierta y llora desconsoladamente, lleva así varios días y yo ya estoy desesperada. He probado a dejarlo llorar entrando de vez en cuando a decirle que estamos aquí pero que tiene que dormir, y no hay manera. Después de intentarlo durante más de 1hora 30 min al final se ha dormido enganchado al pecho, porque yo estaba desesperada también. Intento llevar siempre una rutina para acostarlo, desde las 17.30 no se echa más siesta para llegar con más sueño a la noche, pero no me funciona nada. Si me pudieras ayudar te lo agradecería mucho.
Aprendo mucho con todo lo que escribes, gracias por tu tiempo y dedicación”

Inma

Muchas gracias por confiar y recurrir a mi.

Como bien dices hemos pasado por lo mismo estas últimas semanas nosotros también.

Lo primero de lo que tenemos que estar seguros es de que nuestros pequeños se encuentran bien, que no tienen ninguna dolencia o enfermedad, que no tengan el pañal sucio, que no tengan frio ni calor, que no tengan sed ni hambre…

Cuento con que todo esto lo tienes bajo control y que a lo que nos enfrentamos es a un “niño rebelde” que no quiere dormir lejos de ti. Quiero que sepas que esto puede ser simplemente angustia por la separación, que es muy común con el tiempo de nuestros pequeños. Te animo a leerte la entrada que hice sobre este tema.

A pesar de todo, te cuento. Lo de la rutina para antes de acostarle es básico y lo haces muy bien. Con respecto a no dejarle dormir después de las 17.30, puede ser un error. Si el pequeño llega demasiado cansado a la hora de acostarse, puede dificultarle la labor de dormirse. Todo depende a la hora que le acuestes. Nosotros le acostamos a las 21.30, y no le dejamos dormir nada a partir de las 20.00. A esa hora tiene que estar despertándose. Hay días que no tiene ganas de dormir desde mucho antes, pero hay otros días que le vemos cansado, que se frota los ojitos… y le acostamos antes de esa hora.

Nuestra técnica ha sido la que has intentado usar: dejarle llorar. Pero con cabeza, no vamos a dejarle ahí abandonado, por que seguramente llora por que no quiere que te separes de él, pero tiene que aprender que puede dormise solito. Así que está bien que entres de vez en cuando a decirle que tiene que dormirse y a taparle (o intentarlo). Si ves que eso lo único que hace es empeorar la situación por que llora más fuerte, hazlo un par de veces y luego deja que se canse.

En nuestro caso el primer día tardó 50 minutos en quedarse dormido. Sé lo duro que es estar oyendo llorar a tu bebé 50 minutos u hora y media, da mucha penita. Pero hay que ser fuertes. Nosotros lo hemos hecho los dos juntos, por que ninguno nos sentimos con fuerzas de dejarle llorar si estamos solos. Parece que estando tu pareja al lado te sientes “menos mal”. Te puedo asegurar que nos agobiamos un montón, y el primer día estuvimos a punto de flaquear, pero paciencia.

Lo que hacemos es que cuando se despierta de noche llorando desconsolado, le cogemos para calmarle y después le posamos en la cuna. Vuelve a llorar, pero le dura menos tiempo, porque hemos acudido a su llamada y entiende que ahora ya toca dormir.

Lo más importantes es que tengas claro que si decides dejarle llorar tienes que hacerlo hasta el final. Es decir, no vale que llore una hora y media como me dices en tu comentario y que después le cojas y le des el pecho, por que de esta manera lo que consigues es reforzar su conducta. El bebé aprende que si llorar hora y media al final le coges y esto hace que la próxima vez aguante más aún.

Si eres capaz de aguantar su llanto, te darás cuenta que cada vez llora menos. Pero no 3 minutos menos, con dos o tres noches que se lo hagas y “ganes la batalla”, el pequeño se dormirá solo.

Lo bueno de que se duerma solo es que aprende a hacerlo y cuando se despierte durante la noche no te necesitará para volver a conciliar el sueño.

Quiero que sepas que Raúl no ha necesitado más que un día y medio para adaptarse de nuevo a dormir solo y sin llorar ni un poquito.

Te animo a hacer como yo y empezar con las siestas. Es decir, no esperes a aplicar la técnica a la noche.

Por la mañana Raúl se suele dormir una siesta a eso de las 10 o 10.30, así que lo que hice fue acostarle y dejarle llorar un poco. Si le veía que estaba muy activo por la cuna, le sacaba y le dejaba jugar un ratito más conmigo. De esta manera el niño sólo relaciona la cuna con dormir, y entiende que cuando le metemos allí es lo que toca. Así que el día que decidí que no le volvería a dormir en brazos lo hice así durante todo el día. Al final esto te facilita a ti las cosas, por que durante el día no te preocupa despertar a nadie con el llanto, ni molestar a los vecinos… Y cuando llegue la hora de irse a la cama, ya le habrás ganado al menos dos o tres “batallas” y tardará mucho menos en quedarse dormido. Al final el pequeño ya se habrá dado cuenta que lo de llorar no le sirve de mucho y se cansará antes.

Mucho ánimo si la llevas a cabo y cuéntame cómo va evolucionando. Para cualquier cosa, sabes donde encontrarme.

 

Aprendiendo a dormir de nuevo

bebe llorando

Como ya os conté en la entrada anterior, Raúl ha tenido una bronquiolitis y ha estado malo alrededor de dos semanas.

Como consecuencia de la congestión, dormir por la noche le costaba mucho.No le costaba el hecho de dormirse, sino que se despertaba cada pocas horas y lloraba. Lo único que le calmaba era que le cogiéramos en brazos y le acunaramos. La verdad es que cuando tienes un bebé tan pequeño malito que sólo quiere tenerte cerca, da mucha penita. Así que como es lógico, durante noches le cogimos en brazos y le dormimos cada vez que se despertaba. Hubo noches que incluso Raúl durmió horas encima de mi, por que nada más sentía que le ibamos a dejar en la cuna, por muy dormido que estuviera, se echaba a llorar de nuevo desconsoladamente.

Podéis imaginar el cansancio que esto supuso, tanto para él, que no descansaba ni la mitad de la noche, como para mi.

Pero es nuestro deber como padres consolarlos cuando se encuentran mal y así lo hemos hecho, como os digo, durante casi dos semanas.

Por suerte, Raúl se encuentra estupendamente desde hace dos días ya. Pero parece que en estos días, se le ha olvidado que antes de estar malito dormía el solo y del tirón toda la noche. Ahora llora y quiere que le cojamos todo el tiempo. Así que nos ha tocado enseñarle a dormir de nuevo.

Para empezar hemos optado por no cogerle. Lo que hacemos es dejarle en la cuna por la noche, y aunque proteste, no le cogemos. Sólo entramos en la habitación, nos acercamos a la cuna, le recolocamos, le tapamos y le explicamos que le toca dormir y que lo tiene que hacer el solito.

Habéis leido bien! Le recolocamos. Porque como ahora ya se mueve mucho más, cuando llora en la cuna, se impulsa con los pies hacia arriba, o se da la vuelta y se pone boca abajo, o se pone de rodillas, o intenta ponerse de pie… Todo esto sin parar de llorar o de quejarse.

Y aguantamos. Le dejamos llorar, entrando de vez en cuando para recolocarlo todo y explicárselo de nuevo. Entramos realmente para que sepa que estamos ahí y que no le hemos abandonado. Aunque en realidad tenemos comprobado que cuando nos ve es cuando más llora.

Así hemos hecho un par de noches ya. Y cada vez tarda menos en dormirse. De hecho para las siestas ya sólo protesta un poco cuando lo posamos en la cuna y directamente se duerme. Es peor cuando se despierta por la noche, le cuesta más rato dormirse, pero lo acaba haciendo.

Además tenemos comprobado que cuando le dormíamos nosotros en brazos, aguantaba mucho menos tiempo dormido, se despertaba pasadas como mucho un par de horas. Esto ocurre por que cuando se despierta a media noche, cosa que hacemos todos aún no recordándolo, las cosas no están como cuando él se quedó dormido. Por eso os digo siempre que es muy importante que los pequeños se duerman solitos en su cuna, o en el lugar donde se van a despertar.

Y otra cosa de la que nos hemos dado cuenta estos días, es que Raúl se despierta llorando cuando se duerme encima de nosotros o en nuestra cama. En cambio lo hace contentísimo cuando está en su cuna. Imagino que es una cuestión de costumbre y de seguridad. No ha dormido nunca con nosotros en la cama ni en otro sitio que no sea su cuna, o una cama en la que tiene las mismas cosas que en su cuna. Y al despertarse en un lugar extraño, sin su muñeco, lo extraña.

Seguiremos con nuestra técnica, pero ya os adelanto que no creo que nos cueste más de un par de noches. Os lo cuento más adelante.

 

 

7 meses y medio: crece y crece…

bronquiolitis

Antes de nada quiero pediros disculpas por haber estado tantos días sin escribir nada, pero todo tiene una explicación.

Raúl ha estado malo la última semana y media y la verdad es que no he tenido tiempo ni para dormir.

El hace dos viernes empezó con tos y ha ido evolucionando hasta una bronquiolitis. El pobre lo ha pasado muy mal, a penas dormía por las noches por la tos. Pero aún que nos ha costado unos cuantos días, está recuperado y con las pilas cargadas. Aún tiene algo de tos y seguimos con el ventolín pero se encuentra mucho mejor, y vemos en el de nuevo al niño que es.

Os cuento entonces los cambios que hemos ido haciendo en este último mes.bebe_7_meses

Nada más cumplir los 7 meses empezamos a introducir el yogur de leche de continuación. Es cierto que no vivimos en la mejor población para encontrar cosas tan específicas ( un pueblo de 800 habitantes), así que nos ha costado bastante hacernos con ellos. Pero cualquiera de vosotras que viváis en una ciudad, seguro que en cualquier supermercado grande los tenéis. Sabed que estos yogures son o “mi primer Danone” o unos de Nestle que se llamas “Bebé”.

Empezamos dándole un par de cucharadas antes de la comida y de la merienda. El pediatra nos había recomendado que se le dieran de postre, pero a mi me pareció mejor idea dárselo a probar cuando tiene hambre. Así me aseguraba que se lo comiera.

Lo cierto es que al principio no le gustó nada, ponía unas caras muy raras. Pero al cabo de una par de días, en los que cada vez le daba un poquito más que la anterior, ya lo adoraba.

Ahora tengo que pararle, por que si le dejo se alimenta sólo a base de yogur.

Una vez que ya llevaba comiendo el yogur una semanas, le introducimos el pescado. Esto fue al día siguiente de empezar con la tos y creo que por eso le sentó mal. Error mio. Creo que tenía que haber esperado a que se recuperara de su enfermedad antes de meterle nada nuevo a la alimentación, pero no me dí cuenta.

Así que el pescado le dio reacción alérgica. Y os preguntareis: ¿Cómo sabes que fue una reacción alérgica?¿Qué le notaste?

Lo que notamos fue, primero de todo, que el niño tenía dolor de barriga y muchos gases. Se pasó toda la noche llorando y muy incómodo. Y además de eso le apestaba el aliento a pescado, a pesar de que hubieran pasado más de 15 horas desde que lo ingirió.

Con estos datos llamamos al pediatra y él nos confirmó que así era. Había sido una reacción alérgica. Y su recomendación fue lo obvio: Esperar a que se recuperara y volver a intentarlo pasados 10 días, con muy poquita cantidad al principio.

Y en esas estamos. Como os digo Raúl aún se está recuperando a pesar de haberlo superado con éxito, así que probablemente este fin de semana comenzaremos de nuevo con el pescado.

Y pasada una semana de la introducción exitosa del pescado comenzaremos con los cereales con gluten. Pero eso os lo cuento de aquí a un mes.

Con respecto al sueño, os diré que salvo durante la bronquiolitis, que el pobre ha dormido fatal, estamos durmiendo las noches del tirón desde hace al menos un mes.

Así que en eso no tenemos cambios. Sigue durmiéndose solito y descansando como un campeón.

Y ya vueltos a la normalidad, prometo escribir más a menudo, como siempre.