Archivos mensuales: enero 2016

Bullying: cómo detectarlo

 

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Hace unos años, estuve trabajando con Cruz Roja, impartiendo talleres en los institutos de la zona en la que vivo, a chavales de entre 12 y 16 años.

Los talleres que impartía eran sexualidad y de prevención de conductas violentas. Dentro de este último grupo tratábamos tanto la prevención de la violencia de género en la adolescencia, como el bullying y el ciberbullying.

En el caso de la violencia de género, no tuve problema en dar las charlas, ya que es mi especialidad, pero con los dos tipos de acoso me costó un poco más.Eran cosas que apenas había estudiado en la carrera, sabía lo que puede saber cualquiera.

Tras mucho leer sobre el tema e informarme bien, me sorprendió mucho la crueldad del tema y lo duro que puede llegar a ser para los chicos y chicas. Creo que todos los padres de hoy en día deberíamos leer sobre el tema e informarnos de cómo detectar que nuestros hijos tiene problemas.

Es difícil concienciarnos por que, al menos  en mi colegio esto no existía cuando era pequeña. A ver, siempre ha habido algún niño tonto que se metía con los demás, el chulito de la clase… pero es que esto ha degenerado muchísimo.

Aún que son los profesores los que deberían darse cuenta de este problema, quiero recalcar cómo los padres podemos detectar que nuestro hijo sufre acoso escolar. Es muy importante que estemos atentos a los siguientes síntomas.

  1. Pesadillas recurrentes: suele ser uno de los síntomas más claros de que a nuestro hijo le ocurre algo. En muchos casos se niegan a contarnos de qué se trataba el sueño, por que están demasiado vinculados a su realidad.
  2. Cambios de humor y de comportamiento.
  3. No querer ir al colegio, buscando escusas para poder quedarse en casa.
  4. Irritabilidad, llanto y tristeza.
  5. No querer ir a excursiones o actividades del colegio.
  6. No tener relación con sus compañeros, no querer salir de casa.
  7. Aparecer con golpes, moretones… que justifica con caidas.

Al final, cualquier cambio extraño en nuestros pequeños debe ser un motivo de preocupación para nosotros, debemos buscar el origen.

Depende de l@s niñ@s,  del caracter de cada unos de ell@s y de lo a tiempo que intervengamos, hablar directamente sobre sus preocupaciones puede servir. Ell@s se desahogarán y contarán con nosotros para solucionarlo.

En cambio si lleva tiempo sucediendo y no hemos intervenido a tiempo, es probable que se cierre en banda y no nos lo cuente. En parte por vergüenza.

Lo mejor que podemos hacer en estos casos, ya sea que habla con nosotros o que no, es ponerlo en conocimiento del colegio y llevar al niño o niña a un psicólogo ajeno a su ámbito escolar.

¿Por qué no vale el psicólogo del centro? Pues es muy sencillo, para el niño el colegio no es un lugar seguro, por lo que será inútil o incluso contraproducente intentar que hable con él o con ella.

Además en muchos casos  por no decir en la mayoría, el centro está al corriente de lo que sucede, aunque lo pasen por alto, pensando que no es para tanto. Y el niño o la niña es consciente de que en el cole todo el mundo lo sabe y nadie le ayuda.

El gran problema de el acoso escolar o bullying, es que todo el colegio es partícipe de una u otra forma. Muchos de manera directa, insultando, humillando, pegando… al niño o la niña, y todo el resto de alumnos y muchas veces profesores, de manera indirecta simplemente dejando que esto pase y no haciendo nada.

Es muy importante que los padres seamos capaces de detectar el problema para poder buscar una solución lo antes posible.  Yo no os aconsejo que dejéis este trabajo al centro, por que os puede fallar.

Y sobre todo, es importante que eduquemos a nuestros hijos en la no-violencia y en el respeto al prójimo.

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Autismo: detección de los primero síntomas

 

autismo

Actualmente el autismo afecta a un 1% de la población mundial. Se calcula que en más del 80 % de los casos los síntomas son visibles antes de que el niño cumpla un año. Tan sólo uno de cada 20 es detectado por los pediatras. Así que creo que es de vital importancia que sepamos como detectarlo quienes estamos con los bebés a diario: padres, tíos, abuelos… Detectar los primeros síntomas de autismo pronto es vital para el correcto desarrollo de nuestro bebé.

Tan sólo un 30% de los padres son capaces de reconocer estos síntomas, por eso he creído que es importante haceros llegar esta información.

Evidentemente no me invento nada. La siguiente lista de señales de alerta está sacada literalmente de la página www.autismonavarra.com .

“Las señales de alerta son:

–          Comunicación social: ausencia de comunicación o carácter atípico en su desarrollo:

  • Su hijo puede fallar en cuanto al contacto visual o volverse a ver lo mismo que usted cuando usted se lo indica con el dedo o siguiendo su mirada (atención conjunta).
  • Puede ser que su hijo llore todo el tiempo sin aparente razón y le cueste mucho calmarse, o no llore nada (problemas de regulación).
  • A los 3 meses de edad los bebés ya sonríen como respuesta a la sonrisa del adulto (sonrisa social), puede ser que su bebé falle en este aspecto.
  • Su bebé puede no estar tan interesados como otros bebés en interactuar socialmente, puede ser que no exija que le atiendan, o muestre falta de interés en juegos como cosquillas o rehúya el contacto físico (que se ponga rígido cuando usted le coge en brazos en vez de adaptarse a la forma de su cuerpo).
  • Su hijo también puede no volverse cuando usted le llama por su nombre.
  • Puede ser que su hijo no señale, a los 11 meses ya debería señalar.
  • Puede ser también que su hijo falle en la coordinación de mirada, vocalización y gesto, a la hora de comunicar.

–          Juego:

  • Los niños con autismo suelen encontrar dificultad en la imitación de acciones con objetos.
  • También puede ser que su hijo explore o manipule los juguetes y otros objetos de manera repetitiva.  Puede quedarse viendo un objeto períodos de tiempo notablemente largos.
  • Es posible que su hijo también juegue de manera inusual con los objetos y juguetes: alinearlos, darles vueltas constantemente, apilarlos siempre de la misma manera, utilizarlos sin imaginación de una manera demasiado sencilla y siempre igual.

–          Lenguaje y cognición: ausencia, retraso o desarrollo atípico:

  • Puede observar cierto retraso en el desarrollo cognitivo de su hijo, por ejemplo, que no busque un objeto que se ha caído o que usted ha escondido bajo una manta (esto debería observarse ya a los 6 meses).
  • Ausencia de balbuceo, especialmente balbuceo social recíproco.
  • Puede ser que su hijo emita sonidos extraños y no diga más de tres palabras a la edad de 14 meses. Puede ser que las palabras que diga sean repetitivas o extrañas para su edad.  Puede ser que no comprenda lo que usted le dice (debe comprender instrucciones como “ven aquí” a los 12 meses, por lo menos).
  • Puede ser que tenga un tono de voz inusual, cantado o que parezca que está repitiendo la entonación de los dibujos animados.

–          Puede ser que a los 18 meses de edad o un poco después usted note cierta regresión en habilidades de lenguaje y sociales que su hijo ya había adquirido.

–          Utilización de las funciones sensoriales o motoras:

  • Fijación visual atípica (por ejemplo, ver a la luz o a cosas que se mueven de manera repetida como la lavadora de ropa), inspección inusual de objetos.
  • Hiporreactividad o hiperreactividad a los sonidos u otras formas de estimulación sensorial. Puede ser que a su hijo le molesten ciertos sonidos o se pegue un juguete de música a los oídos de manera atípica, que le moleste que le cojan o que se meta en sitios dónde se ejerza presión sobre su cuerpo, que le molesten ciertos sabores o texturas, que llore cuando le bañan o le cortan las uñas o el pelo, etc.
  • Un nivel de actividad  muy bajo o muy alto y retraso en la motricidad fina y gruesa.
  • Puede ser que su hijo presente conductas motoras repetitivas (como el aleteo, pasearse sin rumbo, balancearse), posturas atípicas o manierismos motores.

–          Alteración en la regulación de funciones relacionadas con el sueño, la comida y la atención.”

Es una larga lista de cosas que observar, pero si os parece os resumo las más importantes a tener en cuenta antes del año:

  1. Tono muscular anormal
  2. Ausencia de balbuceo social, como intentando comunicarse
  3. Dificultad para mirar a un objeto que se le señala
  4. Incapacidad para alternar su atención de un objeto a un adulto
  5. Inexistencia de sonrisa social (esto es, sonreir cuando alguien le sonrie)
  6. Ausencia de interés a juegos de interacción, como puede ser las cosquillas
  7. No señala para pedir cosas, no dice adiós con la mano…
  8. No responde cuando se le llama por su nombre

Y ahora la duda es: ¿Qué hacemos si nuestro bebé tiene estos síntomas o algunos de ellos?

Lo primero, respirar profundo y no alarmarnos. Puede ser simplemente que nuestro bebé lleve algo de retraso en el desarrollo. No hay que agobiarse.

Una vez tranquilos, el primer paso que debemos dar es pedir cita con un psicólogo, para que valoren a nuestro pequeño o pequeña y nos den un diagnóstico profesional.

Lo siguiente que va a pasar, si efectivamente nuestro pequeño es autista, es que le van a poner un tratamiento para paliar los síntomas y que su vida y su desarrollo puedan ser lo más normal posible.

Existen grupos de apoyo para los familiares, especialmente para los padres, a los que os animo a acudir si os veis en esta situación. Es muy importante sentirse arropados y saber que se puede vivir con ello.

Y por supuesto, sabéis donde encontrarme en caso de que necesitéis ayuda.

Ganador del concurso navideño

Aquí os dejo la foto ganadora de nuestro concurso.

Este es Liam y en la foto tenía 4 meses y medio.

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Hablando con su madre, decidimos cambiar el premio por cosas más adecuadas para su edad, ya que una moto va a tardar tiempo en usarla.

Así que aquí os pongo la foto de los juguetitos que han llegado esta mañana a casa de esta familia en Francia.

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Y además la madre de Liam ha tenido el detalle de mandarnos una foto del pequeño con sus juguetes.

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Esperamos que los disfrutes mucho y que sigas creciendo así de guapo.

Un abrazo muy fuerte para Liam y su madre.

Sentimientos en la recta final del embarazo

 

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Son muchos los sentimientos que experimentamos a lo largo del embarazo, pero hoy quiero hablaros de aquellos que se nos presentan cuando se acerca la hora del parto.

Aprovecho para hablar de este tema por que sois varias las lectoras habituales que estáis en esta situación. Creo que os vendrá bien saber que es normal todo lo que estáis sintiendo.

Hablo evidentemente de aquellos sentimientos que tenemos las madres primerizas, que sé que no son los mismos en el caso de aquellas mujeres que ya han pasado por otro parto.

La primera sensación que tenemos es la de estar esperando que llegue el gran momento, y parece que el tiempo de repente se ha parado y pasa muy despacio. Los últimos días, o semanas en según qué caso, se hacen eternos. Sabemos que puede ser en cualquier momento, pero ese momento parece no llegar nunca.

A esta espera tenemos que sumarle que ya estamos enormes e incómodas. Nos encontramos pesadas y cansadas. Si además os pasa como me pasó a mi, que me tocó una ola de calor espantosa… ya ni os lo cuento.

Y esto genera a su vez la sensación de: “Quiero que llegue el parto pero estoy muerta de miedo”.

Es una sensación difícil de manejar, por un lado queremos que salga de una vez, estamos ilusionadísimas por verle la cara, achucharle… además de que tenemos ganas de quitarnos esta pesadez de encima. Por otro lado tenemos mucho miedo al dolor del parto, a no saber hacerlo. Más que al dolor, creo que el miedo más profundo es a lo desconocido. A no saber reconocer que estamos de parto. A no saber que vamos a sentir ni si podremos con ello. A si el bebé estará bien, si sufrirá en el parto. A si seremos buenos padres… Muchos miedos nos asustan en estos últimos momentos.

Pero, ¿sabéis qué?

Sabréis que os habéis puesto de parto, con tiempo suficiente como para aburriros de esperar a que nazca. Podréis con el dolor (y sino para eso está la epidural), todas las mujeres del mundo han podido y vosotras no vais a ser menos. Sabréis parir, por que es algo innato, nos sale solo sin que nadie nos explique qué hacer ni cuándo.

El bebé estará bien y nacerá bien, de una manera u otra, ahí dentro no se va a quedar, eso seguro.

Y os aseguro que vais a ser las mejor madres del mundo, por que vais a poner todo vuestro empeño y vuestro corazón en ello.

Estate tranquila, lo vas a hacer bien. Estoy segura de que ahora mismo es probable que esto que lees te sirva de poco, los nervios se apoderarán de ti en según qué momentos. Pero créeme, lo vas a hacer bien.

Mucho ánimo para esta recta final y ya sabéis donde me podéis encontrar. Estoy encantada de leer vuestros emails.

 

Nuevos cambios: 6 meses y medio

 

papilla verduras

Pasada la Navidad volvemos a la normalidad de nuestro hogar y puedo empezar de nuevo a escribiros.

Esta vez lo hago para contaros los cambios que hemos ido haciendo en este último mes, siguiendo las recomendaciones alimenticias del pediatra y cómo nos han ido.

En la revisión de los 6 meses, el pediatra nos añadió a la dieta las verduras y la carne de pollo y de ternera.

De este modo empezamos la mañana con un biberón con cereales, sin gluten de momento. Para comer toma una papilla de verduritas con pollo o ternera. La merienda sigue siendo las frutas y para cenar nos recomendaba una papilla de cereales como la que antes le dábamos para comer.

Pero os cuento cómo lo hemos ido haciendo nosotros, por que nos lo hemos tomado con más calma.

La introducción de las verduras la hicimos unos días antes de que cumpliera los seis meses, más que nada para que se adaptara al cambio antes de tener que irnos de vacaciones de Navidad. La verdad es que con este niño hemos tenido una suerte tremenda por que le gusta todo, así que no tuvimos ningún problema en que devorara la papilla desde el primer día.

En cambio decidimos que para sustituir el biberón de la noche por la papilla íbamos a esperar un poquito más. Lo cierto es que fue una decisión un poco egoísta… nos encantaba el momento biberón de la noche. Ese momento en el que Raúl se relajaba tanto tomándolo que se nos quedaba dormidito en brazos. Era tal el placer que sentíamos tanto mi marido como yo observándole mientras se lo bebía despacito pero sin pausa que nos daba penita quitárselo.
Así que ese cambio lo hemos hecho hacer a penas 10 días.

Pero a raíz de darle la papilla de la noche nos hemos dado cuenta de una cosa: Raúl duerme mucho mejor. Es cierto que no se relaja tantísimo cenando, pero aunque le cueste 5 minutos más dormirse en la cuna, la verdad es que ha dejado de despertarse por las noches. No sabemos si es por la papilla o por que ha coincidido que ha madurado. Pero estamos encantados de la vida.

Ya sabéis que hasta ahora se despertaba un par de veces por la noche, cosa que solucionábamos sólo con ponerle el chupete en la mayoría de las ocasiones. Pues ahora ya ni eso. Como mucho una vez y ya por la mañana.

Otro gran cambio es que, desde hace cosa de 15 días, ha vuelto a pedir la siesta de la tarde. Ahora a eso de las 18.30 o 19 se duerme sus tres cuartos de hora. Lo cual no nos sorprende, por que de unos días a esta parte no para quieto. Ha empezado a descubrir que con paciencia y mucho esfuerzo es capaz de arrastrarse un poco y alcanzar las cosas y le va cogiendo el gusto.

Así que llega menos cansado a la hora del baño con lo que disfrutamos mucho más todos.

Además hemos decidido sacarle del saco en el que dormía por varias razones. La primera de todas fue por una cuestión de tamaño: tenemos un bebé enorme y ya no entraba. Y la segunda razón es por que creemos que tiene que poder moverse en la cuna, así como acostumbrarse a dormir tapado.

Pero como es evidente no queremos que si se destapa pase frío, ni tener que estar levantándonos para ver si está tapado, así que le hemos comprado sobre pijamas, pijamas manta o pelele manta. Es un gran invento por que el pequeño puede moverse tranquilamente y además está calentito. Aquí os dejo una foto de lo que son, por que yo no tenía ni idea de su existencia. Tengo que agradecerle a una de mis lectoras que me los aconsejara ( Muchas gracias Leyre).

pelele manta

Así que no sabría decirte cual de todos estos cambios es el que ha hecho que nuestro pequeño duerma tan estupendamente bien, pero el caso es que duerme desde las 21.30 hasta las 08.45 del tirón la mayoría de los días.

No quiero cantar victoria que ya sabemos que cualquier cambio que hagamos puede trastocar el sueño de nuestros bebés, pero de momento estoy muy contenta.

El pediatra ya nos ha dejado instrucciones para el séptimo mes, así que cuando hayamos hecho los cambios en la alimentación y veamos el resultado, os lo cuento.

¿Qué tal ha ido la Navidad? Ya sabéis donde estoy.