Archivos mensuales: diciembre 2015

Feliz año 2016

Feliz Año Nuevo 2016 Imágenes

Desde mamasaprendiendo.com os deseo una feliz salida de año y un maravilloso año 2016.

Daros las gracias a todos aquellos y aquellas que me leéis cada día y que me seguís.

Estoy encantada de ayudaros y feliz por esta aventura en la que me he embarcado.

Espero poder seguir a vuestro lado y al de muchas más mujeres que necesiten apoyo y comprensión!

FELIZ AÑO 2016

Navidad fuera de casa

 

navidad

Ya estamos de vuelta después de la primera Navidad de Raúl. Este año, por circunstancias de la vida nos ha tocado pasar estas fechas en Vitoria, en casa de mi abuela. No es lo normal, ya que habitualmente las veníamos celebrando en casa de mis padres.

Y pensaréis: ¿Qué más da en una casa que en la otra? Pues no es lo mismo, y os cuento por qué.

La casa de mis padres es un chalet de dos plantas, grande, en el que tenemos nuestra propia habitación, con una cuna para Raúl y todas las cosas necesarias para el día a día. Mi madre se encargó de equiparla antes de que el pequeño naciera.

En cambio el piso de mi abuela en Vitoria, a pesar de ser grande, no es lo suficientemente amplio como para que nos alojemos en él la familia completa y carece de cualquiera de las cosas que podáis imaginar necesarias para un bebé. De echo estos días hemos hecho vida en el piso de mi abuela, pero dormíamos en un hotel a 100 metros del mismo.

El tema del hotel fue una decisión de mi marido y mía, por supuesto que en casa había más voluntarios para irse a dormir fuera, pero pensamos que era la mejor opción.
Mi familia no se caracteriza precisamente por se silenciosa y comedida. Así que pensamos que la mejor opción para conseguir descansar y no tener que estar peleándonos con todo el mundo para que no vocearan durante la noche era esta. Tened en cuenta que estábamos 10 personas en un piso de 100 metros cuadrados. Además no queríamos ser la causa de que la juerga que cada año se organiza en estas fechas decayera. Ni ser molestia para nadie. Que haya un bebé en la familia no tiene por qué cambiar las costumbres y hábitos.

Así que cada noche le dábamos su bañito y su cena y lo acostábamos en una de las camas de casa de mi abuela. Cenábamos con la familia y después de un ratito de sobremesa, cogíamos a Raúl dormidito, le tapábamos con una manta para que no notara demasiado el cambio de temperatura, y nos lo llevábamos al hotel.

La primera noche el pobre cuando le posamos en la cuna del hotel y abrió un poquito los ojos se despertó como un búho. Normal, no sabía donde estábamos ni qué hacíamos allí. Pero en cuanto visualizó todo lo que tenía cerca, cerró los ojos y siguió durmiendo.

El resto de noches no se molestaba ni en abrir los ojos. El peque entendió que era aquello lo que tocaba y hacía el cambio de cama sin ningún problema y dejándose llevar.

Por la mañana cuando nos despertábamos calentábamos el agua del bibe en el mismo hotel y le dábamos el desayuno allí. Incluso muchos días, después de haber desayunado nosotros también le acostábamos para su siesta matinal antes de volver al piso a reunirnos con el resto de familia, que evidentemente había trasnochado.

Es cierto que salir fuera de casa siempre es una complicación con un bebé tan pequeño como Raúl, pero organizándose todo fluye. En nuestro caso llevábamos las papillas para la comida congeladas de casa y para la merienda le compramos potitos de frutas. Así que allá donde nos pillara la hora de llenar la tripa, íbamos preparados.

Para el baño diario nosotros no vamos a ningún lado sin nuestra bañera, seguro que muchas de vosotras la tenéis siempre a mano. Lo bueno que tiene es que no ocupa nada y es comodísima.  Os pongo una foto para que la veáis.

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¿Cómo habéis pasado vosotras la Navidad? ¿Cómo os habéis organizado?

 

 

 

 

 

 

Estás haciendo un trabajo excelente

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“Escúchame. Tú que estás limpiando la mancha de tu blusa con un bebé en los brazos. Tú que en las mañanas calculas cada segundo que pasas en la ducha porque no te puedes pasar de dos minutos. Tú que estás sentada junto a tus hijos tratando de motivarlos a hacer su tarea. Tú que al final del día te sientes completamente agotada y la idea de que mañana tendrás que repetirlo todo de nuevo te vuelve loca. Quiero decirte algo.

Estás haciendo un trabajo excelente.

Deja te lo digo otra vez. Léelo bien.

Estás haciendo un trabajo excelente.

Sé que no opinas lo mismo cuando tu bebé llora y tú ya hiciste todo lo posible para calmarlo sin obtener resultado alguno. Ya cantaste, lo arrullaste y lo intentaste calmar como pudiste pero el bebé no se calla. Empiezas a pensar que simplemente no sabes cómo ser madre, imaginando que el bebé tiene que sonreír todo el tiempo y estar contento. Pero te diré que estás haciendo un trabajo excelente. Dedicas todo tu tiempo al bebé esforzándote para que esté bien, y esto es digno de un elogio.

Puede que cuando todos tus días estén llenos de llantos y gritos de tu pequeño, pienses que todo lo haces al revés. Cuando muy seriamente reflexionas entre jugar otro juego con tu bebé o huir histéricamente de la habitación. Te esfuerzas para prepararle su platillo favorito y te dice que no le gusta. Cuando quieres jugar con él y no muestra ningún interés en eso, sin embargo, en cuanto empiezas a limpiar la casa, tu hijo siempre «estorba». Es difícil, y a veces te dan ganas de echarte a llorar. Sin embargo, estás haciendo un gran trabajo, y lo estás haciendo excelente.

A las madres de niños en edad escolar, que procuran enseñarles qué es lo bueno y lo malo, que les hablan acerca de amistad y honestidad, les quiero decir: «También están haciendo un trabajo excelente». Cada día dejan que sus hijos se enfrenten al mundo real y esperan que actúen tal cual se les ha enseñado en casa. Que ellos respeten a los demás y sean nobles. Cuando al mirar cómo los niños van caminando a la escuela, esperan que hayan hecho para ellos todo lo necesario.

Y créanme, lo han hecho.

Ninguna de nosotras es perfecta. Cada cual tiene sus defectos. Yo les grito demasiado a mis hijos. No paso con ellos el tiempo suficiente. A veces ellos me parecen muy aburridos. Les dejo mirar la televisión durante mucho tiempo y abusar de dulces. Puede que tú tengas los mismos problemas o que sean un poco distintos, pero son solamente detalles. Ahora te parece terrible que tu hijo se haya aprendido de memoria todos los capítulos de su caricatura favorita, pero a escala de toda la vida esto no importará.

Hay cosas mucho más importantes. Lo que sí es fundamental es que tus hijos te quieren. Tal vez no te lo digan, puede que te irriten y te molesten por diversas razones, pero te quieren. Te quieren porque les das un beso antes de dormir, porque les compras juguetes cuando están enfermos. Te quieren porque les pones su canción favorita 712 veces seguidas. Porque les lavaste su ropa favorita y te acordaste de la broma que te contó la semana pasada. Tus hijos te quieren porque los cuidas.

Y si tus hijos te quieren, quiere decir que estás haciendo un trabajo excelente.

Tal vez no te alivie el sentido de culpa maternal y no seque tus lágrimas. Pero espero que estas palabras conmuevan un poco tu corazón y al menos por un minuto lo llenen de alegría en medio del caos diario.

Tú. Estás haciendo. Un trabajo. Excelente.”

T. Hammer

Cómo no desesperarse con un bebé

 

niño llorando

Hoy ha sido una de esas tardes en las que te dan ganas de tirar a tu bebé por la ventana, o regalárselo al primero que pase por delante de tu casa.

Y es que esta es otra realidad de la maternidad, no todos los ratos son maravillosos ni divertidísimos.

Esta tarde Raúl ha estado especialmente petardo, quejica, llorica… Algo a lo que no nos tiene acostumbrados para nada, creo que por eso me he desesperado tanto.

Desde hace unas semanas Raúl no duerme siesta después de la merienda. Es algo que él mismo ha marcado. Cuando queríamos acostarle por que pensábamos que ya le tocaba se peleaba por no dormir, cosa que como sabéis todas las que me seguís, no hace nunca, ya que se suele dormir solito. Así que decidimos que si no quería dormir no debíamos obligarle por que probablemente fuese por que ya no lo necesitaba.

Y así es, aguanta desde las 5 de la tarde hasta las 9.30 que se acuesta como un campeón. Lo cierto es que ya la última media hora suele estar cansadito y más quejica, pero nada más.

Pues hoy llevamos en esa última media hora desde que merendó a las 5. Y a eso hay que sumarle que mi marido está trabajando esta tarde, así que podréis imaginaros mi estado de ánimo.

Llega un momento en el que ya no sabes si dejarle llorar hasta que se canse o lo que os digo, regalárselo a la vecina.

Y es que cuando ya has probado con todo lo que se te ocurre… ponerle en la hamaca, tumbarle en el suelo boca arriba, tumbarle boca abajo, darle un muñeco, darle otro, sentarle al lado del perro para que le toque, ponerle en la cuna con el movil cantando… cuando has probado todo y nada funciona, ¿qué más puedes hacer?

En tardes como esta, piensas en esas madres (no hace mucho que salió la noticia de una)que tiran a sus hijos por la ventana y luego se suicidan… Y como no queremos llegar a ese extremo y espero que ninguna de vosotras lleguéis nunca, vamos a dar unas pequeñas claves para no desesperarse con nuestros pequeños.

Hay que tener muy claro que todos los niños tienen días malos cada cierto tiempo, es algo normal y que tiene que ver con el crecimiento. No es culpa vuestra ni de vuestro pequeño.

La primera de todas y la más fácil para aquellas que podáis, es buscar compañía de alguien cercano y de confianza para días complicados como estos. Si tenéis cerca a los abuelos de la criatura, o a alguna tía… dejad que os echen una mano.
Al no estar sola, el peso se reparte y el nivel de desesperación que se alcanza es inferior.
Hay que tener en cuenta, que cuanto más desquiciadas estemos nosotras, peor estarán nuestro pequeños, ya que perciben ese estado de ánimo y se contagian de él.

Por eso es importante intentar mantener la calma y tomárselo con la mayor alegría y serenidad posible.

En nuestro caso no tenemos la opción de acompañarnos, ya que vivimos lejos de nuestras familias, así que intentamos mantener la calma y respirar profundo. Siempre manteniendo una sonrisa en la cara, deseando que se le contagie algo de alegría.

Es evidente que debemos probar todas las bazas posibles. Cantar, jugar con ellos, hacerles toda clase de monadas… Al final de lo que se trata es de que salgan de ese bucle en el que entran de quejidos y llantos. La realidad es que si conseguimos sacarles de ahí, si conseguimos que empiecen a divertirse y a sonreir, todo el mal rato habrá pasado.

Si con todo esto no solucionamos nada, que a veces pasa (como a mi esta tarde…) lo siguiente que os aconsejo es que les adelantéis un poco la hora del baño. No vamos a bañarles a las 6 de la tarde si se acuesta a las 9, pero si podemos adelantárselo hasta tres cuartos de hora. Lo que vamos a hacer es dedicarle más tiempo a ese rato que sabemos que es agradable para ellos.

En lugar de desnudarles corriendo, dedicadle un poco más de tiempo, jugad un poco con ellos mientras les quitáis la ropa y disfrutad de ese remanso de paz.

Al bañarle lo mismo, en vez de hacerlo en 10 minutos, alargarlo todo lo que podáis.

Así nuestros pequeños están entretenidos y disfrutan con nosotras de su rato favorito del día.

Al igual adelantaremos todo lo que venga detrás. Las cremitas, el biberón… y la hora de acostarse.

No pasa nada si en un día malo acostamos a nuestros pequeños un ratito antes. En mi caso, esta noche Raúl se ha ido a dormir unos 20 minutos antes.

Pensad que estar enfadado todo el día es muy cansado, incluso para los adultos. Veréis lo rápido que se duermen después de una tarde de berrinches.

Y una vez que nuestros pequeños estén acostados y dormidos… Respirad! Respirad profundo y relajaros. Mañana será un nuevo día, seguro que un día alegre y feliz con nuestros bebés. Todo ha pasado. Dedicaos tiempo a vosotras mismas y a volver a vuestro estado de ánimo normal. Daos una ducha o un baño, tomaos una cerveza y eso os relaja. No hagáis la cena, cenad cualquier cosa…

No todos los días son así, y este es uno menos de los que nos van a tocar vivir. Así que alegraos por que ya ha pasado. Mañana será un día mucho mejor!

 

 

 

Beneficios de tener una mascota

 

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Balú es el miembro canino de nuestra familia. Es un Boyero de Berna de tres años y medio. Un perro de tamaño grande, pesa unos 47 kilos. Es un encanto de animal, nos adora y nosotros a él. Pero no sólo nosotros, también todos los niños del pueblo en el que vivimos. Para que os hagáis una idea, pasar por al lado del colegio a la hora del recreo supone para nosotros retrasarnos en nuestros recados cerca de 15 minutos, por que la mayoría de los niños se acercan a la valla gritando: “¡¡Balúuuuu!!”. Y claro, tiene que saludarles a todos y todos le quieren acariciar.

A pesar de esto, cuando me quedé embarazada fueron muchas, muchisimas las personas que se preocuparon por qué haríamos el día que Raúl naciera. La primera vez que me lo preguntaron, juro que no entendí la pregunta. ¿A qué de todo lo que iba a cambiar en nuestras vidas se referían? Quizá querían saber si cambiaríamos de casa, o de coche, o si yo dejaría de trabajar… Pues no, se referían a qué pasaría con Balú.

Todo el mundo me advertía de que tendría celos, y que tendríamos que tener mucho cuidado no fuera a morderle o a hacerle daño.

A pesar de conocer a Balú a la gente le preocupaba mucho este tema. Puedo aseguraros que a mi en ningún momento me preocupó en absoluto, sino todo lo contrario.

Hay muchos estudios que hablan de los beneficios físicos, psíquicos y emocionales de crecer con un perro o un gato al lado y es precisamente de esto de lo que os quiero hablar hoy.

Podemos empezar hablando si queréis de los físicos:

  • Reduce el riesgo de padecer enfermedades respiratorias, como asma.
  • Reduce el riesgo de padecer alergias
  • Ayuda al desarrollo de un sistema inmunitario más fortalecido
  • Disminuye la presión arterial, tanto en niños como en adultos
  • Los niños que crecen con animales hacen más ejercicio que los que no

Todas estas cosas nos las podría explicar en profundidad un médico, pero no es mi campo de trabajo.

Hablemos de lo que es más importante,  que es como nos afecta a nivel emocional. Aquí si voy a profundizar a explicaros el por qué de cada uno de los beneficios que nos ofrecen:

  • En los bebes supone una motivación y una ayuda enorme a la hora de arrancarse a caminar.
  • Ayuda al desarrollo cognitivo ya que disfrutan de sus mascotas en los aspectos sensoriales. Al igual que hay libro en el mercado con cada página de un material para estimular a nuestros pequeños, un perro o un gato supone una estimulación aún mayor. Un perro no sólo tiene el pelo suave, también tiene las patas ásperas, las uñas duras, la nariz mojada y fría, la lengua húmeda… y además de todo eso se mueve e interactúa con nuestro bebé.
  • Facilita el desarrollo de la empatía. Tener un animal al lado ayuda a que el niño sea capaz de ponerse en el lugar de este, que entienda que no sólo importa lo que él quiere o lo que él siente.
  • Favorece al control de los impulsos, ya que si está jugando con su mascota y le hace daño, el niño va a recibir directamente un estímulo negativo: el animal se va  a marchar. Así que aprenderá que si le hace daño, no sigue el juego, cosa que muchas veces los padres no somos capaces de inculcarles.
  • Está demostrado que mejora las habilidades sociales. Aquellos que tienen una mascota en casa son más abiertos y sociables.
  • Aumenta la autoestima: un perro o un gato no te juzgan, te quieren incondicionalmente tal cual eres. Lo que me lleva al siguiente punto
  • Aumenta la tranquilidad y la seguridad en ellos mismos,
  • Lo que hace que sean niños más felices
  • Enseña a los niños a compartir juegos desde que nacen. Con sus mascotas no sólo comparten juegos y juguetes, sino que además comparten el amor de sus padres y la atención, lo que hace que estos niños sean mucho menos propensos a tener celos con la llegada de un nuevo hermano.
  • Por tanto, aumenta la estabilidad emocional de nuestro pequeños
  • Aprenden respeto, no se debe molestar a la mascota cuando duerme o cuando come…
  • Aprenden mucho sobre comunicación no verbal. Un niño que tiene un perro le comprende a la perfección sólo con mirarle.
  • Desarrolla la capacidad de intuición
  • Disminuye el sentimiento de soledad, ya que siempre estará al lado del niño en momentos tristes.
  • Reduce el estrés, tanto en niños como en adultos
  • Proporciona un gran sentimiento de seguridad, un niño que va con su perro sabe que no le va a pasar nada, ya que este no lo permitirá
  • Además desarrolla el sentido de la responsabilidad. A un animal hay que alimentarle, sacarle de paseo o limpiarle el arenero… y estas cosas hacen que los niños se sientan útiles y motivados, además de que adquieran ciertas rutinas y responsabilidades.

Además de todos estos beneficios, que como digo están científicamente probados, son innumerables los que tienen a la hora de niños con problemas, ya sean niños enfermos o niños con trastornos mentales.

Hay muchísimos centros en los que se trata a niños con autismo, síndrome de Asperger, hiperactividad… con animales. Son muchas las terapias existentes a base de estas mascotas que funcionan maravillosamente.

Es evidente que no todos los perros o todos los gatos van a aceptar de igual manera a un bebé que de repente llega a casa, pero en parte el modo en que ellos reaccionen depende de nosotros.

Si os parece en la entrada de mañana explico lo que hicimos nosotros para presentar a Raúl y Balú, así como las diferentes recomendaciones que os puedo hacer.

Sólo quiero concluir la entrada de hoy diciéndoos que nosotros no hemos tenido ningún problema con nuestro perro, es más a día de hoy que Raúl ya va a hacer 6 meses puedo aseguraros que hay una adoración mutua entre ellos que a mi me fascina.

Ayudando a M: dormir solito

 

bebe 5 meses

 

Os cuento la situación de mi amiga M. que me ha pedido consejo hoy via Whatsapp.

Ella tiene un bebé que acaba de cumplir los 5 meses y me comenta que el pequeño está acostumbrado a que le duerman en brazos y no son capaces de que se duerma él solo. Además se despierta a las 4 de la mañana y a esas horas le dan la recena.

Voy a darte unas pautas M. para que poco a poco vayas consiguiendo los objetivos: que se duerma sólo y no se despierte a media noche.

Lo primero de todo es que no le dejéis dormir más allá de las 7 de la tarde. No debe despertarse después de esa hora, así llegará a la hora de dormir más cansadito y caerá más fácilmente.

Me comentabas que le acostáis sobre las 21.30 o 22.00, bueno, pues vamos a ser más estrictos con la hora, para que de esa manera él sepa por su cansancio que se acerca la hora de dormir.

Te aconsejo que a las 21.00 empieces con su ritual. Como haces hasta ahora, dale su baño, sus cremitas y su bibe de cereales. Después me comentabas que esperáis media hora para acostarle, yo te aconsejo que no lo hagas, por que de esta manera el ritual se rompe. Si nada más cenar le cantas una nana y le meces un poquito, él entiende que toca dormir y se relajará. Piensa que al cenar ya se van relajando ellos solitos.

Lo de acostarle y que se duerma solo nos va a costar un poco, pero con paciencia y cariño lo vas a conseguir ya verás.

Primero de todo, que no me he dado cuenta de preguntarte: ¿Tiene un muñeco en la cuna? Es importante que lo tenga. Raúl tiene uno de esto que son como un trapito, del estilo al de la foto que te pongo aquí y la verdad es que lo usa mucho para dormirse el solo, se lo pone por encima, o lo toca… Creo que estos se llaman Dou dou.

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De momento haz lo mismo que hayas hecho hasta ahora, como si lo fueras a dormir, sólo que cuando veas que ya “parpadea lento”, que le pesan los ojos, posale en la cuna.

Muy probablemente se despierte por el cambio, pero no pasa nada, no dejes que llore, le vuelves a coger y vuelves a hacer lo mismo.

Le vas a posar y coger unas cuantas veces, no te desesperes ni por cansancio le duermas. Es importante que sea capaz de acabar durmiéndose él solo. Si ves que te desesperas dile a C. que te sustituya. Para eso sois dos.

Ya verás como en unas cuantas noches se dormirá la primera vez que le poses en ese estado de relajación.

Una vez que lo hayas conseguido hay que empezar a posarle cada vez un poco más despierto, paulatinamente. Y al final, con paciencia como te digo, acabarás dejándole en la cuna según cene y será él el que no quiera casi ni nana.

Para el tema del despertar nocturno mi consejo es que cuando te vayas a dormir, a las 00.00 o 00.30, le cojas dormidito como está y le enchufes un bibe. Verás como se lo devora sin siquiera despertarse y duerme mejor toda la noche.

Es posible que las primeras noches se siga despertando a las 4 de la mañana, pero es simplemente por que está acostumbrado a que a esas horas le toca abrir los ojos. Cógele en brazos y acúnalo hasta que se duerma. Aquí si te digo que hasta que se duerma, por que nos interesa que se despierte lo menos posible, para que pierda el hábito de hacerlo.

Así que ya sabes, se persistente y ten paciencia, y verás como poco a poco todo va mejorando.

Ya me vas contando cómo evoluciona.

Seguimos creciendo: 5 meses y medio

 

5 meses

Ya hace tiempo que no os cuento como nos van las cosas, así que he pensado que hoy es el día.

Raúl sigue creciendo y cambiando a diario. Ya estamos en los 5 meses y medio.

Con el tema de las comidas seguimos como hasta ahora, hasta el lunes que viene no tenemos pediatra. Aún que estamos ansiosos de ver que cambios alimenticios nos propone ahora que se acerca el sexto mes, estamos muy contentos con la alimentación que llevamos hasta ahora. A Raúl le encanta y come genial.

Salvo buscar una cuchara más grande, no hemos tenido que hacer ningún cambio en este aspecto hasta el momento.

Otro tema muy distinto es el sueño. Aquí si hemos tenido que hacer cambios de unos quince días a esta parte. Hasta entonces nuestra técnica funcionaba perfectamente y habíamos conseguido dormir algunas noches del tirón, aún que lo normal era tener al menos un despertar o un lloriqueo dormido por noche.

Pero hace dos semanas aproximadamente algo en él cambió. Empezó a despertarse sistemáticamente a las 6 de la mañana, a las 7 y de nuevo a las 8, y ya a esa hora no eramos capaces de hacerle dormir más. La verdad que era un poco estresante, por que al levantarse tan temprano, luego quería dormir siesta antes de las 9.30 de la mañana y yo me volvía a acostar, pero eso no es vida. Así que decidimos hacer un cambio.

Hasta ahora le habíamos venido acostando a las 20.30 y dormía hasta las 8, así que pensamos que si le acostábamos una hora después, se levantaría al menos para las 8.30. Así que probamos y un día le cambiamos todos los horarios.

Hasta ese momento no le habíamos dejado dormir siesta más allá de las 7 de la tarde y ese día le dejamos, para que no llegara tan cansado a la noche. Durante todo el día le retrasamos las comidas para que no llegara con excesiva hambre a la cena y jugamos con él todo el tiempo hasta que llegó la hora del baño para que no se le hiciera larga la tarde.

Y la verdad, es que rezamos para que funcionara, por que después de haberle visto cuando cambió la hora, que nos llevó una semana que se adaptara… no teníamos mucha fe.

Pero funcionó! Y lo que es mejor, ha ido mejorando cada noche. Hemos conseguido que, salvo alguna noche que lloriquea en sueños, no se despierte o si lo hace no sea hasta las 7.00 o 7.30, que lo único que quiere es que le pongas el chupete y seguir durmiendo hasta las 8.50 como pronto. Hay días que me despierto yo antes que él y me asomo a la cuna por si no me he enterado de que se ha despertado, pero ante mi asombro sigue durmiendo.

Así que este cambio ha sido todo un éxito y sin a penas esfuerzo ni suyo ni nuestro. Hemos llegado a comentar mi marido y yo, que da la sensación como que él se sintiera más cómodo con este nuevo horario.

Otro gran cambio que hemos hecho, pero esta vez por que Raúl nos “ha obligado” ha sido en el modo de dormirle. Como sabéis hasta ahora le acunábamos un poquito hasta que se relajaba y le acostábamos para que él acabara de dormirse. Pues ya no quiere eso! Ahora el tío si le acunas para relajarse se retuerce, por que lo que quiere es que le dejes en la cuna que ya se relaja el solito.

Así que se nos ha independizado. Ya se relaja solo y se duerme solo.

Con lo cual llego a una conclusión: Cuando otras madres os digan: ” no le acostumbres a los brazos que después verás…”, pasad de ellas del todo! A nosotros nos lo ha enseñado Raúl.

¿A alguna de vosotras os ha pasado lo mismo? ¿Cómo duermen vuestros pequeños?

Cuando hayamos ido al pediatra os cuento los cambios que tenemos que hacer y como nos van.

Síndrome de Asperger

 

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“Hola Cristina,

A mi medio-hermano le diagnosticaron síndrome de Asperger hace 1 año y medio, aunque nosotros ya lo suponíamos.

Mi hermano tiene 10 años y es un niño normal, salvo que la forma en que percibe su entorno es completamente diferente a la de otro niño de su edad. Os pondré unos ejemplos:

Sus horarios para comer son muy estrictos, él establece que se levanta a las 7h30 para desayunar, comer a las 12h, merendar a las 16h y cenar a las 19h. Ni un minuto antes ni después, todos los días del año. Esto incluye días festivos y también cuando se va a cenar a casa de alguien.

La relación con los demás niños no le interesa, no se relaciona con nadie de su edad salvo su hermana pequeña.

Las relaciones con la familia parecen ficticias, él aprendió a comportarse de manera automática, cuando reconoce una situación, él reacciona según “su libro de respuestas”. Cuando alguien llega a casa se le saluda y se le da un beso (aunque sea la vecina que pide sal).  Cuando una persona llora, se le abraza. Cuando se le hace un regalo, aunque ya sepa lo que es, se sorprende y se ilusiona. La única persona con la que consigue empatizar es con su mamá.

Las bromas y mentiras, son parte de un cotidiano complicado. No llega a entender las bromas ya que no reconoce la ironía. Por el mismo motivo, no discierne entre verdad y mentira, todo lo que le dicen es verdad absoluta.

En cambio, tiene muchísimo talento e imaginación. Le encanta la anatomía y el cine. Su curiosidad por la ciencia hace que pase horas leyendo, dibujando y experimentando.

Con 8 años, fuimos al parque acuático, donde había una enorme ballena con un tobogán. Tuvimos que esperar 15 minutos a que saliera de la ballena. Cuando le preguntamos si se había divertido, nos dijo que la ballena estaba mal hecha, le faltaban los riñones que los había estado buscando!

Y una se pregunta, que pasa cuando algo no sale como es previsto o no entiende lo que ocurre a su alrededor, pues tiende a auto-lesionarse y se angustia exageradamente.

Esta semana nos vimos en una situación complicada, por eso acudo a ti, para ver que me puedes recomendar.

Nico, que es como se llama, no sabe que Papa Noel no existe y como todos los años, antes de navidad le escribe una carta junto con su hermana de 6 años.

En ella le pide montones de juguetes y deseos, algunos difíciles de cumplir para sus padres, como un osito gigante de golosina que ocupe toda su cama!

Dado su sensibilidad, a la mamá le preocupa decírselo ya que prevee una reacción abrumadora y dura para Nico, a pesar de ser consciente que debe aprenderlo y quiere que sean los papás que se lo cuenten, y no terceros.

Ha contemplado la idea de la carta, que publicaste hace unos días, pero aun así el miedo a hacerle daño a su hijo, le bloquea. ¿Cómo le recomiendas enfrentar esta situación?

Un saludo,

O.C.”

Antes de daros mi consejo a vuestro caso, voy a explicar para todas aquellas personas que no sepan de qué va este síndrome, qué es y en qué consiste.

El Síndrome de Asperger hasta no hace demasiado tiempo se incluía en el autismo. A día de hoy se sabe que existen diferencias entre ambas cosas, pero este se considera un subtipo del autismo. A los niños con este síndrome se les suele llamar “autistas de alto rendimiento” .

Una diferencia básica y muy importante es que estos niños tienen un futuro mucho más prometedor que los niños autistas, ya que pueden llegar a ser adultos completamente normales.

Como podéis ver en lo que nos comenta O.C., Nico es un niño al que le apasiona la ciencia, por lo que es evidente que puede llegar a convertirse no sólo en un científico, sino que además “gracias” a su enfermedad a uno de los mejores.

Muchos de los niños que sufren este síndrome tienen un alto coeficiente intelectual.

A diferencia con el autismo es más difícil detectarlo pronto, ya que los síntomas aparecen entre lo 2 y los 7 años.

Algunas características de este síndrome son:

  • dificultad en las relaciones sociales
  • tienen pocos  intereses pero estos son obsesivos
  • torpeza motora
  • usan un lenguaje demasiado cultivado para su edad
  • no son nada empáticos
  • se altera facilmente ante cambios en sus rutinas
  • tienen reacciones desmesuradas
  • son muy sensibles a sonidos y luces fuertes

Quiero que entendáis que en este tipo de síndromes cada caso es único, todos pueden tener algunas cosas en común, pero cada niño tiene sus peculiaridades y nadie mejor que vosotros conocéis a vuestro niño.

Por lo que cuentas de Nico, entiendo que la situación es difícil. Lo primero de todo es valorar las posibilidades que tiene de enterarse por otros medios. Es decir, si es un niño que apenas tiene relación con otros niños de su edad o de edades próximas a la suya, quizá podríamos esperar a contárselo cuando llegue el momento de decírselo a su hermana, de manera que pueda apoyarse en ella si es que tienen una buena relación de confianza. Para mi esta sería la mejor opción.

El peligro de contarselo a Nico y no a la pequeña de la casa, es que si este tiene una reacción desmesurada, la pequeña va a acabar enterándose, y esto puede suponer un drama familiar aún mayor.

De todas las maneras, sinceramente creo que en vuestro caso lo mejor que podéis hacer es algo parecido a la carta, pero personalizarlo para él. Como os digo, nadie mejor que vosotros que sois su familia sabéis lo que vuestro pequeño necesita. Escribid una carta que le llegue al corazón, algo que el sienta como real. Y si queréis en este caso podemos añadir que él tendrá que hacer lo mismo algún día con sus hijos.

Así que yo les daría la carta a ambos en un par de años que la pequeña ya sea un poquito mayor.

Lo más importante es que vosotros estéis seguros de lo que vais a hacer y preparados para cualquier reacción, que como sabéis puede ser desmesurada.

Para acabar quiero decirle a la madre de Nico, que cuente conmigo para todo lo que necesite. Sé lo sola e incluso agobiada que te tienes que sentir en ciertas ocasiones, y no es fácil hablar del tema con otras madres cuyos hijos son “perfectos”. No dudes en ponerte en contacto conmigo cuando necesites consejo sobre cualquier tema, para Nico, para su hermana, o por supuesto para ti misma, que como madre tienes un duro trabajo a diario.

Espero haberos sido de ayuda tanto a ti mamá, como a O. C.

 

 

 

Los Reyes Magos

 

Reyes-Magos

Este es un tema al que tarde o temprano todos los padres nos tendremos que enfrentar, y dado que se acercan las fechas, me apetecía tratarlo para que entendamos la importancia de dar la noticia en el momento adecuado.

Los niños no desarrollan la capacidad de pensar de manera abstracta hasta los 6 u 8 años. Esto es muy importante tenerlo en cuenta, ya que hasta ese momento no es conveniente hablar con ellos de la inexistencia de seres tan abstractos como Los Reyes Magos, Papá Noel, El Ratoncito Perez…

Es entonces cuando los padres podemos plantearnos hablar del tema con ellos. Pero ¿cómo hacerlo?

Como bien sabemos, cada niño es un mundo. Hay niños a los que sus padres saben de antemano que no les va a afectar en absoluto y otros en cambio son más sensibles y esto puede suponer un duro golpe.

Es importante desde mi punto de vista que sean los propios padres los que den la noticia a sus propios hijos por una razón muy sencilla: no queremos que enterarse por otro lado pueda crear en nuestro hijo una desconfianza hacia nosotros.

Es bueno quitarle hierro al asunto y que no suponga para nosotros algo difícil de tratar. Es evidente que nuestros hijos sienten nuestra inseguridad y eso les hace estar inseguros. Así que con la mayor naturalidad del mundo y sin crear al rededor una situación tensa.

Recuerdo perfectamente el momento en el que mi madre me lo dijo a mi. Estábamos en el baño y me estaba peinando antes de irme a la cama. Ella lo hizo así, sin ningún pudor y sin darle importancia, aún que para mi la tuvo.

Creo que se equivocó al elegir el momento en el que yo me iba a acostar y os explico por qué. A los niños, al igual que a los adultos, la noche siempre les hace ver las cosas más negras de lo que en realidad son.
Para mi aquello fue un duro golpe que, como compartía habitación con mi hermana pequeña, me tuve que tragar al acostarme.

Creo que acertó en cambio con el hecho de hacerlo de una manera tan natural y sin rodeos. Sin crear un clima demasiado tenso.

Pero es cierto que hay niños mucho más sensibles y a los que puede afectar más.
Es el caso del hermano de una amiga que a sus 11 años aún no lo sabe, ya que tiene una enfermedad que no le permite ir al cole o relacionarse con niños de su edad. En este caso, decirle la verdad podría ser devastador, y suponer un disgusto enorme.
En su caso y en otros que puedan ser similares, o de niños con una sensibilidad extrema, he encontrado por Internet esta carta, que me parece muy bonita:

 

Los tres deseos de los Reyes Magos

 –  Mamá, mamá… Ana dice que los Reyes Magos son los padres, ¿es verdaaaad?
La madre de Ignacio sonríe, le da un beso y le dice:
–  Mira Ignacio. Tengo que enseñarte algo que guardo en este cajón desde hace 7 años.

Su madre saca del cajón un sobre blanco. Lo abre y le dice a Ignacio:

–  Esta carta la recibimos en casa el día en que naciste. Es una carta escrita por los Reyes Magos y que nos piden que les hagamos tres favores. ¿Quieres que te la lea?
–  ¡Sí mamá, por faaaavor! ¿Qué quieren los Reyes Magos de vosotros?
–  Pues escucha y lo sabrás.

 Así dice la carta:

 Apreciado papá y apreciada mamá de Ignacio:

 Somos los Reyes Magos. Sabemos que acaba de nacer Ignacio. Es un niño precioso que os va a hacer muy felices a los dos. Ya sabéis que cada 6 de enero nosotros vamos en silencio a casa de todos los niños y les dejamos unos regalitos para celebrar el nacimiento del niño Jesús y para decirles lo orgullosos que estamos de ellos.
Pero a partir de ahora no podremos hacerlo porque estamos muy viejecitos y cada vez hay más y más niños en este mundo. No podemos ir a casa de todos. Además, ayer me caí del camello y me rompí el brazo (soy Melchor, un poquito torpe).
Gaspar es muy lento porque camina con la ayuda de un viejo bastón y Baltasar ¡nuestro viejecito Baltasar, se olvida siempre de dónde tiene la lista de los regalos. Como ves, ya estamos muy mayores y necesitamos pediros tres favores muy importantes:

 1er favor: Que nos ayudéis a poner los regalos a los niños. Cada padre y madre harán nuestro trabajo cada Navidad: leerán las cartas de sus hijos y, con la misma ilusión que la nuestra, les pondrán los regalos como si fuéramos nosotros, celebrando el cumpleaños del Niño Jesús. Así todos los niños del mundo tendrán sus regalos y nosotros podremos descansar y ver, desde lo lejos, sus caritas de alegría.

 2º favor: Como esto es un gran secreto, no se lo podréis decir a Ignacio hasta que cumpla los 7 años. Cuando tenga esta edad, ya será mayor y sabrá guardar este secreto. Los niños pequeños no deben saber que nosotros ya no podemos poner los regalos y que son los padres los que nos ayudan. El secreto se ha de decir solo a los niños responsables, a los que ya pueden entender que nosotros les queremos mucho y que sabemos que en ellos está el Niño Jesús, por eso pedimos ayuda a sus padres, las personas que más los quieren a ellos. 

 3er favor: Algunos padres que nos ayudan están enfermos o no tienen dinero para comprar regalos a sus hijos.  Por eso, necesitamos que vuestros hijos se conviertan “un poquito” en Reyes Magos y compartan algunos regalos con los niños que no tienen tanta suerte como ellos.

 Nada más. ¿No es demasiado, verdad? Cuando Ignacio te pregunte por primera vez quiénes son los Reyes Magos léele esta carta. Entenderá por qué nosotros hemos confiado en vosotros para hacer nuestro trabajo: porque sois las personas que más lo queréis en el mundo y que mejor pueden ver su enorme y bondadoso corazón de perla.

 Melchor, Gaspar y Baltasar

Ignacio mira sonriendo a su madre, con los ojitos abiertos de par en par y sin saber qué decir. Su madre se arrodilla a su lado, lo abraza y le dice, “ahora cariño ya sabes cuál es el gran secreto de los Reyes Magos. Nosotros seguiremos poniéndote los regalos con la misma ilusión. ¡No! Con la misma, no. Ahora con más ilusión porque compartimos un secreto que te convierte en “un paje especial” que pondrá más ración de chocolate a los Reyes Magos ¿verdad?”

La abraza con todas sus fuerzas. Le da las gracias por leerle la carta y por confiar en él.


María Tena, (Barcelona)

Ganadora del concurso ¿Quiénes son en realidad los Reyes Magos?

 

Yo aconsejo que los padres que queráis utilizarla, la personalicéis para vuestros pequeños.  En el caso de mi amiga creo que así lo iban a hacer. Si ella quiere compartirla con todas nosotras, así como la reacción de su hermano,  estaré encantada de publicarla.

Y si alguna de vosotras hacéis uso de esta u otras opciones, nos encantaría que las compartierais con nosotras.