Estás haciendo un trabajo excelente

madre-cansada

 

“Escúchame. Tú que estás limpiando la mancha de tu blusa con un bebé en los brazos. Tú que en las mañanas calculas cada segundo que pasas en la ducha porque no te puedes pasar de dos minutos. Tú que estás sentada junto a tus hijos tratando de motivarlos a hacer su tarea. Tú que al final del día te sientes completamente agotada y la idea de que mañana tendrás que repetirlo todo de nuevo te vuelve loca. Quiero decirte algo.

Estás haciendo un trabajo excelente.

Deja te lo digo otra vez. Léelo bien.

Estás haciendo un trabajo excelente.

Sé que no opinas lo mismo cuando tu bebé llora y tú ya hiciste todo lo posible para calmarlo sin obtener resultado alguno. Ya cantaste, lo arrullaste y lo intentaste calmar como pudiste pero el bebé no se calla. Empiezas a pensar que simplemente no sabes cómo ser madre, imaginando que el bebé tiene que sonreír todo el tiempo y estar contento. Pero te diré que estás haciendo un trabajo excelente. Dedicas todo tu tiempo al bebé esforzándote para que esté bien, y esto es digno de un elogio.

Puede que cuando todos tus días estén llenos de llantos y gritos de tu pequeño, pienses que todo lo haces al revés. Cuando muy seriamente reflexionas entre jugar otro juego con tu bebé o huir histéricamente de la habitación. Te esfuerzas para prepararle su platillo favorito y te dice que no le gusta. Cuando quieres jugar con él y no muestra ningún interés en eso, sin embargo, en cuanto empiezas a limpiar la casa, tu hijo siempre «estorba». Es difícil, y a veces te dan ganas de echarte a llorar. Sin embargo, estás haciendo un gran trabajo, y lo estás haciendo excelente.

A las madres de niños en edad escolar, que procuran enseñarles qué es lo bueno y lo malo, que les hablan acerca de amistad y honestidad, les quiero decir: «También están haciendo un trabajo excelente». Cada día dejan que sus hijos se enfrenten al mundo real y esperan que actúen tal cual se les ha enseñado en casa. Que ellos respeten a los demás y sean nobles. Cuando al mirar cómo los niños van caminando a la escuela, esperan que hayan hecho para ellos todo lo necesario.

Y créanme, lo han hecho.

Ninguna de nosotras es perfecta. Cada cual tiene sus defectos. Yo les grito demasiado a mis hijos. No paso con ellos el tiempo suficiente. A veces ellos me parecen muy aburridos. Les dejo mirar la televisión durante mucho tiempo y abusar de dulces. Puede que tú tengas los mismos problemas o que sean un poco distintos, pero son solamente detalles. Ahora te parece terrible que tu hijo se haya aprendido de memoria todos los capítulos de su caricatura favorita, pero a escala de toda la vida esto no importará.

Hay cosas mucho más importantes. Lo que sí es fundamental es que tus hijos te quieren. Tal vez no te lo digan, puede que te irriten y te molesten por diversas razones, pero te quieren. Te quieren porque les das un beso antes de dormir, porque les compras juguetes cuando están enfermos. Te quieren porque les pones su canción favorita 712 veces seguidas. Porque les lavaste su ropa favorita y te acordaste de la broma que te contó la semana pasada. Tus hijos te quieren porque los cuidas.

Y si tus hijos te quieren, quiere decir que estás haciendo un trabajo excelente.

Tal vez no te alivie el sentido de culpa maternal y no seque tus lágrimas. Pero espero que estas palabras conmuevan un poco tu corazón y al menos por un minuto lo llenen de alegría en medio del caos diario.

Tú. Estás haciendo. Un trabajo. Excelente.”

T. Hammer