Beneficios de tener una mascota

 

balu

Balú es el miembro canino de nuestra familia. Es un Boyero de Berna de tres años y medio. Un perro de tamaño grande, pesa unos 47 kilos. Es un encanto de animal, nos adora y nosotros a él. Pero no sólo nosotros, también todos los niños del pueblo en el que vivimos. Para que os hagáis una idea, pasar por al lado del colegio a la hora del recreo supone para nosotros retrasarnos en nuestros recados cerca de 15 minutos, por que la mayoría de los niños se acercan a la valla gritando: “¡¡Balúuuuu!!”. Y claro, tiene que saludarles a todos y todos le quieren acariciar.

A pesar de esto, cuando me quedé embarazada fueron muchas, muchisimas las personas que se preocuparon por qué haríamos el día que Raúl naciera. La primera vez que me lo preguntaron, juro que no entendí la pregunta. ¿A qué de todo lo que iba a cambiar en nuestras vidas se referían? Quizá querían saber si cambiaríamos de casa, o de coche, o si yo dejaría de trabajar… Pues no, se referían a qué pasaría con Balú.

Todo el mundo me advertía de que tendría celos, y que tendríamos que tener mucho cuidado no fuera a morderle o a hacerle daño.

A pesar de conocer a Balú a la gente le preocupaba mucho este tema. Puedo aseguraros que a mi en ningún momento me preocupó en absoluto, sino todo lo contrario.

Hay muchos estudios que hablan de los beneficios físicos, psíquicos y emocionales de crecer con un perro o un gato al lado y es precisamente de esto de lo que os quiero hablar hoy.

Podemos empezar hablando si queréis de los físicos:

  • Reduce el riesgo de padecer enfermedades respiratorias, como asma.
  • Reduce el riesgo de padecer alergias
  • Ayuda al desarrollo de un sistema inmunitario más fortalecido
  • Disminuye la presión arterial, tanto en niños como en adultos
  • Los niños que crecen con animales hacen más ejercicio que los que no

Todas estas cosas nos las podría explicar en profundidad un médico, pero no es mi campo de trabajo.

Hablemos de lo que es más importante,  que es como nos afecta a nivel emocional. Aquí si voy a profundizar a explicaros el por qué de cada uno de los beneficios que nos ofrecen:

  • En los bebes supone una motivación y una ayuda enorme a la hora de arrancarse a caminar.
  • Ayuda al desarrollo cognitivo ya que disfrutan de sus mascotas en los aspectos sensoriales. Al igual que hay libro en el mercado con cada página de un material para estimular a nuestros pequeños, un perro o un gato supone una estimulación aún mayor. Un perro no sólo tiene el pelo suave, también tiene las patas ásperas, las uñas duras, la nariz mojada y fría, la lengua húmeda… y además de todo eso se mueve e interactúa con nuestro bebé.
  • Facilita el desarrollo de la empatía. Tener un animal al lado ayuda a que el niño sea capaz de ponerse en el lugar de este, que entienda que no sólo importa lo que él quiere o lo que él siente.
  • Favorece al control de los impulsos, ya que si está jugando con su mascota y le hace daño, el niño va a recibir directamente un estímulo negativo: el animal se va  a marchar. Así que aprenderá que si le hace daño, no sigue el juego, cosa que muchas veces los padres no somos capaces de inculcarles.
  • Está demostrado que mejora las habilidades sociales. Aquellos que tienen una mascota en casa son más abiertos y sociables.
  • Aumenta la autoestima: un perro o un gato no te juzgan, te quieren incondicionalmente tal cual eres. Lo que me lleva al siguiente punto
  • Aumenta la tranquilidad y la seguridad en ellos mismos,
  • Lo que hace que sean niños más felices
  • Enseña a los niños a compartir juegos desde que nacen. Con sus mascotas no sólo comparten juegos y juguetes, sino que además comparten el amor de sus padres y la atención, lo que hace que estos niños sean mucho menos propensos a tener celos con la llegada de un nuevo hermano.
  • Por tanto, aumenta la estabilidad emocional de nuestro pequeños
  • Aprenden respeto, no se debe molestar a la mascota cuando duerme o cuando come…
  • Aprenden mucho sobre comunicación no verbal. Un niño que tiene un perro le comprende a la perfección sólo con mirarle.
  • Desarrolla la capacidad de intuición
  • Disminuye el sentimiento de soledad, ya que siempre estará al lado del niño en momentos tristes.
  • Reduce el estrés, tanto en niños como en adultos
  • Proporciona un gran sentimiento de seguridad, un niño que va con su perro sabe que no le va a pasar nada, ya que este no lo permitirá
  • Además desarrolla el sentido de la responsabilidad. A un animal hay que alimentarle, sacarle de paseo o limpiarle el arenero… y estas cosas hacen que los niños se sientan útiles y motivados, además de que adquieran ciertas rutinas y responsabilidades.

Además de todos estos beneficios, que como digo están científicamente probados, son innumerables los que tienen a la hora de niños con problemas, ya sean niños enfermos o niños con trastornos mentales.

Hay muchísimos centros en los que se trata a niños con autismo, síndrome de Asperger, hiperactividad… con animales. Son muchas las terapias existentes a base de estas mascotas que funcionan maravillosamente.

Es evidente que no todos los perros o todos los gatos van a aceptar de igual manera a un bebé que de repente llega a casa, pero en parte el modo en que ellos reaccionen depende de nosotros.

Si os parece en la entrada de mañana explico lo que hicimos nosotros para presentar a Raúl y Balú, así como las diferentes recomendaciones que os puedo hacer.

Sólo quiero concluir la entrada de hoy diciéndoos que nosotros no hemos tenido ningún problema con nuestro perro, es más a día de hoy que Raúl ya va a hacer 6 meses puedo aseguraros que hay una adoración mutua entre ellos que a mi me fascina.