11 meses: sacando el terremoto que lleva dentro

11 meses

Pues aquí estamos 11 meses después del nacimiento de nuestro hijo pensando en lo increíblemente rápido que se nos ha pasado el tiempo ahora que lo vemos desde aquí.

Raúl crece, rápido y bien. Ahí le podéis ver en la foto, explorando lo que pasa por la calle.

La ventana es uno de sus lugares favoritos, si por él fuera estaría mirando por ella horas.

Os cuento que ya gatea a toda velocidad, no hay quien le pare. Tenemos una urbanización sin construir detrás de casa y se la recorre entera gateando a todo lo que le da el cuerpo.

Así que es comprensible que cuando llegan las 21.00 de la noche el pobre esté tan cansado que caiga rendido. La verdad es que no creo que nosotros pudiéramos llevar su ritmo durante todo el día! Es increíble.

Sigue comiendo estupendamente, como siempre. Ya le hemos introducido el huevo y estamos deseando ir al pediatra a ver si nos deja darle para su cumpleaños una tarta de chocolate.

Lo de dormir, lo llevamos a temporadas. La verdad es que hasta no hace mucho dormíamos las noches del tirón, pero de un tiempo a esta parte se despierta un par de veces. Por lo que tengo entendido es algo normal, el sueño de los niños sufre cambios con su desarrollo. Además de que a temporadas los dientes vienen empujando, lo que hace que el descanso sea más complicado.

Pero bueno, ahora parece que el sueño se está volviendo a estabilizar y llevamos un par de noches durmiendo de nuevo del tirón.

Lo único, hemos tenido que poner unas cortinas en su habitación, porque a pesar de tener persiana, como ahora amanece muy temprano, le entraba luz hacia las 7 de la mañana y ya no había quien le explicara que todavía no era hora de levantarse.

Y el resultado ha sido estupendo. Volvemos a dormir hasta las 8 u 8.30 todos los días.

Por otro lado ya empieza a querer caminar. Se me agarra a las piernas y protesta hasta que consigue que me ponga a andar y viene agarrado a mi.
Si es por el podemos recorrernos la casa completa 5 o 6 veces si que se suelte.

Además esta semana ya ha aprendido a bajar las escaleras. Subirlas siempre le ha encantado, pero ahora cuando llega al piso de arriba empieza a bajarlas hasta que llega a abajo y vuelta a empezar.

Como os he contado en alguna entrada anterior, nuestra familia está formada por mi marido, Raúl, Balú (nuestro Boyero de Berna) y yo.

Hasta hace a penas un mes, la relación entre Raúl y Balú se limitaba a los lametazos que le pegaba Balú de vez en cuanto en los pies o las manos y a compartir gusanitos. Ahora eso ha cambiado. A día de hoy Raúl le mete los dedos en la boca, le tira de los mofletes, le tira del pelo, le da sus galletas cuando nos despistamos, le mete los juguetes en la boca… Es increíble ver como evoluciona su relación.
Al fin y al cabo son hermanos, y juegan como tal.

Aquí os dejo una foto para que veáis la maravillosa pareja que hacen.

Balú y Raúl

En un mes se me acaba disfrutar tan a fondo de mi pequeño, porque como os he contado empiezo a trabajar. Ya tenemos la niñera que se quedará con Raúl y Balú (tenerle en casa siempre es una tranquilidad para nosotros, a ver quien se va a atrever a hacerle nada malo al pequeño).

Así que el mes que viene os cuento cómo ha sido su fiesta de cumpleaños y mi vuelta al trabajo.

Hasta entonces seguiremos con otros temas que me vayáis sugiriendo.